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Hablar de sequía… ¡hay que hacerlo cuando llueve!

"A veces la cosa no pasa por producir más, sino por perder menos", afirmó Marcelo Pereira Machín

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06 de diciembre de 2018 a las 22:26

Por Marcelo Pereira Machín (*), especial para El Observador

Tradicionalmente las sequías en general desembocaban en crisis forrajeras.  Ahora bien, monitoreos llevados a cabo por nuestra institución muestran que hay ciertos productores que logran desacoplar la sequía de la crisis forrajera, sin aumentar los costos.

Para ello es imprescindible que el pasto en primavera sobre, y para que sobre el plato de comida de cada vaca tiene que estar bien dimensionado para lograr el principal objetivo que es preñarla. Por eso para desperdiciar menos el pasto y lograr mayor producción debemos trabajar con más pasto, lo cual se refleja en una mayor altura de pasto.

El pasto en primavera no puede sobrar en cualquier lado, tiene que sobrar donde se pueda acumular y mantener en pie para ser aprovechado más adelante. Esos lugares son suelos profundos de alta productividad, ya que suelos superficiales al secarse el pasto se seca y vuela. Por eso se dice que esos campos se autolimpian.

La idea pues es juntar pasto en primavera, la estación más segura para acumular pasto y trasladarlo en pie al verano, la estación menos segura. Esto permite a su vez la semillazón de las especies de invierno.

Esto constituye la posibilidad de que cada productor pueda construir su propio seguro de producción frente a un fenómeno recurrente que lo constituyen las crisis forrajeras originadas por déficits hídricos.

La incertidumbre del fenómeno amerita que tomemos medidas planificadas y protocolizadas, de forma de darle más estabilidad a nuestros sistemas, más aún en un contexto de cambio climático.

Complementariamente a esto, este cierre primaveral debería ser seguido de un cierre otoñal, para hacer frente a la crisis forrajera que siempre se da, que es la invernal.

Queda pues constituido un módulo de prevención de crisis forrajeras, una ocasional causada por el déficit hídrico y la otra por las bajas tasas de crecimiento invernales.

Decía un paisano: “A veces la cosa no pasa por producir más, sino por perder menos”. Y para prever debemos de hablar cuando llueve y no cuando el partido ya está jugado y estamos en plena sequía. 

(*) Ingeniero agrónomo, integrante del equipo de profesionales del Instituto Plan Agropecuario

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