6 de julio 2023 - 5:00hs

El silencio de buena parte del oficialismo hacia el clímax de tensión vivido con Cabildo Abierto fue parte de conversaciones políticas a varios niveles. Las horas más críticas fueron en la madrugada del jueves, cuando las escaramuzas políticas por la moción crítica de los conducidos por Guido Manini Ríos hacia la gestión de Luis Alberto Heber se sucedían en el hemiciclo y en el ambulatorio parlamentario. 

Los diputados ya habían repuesto las horas de sueño cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Sebastián Andújar, convocó a su despacho a los coordinadores de las bancadas de la coalición. “Esto ya es un hecho consumado, vamos por lo que viene”, les dijo el legislador del Herrerismo, para pasar raya y empezar a coordinar la sesión de votación de la moción de censura impulsada por el Frente Amplio del próximo martes. 

"Yo declaré a título personal que no compartía la censura, pero el partido no resolvió", les contó esa tarde el cabildante Martín Sodano, mientras que su correligionario Álvaro Perrone acompañaba por videollamada. "Álvaro, yo no vi el teléfono, ¿el partido nos mandó algo que no haya visto?", le consultó entonces, en un diálogo que produjo risas en la sala y comenzaba a distender el ambiente de cara a la sesión del próximo martes. 

"Yo separo claramente las políticas de gobierno de los estados de ánimo. Punto final", había zanjado el jueves el presidente Luis Lacalle Pou, pese a que algún diputado blanco llegó a barajar escenarios de represalias con proyectos de interés de Cabildo, según supo El Observador.

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El malestar persistía incluso hasta la bancada del martes, horas antes de votar la reparación a víctimas de la guerrilla, para la que terminaron cerrando filas pese al desmarcamiento de Gonzalo Mujica y Álvaro Viviano por discrepar con el contenido del proyecto. 

La tensión de la cámara baja cruzó el lunes a la bancada de senadores del Partido Nacional. Todos los dirigentes tenían ese día en sus celulares un mensaje filtrado de Manini Ríos, que entre otros términos hablaba de un "plan de Torre Ejecutiva" para desarrollar una "ofensiva", y que blancos, colorados y frentistas estaban "empeñados en demostrar que Cabildo es tan corrupto como ellos".

La senadora Carmen Asiaín comenzó contando que en la Comisión de Constitución y Códigos debían "avanzar" en el proyecto de reestructuración de deudas de Cabildo Abierto, dado que en el referido al régimen de prisión domiciliaria –también esgrimido desde esas filas– no había "consenso" para cerrar una nueva redacción.

Asiaín remarcó que la postura del presidente de la comisión y líder de Ciudadanos, Adrián Peña, de incluir una "cláusula" que excluya de la prisión domiciliaria a los represores presos suponía algo "tan discriminatorio como hacer un traje a medida", por lo que entendía "más urgente" trasladar a los socios una alternativa para la reestructuración de deudas defendida por los cabildantes, por cuyas consecuencias han alertado los expertos. 

Uno de los coordinadores de la bancada de diputados blancos Álvaro Viviano trasladó a los senadores el complicado escenario con Cabildo Abierto tras la interpelación a Heber. Relató que les habían advertido por las consecuencias que una moción crítica tendría y que la oposición iba a pedir su desglose para votar solo los términos que le convinieran políticamente. 

"Esto que plantea 'Tato' es otra cosa", recogió entonces el senador Jorge Gandini, quien no tardó en hacerse eco de la belicosa carta de Manini. "Ellos tienen sus internas y sus estilos, no nos podemos meter en el medio", instó el dirigente de Por La Patria, según reconstruyó El Observador. En una afirmación que sus correligionarios repetirían, señaló que los cabildantes "tienen la necesidad de perfilarse" y hay que "darles el espacio". 

"Están aprendiendo, es un partido que nació en la victoria y cree que todo es quererlo y lograrlo. Nosotros venimos forjados en la derrota", dijo a los blancos y añadió "vamos a tener que ir aprendiendo". "Ellos dan señales confusas a sus electores, avanzan contra el ministro pero no votan la censura. La síntesis es que terminan votando con el Frente Amplio", sostuvo. 

Foto: Leonardo Carreño. Archivo, reunión de legisladores del Partido Nacional

Gandini también alegó no ver "ningún operativo de Torre Ejecutiva" en los informes periodísticos sobre las adjudicaciones de viviendas de la exministra Irene Moreira, opinó que deben "bajar la pelota al piso" y "no reaccionar emocionalmente". "En una coalición hay que tragarse sapos y culebras", concluyó. 

El herrerista Rodrigo Blás, quien quedó en lugar de Gustavo Penadés, defendió que a Cabildo "hay que darle aire para que marque sus diferencias y no acorralarlo". El dirigente de Maldonado también se preguntó si la carta dura de Manini Ríos era fruto "de un momento de molestia o si es su real pensar"

Juan Straneo, suplente de Juan Sartori, fue otro en intervenir para proponer que en los próximos comicios "habría que separar los temas de gobernabilidad en una fórmula de interés común de los intereses políticos". "Si me planteás algo de tu interés política, no debería condicionar a la coalición", reclamó. 

También los senadores consensuaron en templar los ánimos, mientras los dirigentes del partido avizoran la necesidad de blindar la última Rendición de Cuentas del gobierno. Es una postura que está en boca del propio presidente Lacalle y de miembros de su gabinete, como el ministro Javier García, quien resumió este miércoles: “Cuando los dirigentes de la coalición se pelean, desde la oposición aplauden y festejan”. 

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