El gigantesco director alemán Werner Herzog se metió en la cueva de Chauvet, en el sur de Francia, y prendió su cámara en condiciones casi extremas para registrar las pinturas rupestres que allí se encuentran. El documental se arma a partir de las historias que se “narran” en las paredes. Una buena parte de la película está filmada en 3D. Herzog se enteró de la existencia de la cueva a partir de un artículo de The Newyoker.
Herzog en la cueva
La cueva de los sueños olvidados es el último documental del alemán