1 de agosto de 2014 19:47 hs

Hasta hace poco, Laura Chinelli soñaba que se escapaba de las clases. En su inconsciente se encontraba planeando cómo salir de clases sin que sus compañeros se dieran cuenta o buscando la complicidad del profesor. Al tiempo, Chinelli concretó su sueño. A seis meses de empezar Medicina se dio cuenta que no era lo suyo y decidió volcarse definitivamente a la música. Pero los sueños persistieron, como un recuerdo de ese plan exitoso. Ese semestre de Medicina es un pasado que ahora recuerda entre risas. Chinelli acaba de lanzar su segundo disco, Infinito, y lo presenta el próximo jueves en Paullier & Guaná. Ya no tiene motivos para escaparse.

El instrumento
La voz de Chinelli sonaba de fondo. Ella era corista de Jorge Nasser y La Triple Nelson hasta que se animó a largarse como solista. En 2009 editó su primer EP, Laurie, y al año siguiente el disco Historias de invierno. Ambos obtuvieron nominaciones a los Premios Graffiti. “Fue una etapa linda, que pude mostrar que cantaba”, contó a El Observador.

Como carta de presentación, Historias de invierno mostraba a una cantante que utilizaba el pop y la electrónica como vía de expresión. El resultado eran atmósferas frágiles, sutiles y encantadoras.

Más noticias

“Era un disco que ya venía de hacía muchos años. Se mezclaron canciones bastante novedosas, producidas por Nicolás Demczylo y otras que venían desde hace mucho tiempo, que fueron las producidas por Fran Nasser. Fue una mezcla. Ya venían de antes y se refleja en las letras, que eran mas sencillas o inmaduras”, explicó la cantante.

Infinito es un paso más. Aquí Chinelli no solo demuestra una voz mucho más madura sino que también dio la bienvenida a una oscuridad que ya estaba latente en Historias de invierno, pero ahora sale a la luz con todo su sombrío esplendor.

“Tengo a la oscuridad muy incorporada”, afirmó Chinelli. “Todos tenemos un lado un poco más oscuro y todos tenemos días más oscuros. Hay distintas formas de sacarla a la luz y creo que a través de la música lo logro. Es como una transformación. Algo re positivo”, concluyó.

Es el equilibrio entre su voz y la densidad de las bases electrónicas –compuestas de la mano de su productor, Sebastián Peralta– lo que dominan este disco. Pero antes de que los zumbidos inspirados en el dubstep o ritmos asincopados robóticos protagonizaran sus canciones, Chinelli se inspiró en el piano, un instrumento con el cual tiene un vínculo especial. “En mi familia hay unas cuántas generaciones de mujeres que tocan el piano. No precisamente dedicadas, pero que tocaban y tenían una linda conexión con el instrumento”, contó la cantante. Chinelli solía escuchar a su madre tocar composiciones de Chopin o Liszt, y la imitaba desde chiquita.

Por cuestiones de practicidad, se alejó del piano, hasta que algo la llevó de nuevo a las teclas. “Lo agarré sin la expectativas, porque me hacía bien. Tengo una conexión que me remueve cosas muy antiguas. Supongo que une el pasado con el presente”, afirmó. La guitarra quedó en un rincón y las canciones empezaron a surgir desde el piano. Si bien hay algunas que muestran sus raíces originarias –como Infinito, el tema que da nombre al disco–, otras dieron paso a ritmos electrónicos hasta incluso bailables, como en When I Cry.

Además de contar con la colaboración de Peralta –que tiene en su currículum la producción de discos de No Te Va Gustar y AFC– Chinelli enlistó otras voces famosas. De la mano de sus canciones, Emiliano Brancciari y Jorge Nasser suenan de maneras inesperadas: llevados por el ritmo lento de la balada, sus voces se suavizan logrando timbres hasta ahora desconocidos. “Me divertí mucho grabando sus voces y poniéndolos en situaciones diferentes”, contó Chinelli. “A Emiliano lo jorobábamos y le decíamos que parecía Barry White. Me di el gusto de escuchar esas voces haciendo algo distinto”.

El rol de Peralta no solo fue importante a la hora de crear el disco, sino también fue el responsable de que Chinelli se aventurara nuevamente en el mundo discográfico. Mientras cuestiones económicas la disuadían, Peralta la animó a que era necesario.

“Fue un disco más que gasolero. Armábamos estudios en cualquier lado. Si tenés ganas de hacer algo y ganas de divertirte no importa la infraestructura. La realidad es que hay discos que tienen mucha guita arriba y no suenan nada. Y creo que este disco suena. Ni siquiera lo masterizamos en un estudio, fue todo casero. Mientras a la gente le llegue ya está”.
De pasar a escapar de clases, Chinelli creó un disco que en sí mismo es un escape. Con sus sonidos crea atmósferas tranquilas o conflictivas. Historias con finales truncos e irresueltos y paisajes ensoñadores donde el horizonte es infinito.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos