Hoy se inicia en Cinemateca Uruguaya un ciclo de cinco películas del director Vincente Minnelli, padre de Liza MInnelli y una de las voces más prolíficas y versátiles de la época dorada de Hollywood.
Fue capaz de filmar desde policiales negros hasta musicales de coreografías complejas, westerns y dramas sociales, con la misma fluidez narrativa, la fuerza actoral, la fina estética y la fotografía. Muchos de ellos fueron ganadores de premios Oscar y recibieron el reconocimiento del público y la crítica. Minnelli fue uno de los directores a los que, siguiéndoles su carrera, se puede trazar una radiografía de la grandeza de los grandes estudios durante la posguerra y la década de 1950.
Allí floreció con grandes filmes como Cautivos del mal o Sed de vivir, con la inolvidable actuación de Kirk Douglas como otro Vincent: Van Gogh.
El ciclo homenaje comienza hoy en la Sala 2 de la sede de Cinemateca Uruguaya (Lorenzo Carnelli 1311) con la exhibición de Corrientes ocultas, un policial donde toda apariencia es engañosa y tiene por lo menos una segunda lectura. Cuenta con las actuaciones de Robert Taylor, Katharine Hepburn y Robert Mitchum.
Mañana se proyecta El padre de la novia, una comedia clásica con Spencer Tracey y Elizabeth Taylor, que ha tenido varias remakes en las últimas décadas.
El jueves será el turno de Sinfonía de París, un musical con Gene Kelly y Leslie Caron. Aquí Minnelli brilla con una película clásica, que presenta varias escenas de baile memorables, con la historia de un pintor que desea triunfar en la capital francesa y se enamora de una joven con la misma pasión que siente por el arte.
El viernes es el turno para Cautivos del mal, con Kirk Douglas y Lana Turner, una película que, por su compleja estructura de flashbacks recuerda a El ciudadano, de Orson Welles.
El ciclo culmina el sábado con Brindis al amor, protagonizada por Fred Astaire. Otro musical de antología para cerrar apenas un fragmento de una mayor dentro de Hollywood