The Sótano > The Sótano / Eduardo Espina

Igualar para abajo

El mundo va para peor, incluso en aspectos que creíamos controlados, como el funcionamiento racional de las democracias bien establecidas

Tiempo de lectura: -'

19 de julio de 2018 a las 05:00

La posible unidad del Frente Amplio está pegada con engrudo. Uno de los grupos se reunió días atrás en una residencia en Pocitos a discutir quién será el candidato a la Presidencia. Quienes no fueron invitados o faltaron, deben imaginar los pormenores de lo sucedido, pues no lo pudieron ver por televisión.

Mujica no será candidato, pero sigue siendo el titiritero mayor, no solo en edad. Al final, las urnas decidirán, pero lo que viene antes no luce tan abierto a todos como lo quieren hacer parecer. Es un gesto político peligroso, que puede alienar a quienes prestan atención a las buenas maneras y a las formas de hacer bien las cosas. La desprolijidad y los apuros por mantener el poder, nunca llegan a buen puerto.

En la forma de no hacer las cosas tal como se deberían hacer, no estamos solos. Nuestro contexto político forma parte de una debacle internacional de la inteligencia política, donde hasta los países de democracia más sólida que la nuestra ven erosionada su tradición de siglos.

Las discusiones que tuvieron hace poco los congresistas estadounidenses y británicos sobre un funcionario del FBI y sobre el brexit, respectivamente, no pudieron librarse de lo irrisorrio. ¿Qué pensarían Roosevelt y Churchill sobre la vida política en sus países en la actualidad? Tendrían problemas serios para reconocerla y más aun, aceptarla.

El mundo va para peor, incluso en aspectos que creíamos controlados, como el funcionamiento racional de las democracias bien establecidas. Tal parece que hay mayor interés en parecerse a la tiranía venezolana disfrazada de democracia, que replicar los tiempos en que la política uruguaya volaba alto y hasta con los motores apagados. Muy atrás están quedando los tiempos de los estadistas y de quienes además de gobernar podían pensar en profundo y a largo plazo. No es una opinión, sino un hecho. Y si no lo creen, lean los discursos de los políticos actuales, plagados de obviedades a ras del piso.

Así, imposible tener fe en el futuro, en la superación con clarividencia de los cruciales desafíos asociados a los impredecibles tiempos hipertecnológicos actuales, los cuales exigen una mayor cuota de inteligencia práctica, y menos perimida ideologización de la realidad.

Comentarios