Una publicación que acusa a la presidenta y aspirante a la reelección Dilma Rousseff de corrupción, un desmentido airado y la convicción del socialdemócrata Aécio Neves de que Brasil apoyará el “cambio” que propone pusieron fin ayer a la campaña televisiva de cara a los comicios de mañana, donde los brasileños decidirán entre la continuidad o el cambio para su país.
La revista Veja es tradicionalmente crítica de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT, oficialista) y suele salir los sábados. Pero esta vez adelantó su publicación y apareció en las calles ayer, último día de campaña, con las apariciones finales en televisión y el último de los ocho debates televisivos que ha habido en la carrera electoral.
El título de portada era “Ellos sabían todo” y las dos caras que lo acompañaban eran la de Rousseff y la del expresidente Luis Inácio Lula da Silva. Refiere al escándalo de corrupción en la estatal Petrobras y asegura que el cambista Alberto Yousseff, preso por esas maniobras, habría reconocido el martes ante la policía que la presidenta y su mentor estaban al tanto de las irregularidades.
El caso, confirmado con las declaraciones del exdirector de Petrobras entre 2004-2012, Paulo Roberto Costa, refiere a que hasta un 3% del valor de varios contratos fue destinado al gobernante PT y a sus aliados. Ese dinero habría sido usado en la campaña electoral de 2010. La semana pasada la mandataria reconoció que “sí hubo” sobornos y prometió hacer todo lo posible para resarcir los daños.
Luego de la publicación el abogado de Yousseff, Antonio Figueiredo Basto, confirmó que el empresario declaró el martes ante la policía, todo bajo sigilo, pero dijo no poder confirmar que éste hiciera tal acusación contra la presidenta y su antecesor, y se declaró “perplejo”, según el diario O Globo. “Estamos perplejos y desconocemos qué está pasando. Pero es preciso tener cuidado porque hay mucha especulación”, comentó. “Nunca desmentí el reportaje de la revista. No puedo desmentir un hecho sobre el que no me puedo manifestar”, agregó, según publicó Veja.
La mandataria comenzó su defensa en Twitter, diciendo que le gustaría cerrar su campaña de otra forma. “Pero no puedo callarme frente a este acto de terrorismo electoral articulado por la revista Veja”. Luego aparecieron otros 15 mensajes con denuncias a la publicación, por su falta de ética y exceso de límites. Aparecieron las palabras crimen, infamia, barbaridad.
Y en la misma línea se manifestó la mandataria en su espacio de televisión: “Veja fracasará en su intento criminal”. “La diferencia es que esta vez no quedará impune”, pues “la justicia libre de este país condenará este crimen”.
Luego trasladó la polémica al ámbito judicial, pues anunció que demandará a la publicación. Empero, el Tribunal Superior Electoral ya le negó su pedido de retirar la publicación, tanto en las versiones impresa como digital del medio, porque la ley por la que supuestamente era ilegal no rige para este caso.
A diferencia de la campaña para la primera vuelta, en la que la presidenta contó con el doble de tiempo en televisión en función de la amplia coalición de partidos que la apoya, para la nueva elección de mañana tanto ella como el candidato opositor tuvieron diez minutos diarios.
Otro desmentido
Neves también comenzó con una suerte de desmentido indirecto pero a las firmas Datafolha e Ibope, que en encuestas publicadas anteayer mostraron a Rousseff por primera vez con una clara ventaja sobre él y no ya en el “empate técnico” en que se mantenían. Por el contrario, la campaña del candidato socialdemócrata mostró un sondeo de la empresa Veritá que asegura que ganará las elecciones con un 53 % de los votos, frente al 48 % que obtendría la presidenta.
Aunque no mencionó la corrupción en Petrobras -que igualmente esgrimió contra Rousseff durante toda su campaña-, el líder opositor reiteró que quiere darle al país “un nuevo modo de gobernar y rescatar los valores de la honestidad y el respeto, que se están perdiendo”.
Neves aseguró que durante los últimos tres meses recorrió el país de punta a punta y entendió que Brasil “no quiere más lo que está” y que ha sido tomado por “un deseo de liberación”. También recordó a su abuelo Tancredo Neves, que en 1985 fue el primer presidente civil elegido en Brasil tras 21 años de dictadura, pero murió antes de ocupar el cargo. “Hace 30 años nos unimos en torno a mi abuelo para vencer a la dictadura y hoy repito la misma frase que él usaba: Cambia Brasil”, declaró Neves.
De todas formas, después de esa aparición televisiva el candidato promulgó que dio instrucciones a su partido para que inste a la Procuraduría General de la República a que “profundice” en la investigación de las denuncias, que consideró de “extremada gravedad”.
En la primera vuelta de las elecciones, el 5 de octubre pasado, Rousseff fue la más votada, con un 41,59 % de los votos, frente al 33,55 % de Neves.