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Impulsar a la siguiente generación de emprendedores

Aquellos que han tenido éxito con sus compañías se están convirtiendo no solo en mentores sino también en inversores de startups

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16 de agosto de 2017 a las 05:00

Se dice que la experiencia es el mejor maestro, y aprender de otros que transitaron por el camino de emprender, creando una empresa desde cero, validando un modelo de negocios, con aciertos, errores, pivoteos e incluso cierres de compañías, sirve de inspiración para quienes empiezan a escribir su propia historia.

El uruguayo fundador de Algorithmia, Diego Oppenheimer, creó su empresa de inteligencia artificial en 2013 y recibió hace poco más de un mes US$ 10,5 millones del fondo de inversión de Google, compañía que a su vez comenzó como startup en 1998. Que emprendedores consagrados inviertan en otros, según el uruguayo, explica el éxito y el crecimiento del ecosistema de startups en Sillicon Valley. Al recibir inversión, Oppenheimer dijo a Café & Negocios que, cuando las empresas crecen, los empleados se vuelven ricos y reinvierten en la nueva generación de startups. "El sistema se reinventa y siempre hay capital para seguir creciendo", sostuvo.

En Uruguay, salvando las distancias, el ecosistema emprendedor comienza a mostrar signos de este proceso, por el que emprendedores que han vendido sus empresas, o han logrado cierto éxito en mercados en los que se han instalado sus compañías, logran determinada solvencia económica y deciden apoyar a otros emprendedores locales, siendo mentores e invirtiendo en nuevos proyectos, con potencial de crecimiento.

Las formas más comunes de inversión son a través de redes de inversores ángeles o de forma particular, con montos que van desde los US$ 50 mil cuando las startups superan la fase de capital semilla, al que acceden en Uruguay a través de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) o la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE).

Perfiles variados

En 2015 se fundó Infocorp Ventures, un fondo de inversión de riesgo en startups, creado por miembros de Infocorp –emprendimiento surgido en 1994–, como Gabriel Colla, Ana Inés Echavarren y Martin Naor. A ellos se sumaron profesionales de distintas áreas, como el socio de Ferrere, Andrés Cerisola; el director de Innovación y Tecnología de Microsoft Latinoamérica, Eduardo Magarelli y el presidente de Y&R Álvaro Moré. Paganza, Gpsgay, Lynkos y DVelop son algunos de los emprendimientos que recibieron apoyo económico de ese fondo.

El publicista Álvaro Moré siempre ha estado en contacto con el ecosistema emprendedor. Es miembro del directorio de Endeavor Uruguay y mentor de varios emprendimientos. Se unió al fondo para estar en un grupo por fuera de su círculo profesional, para tener otras visiones de negocios y ángulos de inversiones. "Me considero un emprendedor, y las compañías que apoyamos vienen del lado de la tecnología, un área que siempre me interesó mucho", comentó. Moré se definió como socio, inversor e "inventor" de las empresas apoyadas por Infocorp Ventures.

Eligió invertir a través de un fondo porque es una forma de diversificar el riesgo. "La inversión en emprendimientos es de altísimo riesgo, una forma de diversificarlo es invirtiendo en varias startups", explicó el publicista.

Los inversores de Infocorp Ventures van rotando la conformación de los directorios de las empresas, y en algunos casos actúan como mentores. Lo importante es que al menos uno de los socios conozca la vertical de negocio. "Evaluamos si tenemos algo para aportar y si nos sentimos cómodos en ese negocio", expresó Moré.

Además de pertenecer a ese fondo, los inversores de Infocorp Ventures son mentores de Endeavor. Esta organización de apoyo a emprendedores de alto impacto tiene como uno de sus requisitos fomentar el "efecto multiplicador", por el cual emprendedores apoyados por Endeavor se conviertan en modelos de rol, inspiración, mentores, o inversores de otros emprendimientos.

El director ejecutivo de Endeavor, Joaquín Morixe, explicó que eso es parte de la devolución hacia el ecosistema y la sociedad en general, por la ayuda que recibieron en sus compañías. "Un emprendedor una vez que se consolida, que su negocio creció, que escaló, que llegó un punto en el que lo vende, puede destinar parte de su tiempo a devolver a la sociedad lo que recibió a través de mentorías o convirtiéndose en inversor", dijo.

Morixe entiende que en Uruguay hay pocos casos de emprendedores que se convirtieron en inversores, pero pueden aumentar. "En la medida en que haya más casos de éxito, que emprendedores vendan sus empresas, va a haber más inversores. Eso le haría muy bien al ecosistema emprendedor uruguayo", opinó.

La ANII lanzó la herramienta de coinversión con fondos de capital privado. A fin de mes se conocerán los fondos elegidos, que cofinanciarán, junto con la agencia, emprendimientos de distintas verticales de negocio, según confirmó la gerente de Operaciones de ANII, Sara Goldberg.

Altruismo o profesionalismo

En julio de 2015 se inauguró el club de ejecutivos Piso 40, y al mismo tiempo se abrió su Club de Inversores Ángeles. Ya se concretaron dos inversiones: en la plataforma de préstamo de dinero entre particulares Prezzta, y Loog Guitars, emprendimiento de guitarras de tres cuerdas que recibió inversión conjunta con una red de México. Uno de los directores del club y fundador de Trillonario, Ariel Pfeffer, explicó que en Piso 40 hay perfiles diferentes de inversores, aunque la mayoría no han sido emprendedores.

Según Pfeffer, en Uruguay comienzan a verse "invertidos que se convierten en inversores", que, por haber vivido la experiencia de emprender, se meten en otros emprendimientos para ayudarlos a crecer, de forma altruista. Esto marca la diferencia entre los inversores emprendedores y los inversores que toman esto como su profesión.

"Es muy distinta la mentalidad de un inversor que ha sido emprendedor y conoce el sufrimiento, que es un camino complicado, a un inversor que está acostumbrado a invertir en propiedades y tiene un índice de riesgo muy bajo. El inversor emprendedor le aporta algo más", opinó Pfeffer. Sin embargo, para que otros inversores se "contagien" y emprendan en startups, deberían ocurrir dos fenómenos. Por un lado, implementar mecanismos de inversión ágiles y sofisticados, de mayor porte, y, al mismo tiempo, lograr que haya más proyectos interesantes. "Falta ambición en los emprendimientos. Si se logra eso, habrá más inversiones", comentó el directivo de Piso 40.

Por su parte, el coordinador de Xcala, Marcelo Roca, entiende que un gran debe para fomentar la inversión ángel es generar oportunidades atractivas para los inversores y capacitar a quienes no provienen del ámbito emprendedor. "Deben aprender el lenguaje de las startups", dijo el coordinador de esta iniciativa del IEEM y el Fondo Multilateral de Inversiones del BID, que promueve las redes de inversiones ángeles en América Latina y el Caribe.

En el IEEM funcionó durante tres años una Red de Inversores Ángeles, formada por exalumnos. Sin embargo, según confirmó su coordinadora, Paola Raspini, la red cerró este año por "falta de tiempo de los inversores para asistir a los foros". Se siguen recibiendo emprendimientos que son derivados a Piso 40.

Algunos emprendedores inversores

Martín Giura - cofundador de woOw

Martin Giura

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Junto a su socio Nicolás Bistolfi fundaron Hydra, una creadora de empresas. Ambos invirtieron hasta el momento en tres startups de forma particular, aunque la idea de Hydra es armar un fondo para invertir en compañías, además de crearlas. Giura y Bistolfi vendieron woOw en 2014 y ese fue el punto de inflexión en sus economías, y lo que les permitió poder invertir en otros emprendimientos. "El momento para invertir es cuando la compañía tiene un exit (una venta) y, además de dinero, hay interés de volcar en el ecosistema lo que recibieron", comentó Giura.

Al ser un inversor ángel, según Giura, hay que invertir en aproximadamente 20 empresas entre US$ 10 mil a US$ 20 mil para que se logre un retorno. "Hay mucho riesgo en la inversión en startups", aseguró.
WoOw había recibido inversión del director del fondo Tokai Ventures, Pablo Garfinkel, quien también fue mentor.

Martín Larre - CEO de Sinergia

Martin Larre

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En 2014, Larre junto a los también emprendedores Martín Alcalá Rubí y Santiago Pehar crearon Angel Club, un club de inversores ángeles que juntó a 30 inversores, analizó 120 emprendimientos, unos 20 de los cuales llegaron al comité y cuatro obtuvieron inversión. Tiempo después, esta iniciativa quedó suspendida. "Esperábamos más resultados, concretar más inversiones y como no lo logramos y no le estábamos dedicando el tiempo necesario por estar en otros proyectos, decidimos no continuar", comentó. Según Larre, faltaban inversores que tomaran riesgos en una startup. "Querían invertir en algo seguro", agregó.

Larre invierte desde hace dos años de forma particular y a través del fondo de inversión de Sinergia, Millennials, en empresas de comercio electrónico y fintech. "Veo oportunidades que me hubiera gustado tener y entrar como inversor es una buena manera de participar", sostuvo.

Santiago Pehar - chief product officer de Vix

Santiago Pehar

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Hace 10 años armó la compañía de contenidos digitales Crovat, que fue comprada por la empresa estadounidense Vix. La primera inversión ángel la hizo hace cinco años, en KidBox. Después, invirtió en otros siete emprendimientos. "A algunas (startups) les ha ido bien, otras tienen buena perspectiva, algunas han cerrado y todos fueron aprendizajes", contó. Según Pehar, es parte del espíritu emprendedor canalizar esa inquietud o ímpetu de hacer cosas nuevas a través de la inversión en startups.

"El ecosistema ayuda, te hace vincularte, identificar las oportunidades y sentir pasión por la pasión que sienten los otros. Cuando identifico una oportunidad en la que creo que hay potencial, busco ayudar a que se sigan generando nuevas ideas", explicó. Para el emprendedor, invertir en fondos es una decisión financiera y "profesional", y no es lo suyo, por eso prefiere invertir de forma particular.

Eli Barnett - cofundador de Ebizmarts

Eli Barnett

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"Lograr cosas a través de alguien" fue lo que motivó a Eli Barnett y su socio Ignacio De Paula a invertir en startups, luego de haber fundado Ebizmarts, empresa que gestiona el stock de las tiendas físicas y la tienda online.

Según Barnett, aunque se ven casos de emprendedores que apuestan por otros emprendimientos, a medida que el ecosistema siga creciendo y aparezcan nuevas e interesantes compañías, va a aumentar la red de inversores-emprendedores, "como pasa en otros ecosistemas del mundo". Barnett prefiere invertir de forma personal, porque aunque haya más riesgo que a través de un fondo, hay "adrenalina de volver a emprender". Agregó que invertir en un fondo es una decisión "únicamente económica", en una apuesta "con un porcentaje de los ahorros para potencialmente sacar un beneficio mayor (que de forma particular)".

Lo que más valora al momento de elegir un emprendimiento es el equipo, más que la idea. "Me parece que las ideas van variando, pero la persona es la que te muestra si es alguien que va a meter, va a ejecutar y tiene ese empuje o no para sacar adelante el emprendimiento", sostuvo.

Maxi Pérez - director de Sinergia Tech

Sinergia

Maximiliano Pérez, co fundador de Sinergia

Maximiliano Pérez, co fundador de Sinergia

El director ejecutivo de Sinergia Tech, Maximilano Pérez, ha invertido en startups de Uruguay, Argentina y Chile. Considera que no tiene una metodología para invertir, ni está pendiente en dónde hacerlo.
"Cuando comparto ciertas visiones o modelos de negocios, mercados en donde me interesa trabajar, me involucro en una startup. Les doy mis redes, mi experiencia, mi know how y fondos, pero no son simplemente fondos", afirmó. "Cuando veo que ciertos atributos del emprendedor concuerdan con mis características como emprendedor, aprovecho a meterme y tener un emprendimiento, aprendiendo del equipo que lo ejecuta", añadió.

Más casos de éxito de emprendedores que resuelvan un problema de forma innovadora ayudarían a fomentar el ecosistema de emprendedores inversores, según Pérez. Aunque entiende que este movimiento aún es incipiente en Uruguay y pretender que pase lo mismo que en Sillicon Valley es prematuro. "En Uruguay es difícil porque se trata de mantener todo en reserva, sin contar lo que se hace ni cómo se hace" comentó.

Rodolfo Oppenheimer - socio de Insight Mentors

Rodolfo Oppenheimer

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"Fui emprendedor y lo sigo siendo", dijo Rodolfo Oppenheimer. Eso lo llevó a convertirse en inversor y crear el primer fondo de capital de riesgo uruguayo, Prosperitas Capital Partners, hace 12 años.
Oppenheimer trajo la franquicia de McDonald's a Uruguay, además de haber sido socio de Xn, entre otras compañías. "Es un ciclo natural de los emprendedores", sostuvo Oppenheimer respecto a quienes se convierten en inversores. "Lo hacen como una forma de agradecimiento, de propagar el emprendedurismo, pero también creo que es algo natural de los que fuimos emprendedores y tuvimos dificultades. Con eso se mejora el ecosistema también", añadió.

El fondo Prosperitas ya no funciona , y Oppenheimer entiende que eso fue debido al momento en que surgió. "El timing no fue el adecuado, estábamos trabajando 10 años antes de lo que el mercado estaba preparado", reflexionó.

Para que haya más inversores ángeles, es necesario un cambio cultural, según Oppenheimer. "Hay que dedicarse full time, y saber que se va a perder con el 80% de las empresas", apuntó.








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