En este jueves 30 de junio de Rincón y Misiones comenzamos a doblar el codo para sumergirnos en el segundo semestre del año. Eso me da pie para hacerte una (breve) puesta a punto del punto de partida y qué podemos esperar de las principales variables que afectan tu día a día como la suba de los precios, la cotización del dólar, la dinámica del mercado laboral y la marcha de la economía.
¿Un alivio para el bolsillo?
La aceleración en el ritmo de suba de los precios —en particular de los alimentos y la energía— no es un fenómeno exclusivo de Uruguay en los últimos meses. La inflación se estabilizó en el último trimestre en el acumulado de 12 meses con un registro de 9,4%; en mayo del año pasado los precios habían avanzado 6,6% en la medición anualizada.
Buena parte del mundo desarrollado y subdesarrollo está desplegando distintas estrategias (la más repetida es la suba de la tasa de interés —costo del dinero—) para buscar apaciguar una variable que le pega directamente a todos los consumidores y con mayor agudeza sobre quienes menos tienen.
Los pronósticos apuntan a que la inflación en Uruguay cederá en el segundo semestre, salvo (como puede ocurrir) que algún evento climático adverso pueda provocar una disparada en los precios de rubros volátiles como las frutas y/o verduras. El semestre enero-junio terminará con aumento de los precios que rondará el 6%. En la última Encuesta de Expectativas de Inflación del Banco Central (BCU) de junio, los agentes económicos estimaron que el año cerrará con una suba de precios de 8,6% en la medición punta a punta.
A nivel global, comienzan a emerger señales de que el boom de precios de los commodities (incluidos los alimentos) comienza a perder dinamismo, más allá de las consecuencias que sigue y continuará causando la guerra entre Rusia y Ucrania. A modo de ejemplo, Uruguay ha visto en las últimas semanas cómo su principal destino para la carne vacuna (China —se lleva más del 60%—) pasa precios para realizar nuevas compras entre US$ 800 y US$ 1.000 menos por tonelada para los distintos tipos de cortes. Esa coyuntura, por ejemplo, está empujando a que distintas plantas frigoríficas en Uruguay detengan su faena. Si bien es habitual que en pleno invierno se reduzca la actividad (hay menos oferta de animales), el país hoy tiene un precio del ganado bastante superior respecto a competidores de la región, lo que complica la ecuación de rentabilidad para los frigoríficos.
Por su parte, la soja ya dejó atrás el umbral de los US$ 600 por tonelada que llegó a cotizar apenas unas semanas atrás y, para la próxima zafra (2023), su cotización de referencia en Nueva Palmira se ubica en unos US$ 515 por tonelada.
El que todavía no muestra muchas señales de afloje (por la crisis energética) y juega en contra de los consumidores uruguayos es el petróleo. Este jueves el crudo Brent cotizaba sobre los US$ 115 por barril, con apenas una caída de 0,5% durante el último mes pero una suba acumulada de 48% en lo que va del año. La buena noticia para tu bolsillo si tenés pensado salir de paseo en las vacaciones de julio fue que el gobierno decidió este jueves mantener congeladas las tarifas de los combustibles para julio, pese a que un informe técnico sugería un nuevo incremento al público.
Cambia el viento para el dólar: lo bueno y lo malo
La depreciación de casi 12% que acumuló el dólar al cierre de este primer semestre despertó la alerta de los industriales y exportadores, que argumentan que sus productos se encarecen frente a competidores. Este martes el dólar estuvo cerca de ingresar a la franja de los $ 38 en el mercado mayorista y alcanzó su menor cotización nominal del año ($ 39,07). Sin embargo, entre el miércoles y jueves pegó un saltito de casi $ 1 y se negociaba nuevamente sobre un eje de $ 40 en el interbancario.
Es prematuro para saber si podemos estar ante un cambio de tendencia pero desde el frente externo el viento para continuar con un dólar en niveles más bajos parece tener los días contados. La Fed (el banco central de EEUU) ya anunció que seguramente en julio aumente nuevamente la tasa de interés entre 0,75 o 0,5 puntos para contener la mayor suba de precios de los últimos 40 años (8,6% es el último dato anualizado). Los temores y pronósticos de que la mayor economía del mundo ingrese en una recesión ya son moneda corriente en los principales medios que siguen el minuto a minuto de las finanzas y los mercados.
A nivel doméstico, el BCU ratificó que continuará con su política de suba de tasa de interés para lograr su objetivo de reducir y anclar las expectativas de inflación de los agentes a 24 meses al rango meta de 3% a 6% que estará vigente desde setiembre.
Los analistas más críticos de la política monetaria del BCU argumentan que ese camino genera una presión desmedida (a la baja) sobre el dólar que puede poner en aprietos la competitividad de los exportadores. "El tipo de cambio real (TCR) de Uruguay se ubica en junio por debajo de los promedios históricos con todas las contrapartes que se consideran en los indicadores mensuales que publica el Banco Central (BCU)”, alertó el último informe del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).
El TCR es un indicador que determina cuán barato o caro está en dólares un país con sus pares. Si bien tiene algunas limitaciones para medir la competitividad global de un país, suele ser utilizado para tener un parámetro de referencia.
Si el dólar comienza a fortalecerse en el segundo semestre seguramente dejará de ser un aliado para reducir las presiones inflacionarias de corto plazo, aunque una suba (moderada) tampoco sería un gran problema y sí sería bienvenido para los exportadores, máxime si los precios de venta de su sus productos caen.
Las dudas sobre el empleo
La economía uruguaya crecerá a una tasa cercana al 5% en 2022 a juzgar por la previsión de 4,8% que actualizó este lunes la ministra de Economía Azucena Arbeleche cuando presentó los lineamientos generales de la Rendición de Cuentas (1 punto más de lo que previa en febrero). Los analistas que respondieron la última Encuesta de Expectativa del BCU proyectaron 4,6% y la agencia Fitch manejó 4,7% en su último reporte donde confirmó el grado inversor para la deuda soberana uruguaya y dejó estable su perspectiva.
Los ajustes de salarios que se darán a partir de julio tanto en el sector público y privado como en las pasividades seguramente sirvan para darle un empuje al consumo. Además, habrá una zafra récord de siembras de cultivos de invierno (cebada, trigo y colza), que se cosechará en el último trimestre del año. Si el clima acompaña, la agricultura tendrá otra campaña con buenos números y jugará a favor en el PIB al cierre del año.
Arbeleche dijo que ese mayor crecimiento de la economía se traducirá en la creación de otros 40 mil empleos durante 2022. Los últimos datos del mercado laboral han mostrado cierto estancamiento en su ritmo de recuperación pese a que están por encima de los niveles de hace un año atrás.
La tasa de desempleo se ubicó en 8,1% en mayo y avanzó cuatro décimas respecto a abril, según los datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De esta manera, la cantidad de desocupados se ubicó en 144.200 personas. En tanto la tasa de empleo se ubicó en 56,7% de la población en edad de trabajar, levemente por debajo de abril (56,9%). El economista Aldo Lema escribió en su cuenta de Twitter que había 66 mil ocupados más en la comparación interanual en mayo pero con una caída desestacionalizada versus abril de 4.400 ocupados.
En ese contexto, las expectativas de los empresarios industriales volvieron a desmejorar en abril, según la última encuesta industrial realizada por la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU). Por su parte, el empleo industrial —que fue una de las variables más afectadas en los últimos años— revirtió gran parte de la caída de la pandemia pero entró en un período de estancamiento. En el primer trimestre de 2022, el personal ocupado evidenció un leve incremento, cercano al 1,3%. Los comerciantes también son cautos sobre el desempeño de sus negocios a futuro. El presidente de la cámara, Daniel Sapelli, dijo en esta entrevista con El Observador que las expectativas de las empresas del sector a corto plazo “son menos optimistas respecto a los trimestres anteriores. Solo el 27% de las empresas espera que sus niveles de ventas alcancen un incremento interanual en el segundo trimestre del 2022, mientras que 60% establece que se mantendrían y 13% que disminuirían”, alertó.
Con este panorama da la sensación de que no estamos ante un escenario negativo para navegar el segundo semestre. La economía crecerá y la inflación debería moderarse. Habrá que ver si esa mayor cautela que hoy transmiten los empresarios uruguayos se revierte con mejores números para que se animen a contratar más trabajadores en sus negocios a futuro.