29 de junio de 2021 16:58 hs

La crisis provocada por la pandemia, en líneas generales, afectó las economías de las empresas y golpeó fuerte a algunos rubros. Sin embargo, hay compañías que lograron crecer en este período e incluso salieron de las fronteras uruguayas.

Concretar la internacionalización no fue sencillo, no solo por el contexto sanitario sino porque no era algo del todo planeado y se terminó dando antes de lo previsto. Swellboards, una empresa que se dedica a vender y fabricar tablas de surf, logró arribar a los mercados de El Salvador, Perú y Costa Rica hace un par de meses.

El director de la compañía que está incubada en la Fundación da Vinci, Carlos Pena, explicó que aprovecharon la oportunidad ante el crecimiento de actividades que se estaban dando al aire libre. Si bien los gimnasios y centros deportivos fueron abriendo con el paso del tiempo, muchas personas “tenían miedo de volver y contagiarse”.

La suerte también las jugó a favor, dado que el producto que ofrecen calza justo para aquellos que recién están empezando. “Es un deporte fácil de practicar, que luego uno le va dando la complejidad que crea necesaria”, explicó Pena.

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Durante los meses del 2020, Swellsboard registró uno de los mayores picos de venta en su historia. Esto animó al equipo para concretar las diferentes ofertas que tenían desde otros países, sin embargo, debieron “caminar con cuidado” para no ir más allá de sus posibilidades.

Pena explicó que debieron reestructurar el funcionamiento de la empresa, y así poder cumplir en tiempo y forma con la demanda. Además, en todos los casos hicieron un estudio de mercado, para corroborar que el impulso se sostendría en el tiempo.

Antes de la pandemia, el principal mercado para la empresa era Argentina. Incluso, Pena pasaba la mitad del año allá y la otra mitad en Uruguay. Pero las complicaciones económicas de este país, hicieron que el emprendedor decidiera apuntar a más regiones.

“Fue un lindo salto de fe, porque delegué casi todas las responsabilidades para concentrarme en lo que está pasando ahora”, contó.

Adaptarse para dar el salto

Sin dudas la rapidez es un factor que juega en contra cuando casi ninguno de los pasos a dar están pensados para ejecutarlos de inmediato. Mi Profe en Casa -una start up incubada en Ingenio que brinda clases particulares en primaria, secundaria y nivel terciario- logró firmar un acuerdo de internacionalización hacia Brasil.

Claudia Martínez, quien está al frente de la empresa, comentó que el primer paso para lograrlo fue reinventarse a tiempo. Si bien no dejaron de estar dentro del rubro de la educación, pudieron brindar un servicio virtual que funciona.

Llevar las clases particulares a otro país, no solo implica aprender nuevas metodologías y programas de enseñanza, sino tener el personal necesario para captar la demanda. Allí, el principal desafío que tiene Martínez junto a su equipo, es poder dominar el portugués.

Por otro lado, buscarán tener una oficina en alguna ciudad de Brasil que resta por definir. La idea es ofrecer el servicio a través de la plataforma, pero tener un local físico para estar preparados para cuando la presencialidad vuelva.

Al igual que en el caso de Pena, Martínez debió delegar algunas funciones en Uruguay para tener tiempo y viajar a Brasil. “Estar presente allá es algo vital, porque el mercado es muy grande y necesitamos enfocarnos bien”, explicó.

Salir rápido

Mi Profe en Casa y Swellboards ya tenían un recorrido dentro del mercado uruguayo. Esto les dio experiencia, y les permitió tener un respaldo en caso de que la internacionalización no se concretara.

Este no es el caso de Light Home Box, un emprendimiento creado por Serena Olivera junto a su esposo. La idea se basa en carteles luminosos autónomos, por ejemplo de casas en alquiler, que sirven tanto para el mercado inmobiliario como también en diferentes locales comerciales.

En marzo de este año, lanzaron la preventa. Los emprendedores tenían expectativas de que funcionaría, pero nunca pensaron que en menos de un mes se agotaría el stock. Actualmente, Light Home Box tiene presencia en España casi que por casualidad.

Es que una inmobiliaria española dio con la idea y le pareció interesante poder comprar estos productos. Así fue que se dieron cuenta de que el mercado español era ideal y decidieron comenzar a vender los carteles allí.

Olivera rememoró que al comienzo tuvieron algunos problemas, porque no estaban preparados pero los resultados han sido buenos, lo que los motiva a seguir adelante. “Ningún mar en calma hizo a un marinero experto”, subrayó.

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