14 de agosto de 2015 5:00 hs

El gobierno argentino respondió ayer a las críticas por el manejo de la situación creada a raíz de las inundaciones que han dejado miles de evacuados en los últimos días en la provincia de Buenos Aires, cuyo gobernador, el oficialista Daniel Scioli, regresó en las últimas horas al país desde Italia.

Los fuertes vientos del sudeste en el Río de la Plata, la "sudestada", agravaban ayer las inundaciones en Argentina, que causaron tres muertos –se busca una persona cuyo automóvil cayó a un río el fin de semana–, 6.000 evacuados y unos 10 mil afectados desde que comenzaron las lluvias hace una semana. La cifra puede ser el doble porque, según la prensa, muchas personas prefirieron refugiarse en casa de familiares o conocidos y no figuran en los recuentos oficiales. Aunque muchas localidades bonaerenses, como Luján, Salto, Arrecifes y San Antonio de Areco, continúan anegadas, la situación mejora lentamente, según Protección Civil.

"La presencia del gobierno nacional está desde el primer momento", aseguró el jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, en respuesta a las quejas planteadas por vecinos de las áreas afectadas por las inundaciones y políticos de la oposición.

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Las inundaciones se han convertido en un tema de la campaña para las elecciones generales de octubre, sobre todo porque el ausente Scioli es el candidato oficialista a la Presidencia y el favorito, según los resultados de los recientes comicios primarios.

Scioli regresó ayer a Argentina de urgencia tras interrumpir un viaje a Italia, donde había volado para realizarse una revisión médica, y se reunió con el comité de emergencia bonaerense.

La ausencia del gobernador en plena crisis le ha valido duras críticas y ha empañado el triunfo obtenido en los comicios primarios presidenciales celebrados el pasado domingo.

Además, es la segunda vez en menos de un año que varias localidades de la provincia de Buenos Aires, la más rica y poblada del país, sufren severas inundaciones por el desborde de los ríos.

Las quejas de los inundados se refieren sobre todo a la falta de medidas preventivas, a lo cual Fernández, quien aspira a suceder a Scioli en la gobernación, respondió ayer que ante la cantidad de agua caída es muy difícil anticipar precauciones.

El jefe de Gabinete criticó a los que "pretenden sacar ventaja politiquera a un hecho de estas características y la realidad es que no hay que ofrecerse sino (que) hay que ponerse las botas, arremangarse y ponerse a laburar", dijo, en clara referencia al ofrecimiento del candidato opositor y jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, de ayuda a los intendentes de las zonas afectadas.

Sudestada

El servicio de Hidrografía Naval lanzó en la madrugada un alerta de crecida del Río de la Plata que por la mañana inundó la zona ribereña de Quilmes, en la poblada periferia sur de la capital. Quilmes se ubica en la provincia de Buenos Aires, la más golpeada por las inundaciones, que abarcan además el sur de la provincia de Santa Fe y Entre Ríos.

Vialidad Nacional informó que al menos tres rutas nacionales en el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires permanecen bloqueadas por el desborde de los ríos, lo que deja varios parajes rurales incomunicados en esta zona de llanura caracterizada por bañados. Fernández, jefe de Gabinete, precisó que son 39 los distritos afectados.

La "sudestada" revirtió la tregua que dieron las lluvias ayer y que había indicado un leve descenso del nivel de los ríos, ahora impedidos de escurrir rápidamente su caudal hacia el Río de la Plata por la corriente encontrada que provocan estos vientos fuertes.

El Servicio Meteorológico Nacional mantiene un alerta para la región centro-este del país, la más castigada por las inclemencias, y vaticinó que las lluvias continuarán al menos hasta el viernes.

En Quilmes, el alcalde Francisco Gutiérrez consideró sin embargo que "lo peor ya pasó".

"Tenemos 25 personas evacuadas, lo más grave se dio durante la noche y madrugada, el río está bajando en la medida en que la sudestada lo permite", dijo.

Salto, 200 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, una rica zona agrícola, fue una de las más afectadas por el desborde de los ríos Luján, Areco y Arrecifes, todos afluentes del Río de la Plata que bañan la pampa húmeda, corazón agrícola ganadero del país.

"Tenemos 680 evacuados, unos 5.000 afectados, y mucha gente trabajando en los centros de evacuados", dijo a Radio Mitre el alcalde Oscar Brasca.

El gobierno federal dispuso el envío del Ejército para asistir en las zonas más golpeadas, donde solo es posible llegar con vehículos especiales. También se dispuso una batería de medidas de ayuda económica, como un aumento de las asignaciones sociales y la exención de impuestos.

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