La creación parlamentaria de comisiones investigadoras tiene una doble cara. Es pertinente rechazarlas cuando solo las instiga un mero intento de agitación política o promoción partidaria, aduciendo ocultamiento oficialista de su manejo de negocios y recursos públicos. Pero la transparencia exige que se habiliten cuando existen denuncias o sospechas fundadas de irregularidades. En estos casos, un elemental respeto a la ciudadanía impone que se investigue, ya sea para descartar acusaciones o, en caso contrario, castigar penalmente si ha existido corrupción u otro delito o hacer pública la incompetencia implícita en decisiones erradas.
Investigar cuando se justifica
La creación parlamentaria de comisiones investigadoras tiene una doble cara