31 de octubre 2023 - 17:46hs

“El envejecimiento de la población japonesa plantea un desafío grave y apremiante. Además, en 2021 Japón registró un mínimo histórico en su tasa de natalidad, con sólo 811.000 nacimientos, la más baja desde 1899”, afirma Hiroko Costantini, profesora del Instituto para Iniciativas del Futuro en el Instituto de Gerontología de la Universidad de Tokio.

La tasa de nacimientos por mujer en Japón se sitúa muy por debajo del 2,1 considerado necesario para mantener una población estable. “La tasa de natalidad actual en Japón es de apenas 1,26”, afirma Costantini en diálogo con BBC Mundo. El gobierno japonés buscó aumentar la tasa de natalidad con incentivos económicos, pero no tuvo éxito.

Desde el otro extremo, la tasa de envejecimiento creció al 29% y significa un cambio demográfico sin precedentes que llevó al Estado a aprobar un presupuesto récord para el próximo año fiscal, en buena parte por los costos de la seguridad social.

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El delicado equilibrio entre las prestaciones y las contribuciones a la seguridad social, en particular en los gastos de atención sanitaria y cuidados de larga duración, se está volviendo cada vez más precario.

“Están surgiendo dudas sobre la viabilidad a largo plazo del sistema de seguridad social, con cargas crecientes en la atención sanitaria a las personas mayores. Las soluciones futuras pueden requerir importantes reducciones de beneficios y reformas de las pensiones, incluyendo el aumento de la edad de elegibilidad a 70 años, para abordar esta cuestión multifacética de manera efectiva”, dice la experta en gerontología.

Los incentivos gubernamentales destinados a promover un aumento en la tasa de natalidad tuvieron un éxito limitado. El alto costo de vida es un factor que desalienta a algunas personas a tener hijos. “La sociedad japonesa pone un énfasis significativo en casarse antes de tener hijos, lo que lleva a muchas parejas a priorizar la búsqueda de la pareja adecuada antes de formar una familia”, dice la académica.

Además, la dependencia social de la familia para el cuidado de los adultos mayores en Japón lleva a algunas mujeres a considerar las posibles responsabilidades de cuidado que podrían imponer a sus hijos en el futuro. “A la luz de estos factores complejos, abordar la disminución de la tasa de natalidad en Japón requiere un enfoque integral”, según la experta.

“Esto puede incluir políticas que reduzcan la carga de los cuidados para las familias y que proporcionen incentivos financieros, como salarios para los cuidadores familiares, para crear un entorno más propicio para la crianza de los hijos”, propone Costantini.

Otros países con tasas de natalidad bajas, como Australia o Alemania, optaron por facilitar el ingreso de extranjeros. La tasa de fertilidad de Australia, por ejemplo, es de 1,58, pero la población está creciendo gracias a la inmigración. ¿Por qué no eligió Japón un camino similar?

“Históricamente, Japón mantuvo un enfoque pasivo ante la inmigración, que consiste en aceptar trabajadores extranjeros en lugar de fomentar activamente la inmigración”, explicó Costantini.

Como resultado, “sólo alrededor del 1,7% de la población de Japón, aproximadamente 2,2 millones de personas, está formada por personas nacidas en el extranjero o nacionales extranjeros”, agregó.

“Este enfoque puede atribuirse al fuerte deseo de Japón de preservar su homogeneidad étnica. Esa relativa homogeneidad étnica de Japón a menudo se considera un factor que contribuye a la baja incidencia de conflictos abiertos dentro de la sociedad. Para el gobierno, sirve como una valiosa herramienta política para la unidad y la cohesión nacional”, señaló Costantini.

Si bien la inmigración podría ser una respuesta parcial a la escasez de trabajadores, Japón puede priorizar en cambio aumentar la participación de personas mayores y mujeres en la fuerza laboral, según la profesora de la Universidad de Tokio: “Se considera que estos enfoques ofrecen potencialmente efectos más inmediatos y sustanciales, al tiempo que se alinean con el contexto cultural e histórico del país”.

Incorporar más mujeres a la fuerza laboral, atrayéndolas con políticas favorables como una generosa licencia por maternidad, es una parte vital de la solución a la crisis japonesa, postuló Costantini. Algunas corporaciones aplican esas medidas. Sin embargo, la investigadora aclara que “la cuestión del empleo femenino va más allá de las bajas tasas de participación en la fuerza laboral”.

En Japón, se aplica un incentivo fiscal a las personas con ingresos anuales inferiores a 1,03 millones de yenes (alrededor de U$S 7.000), lo que llevó a que un número importante de mujeres tengan empleos no regulares, como trabajos a tiempo parcial. Abordar esta situación es igualmente esencial”.

“Es crucial transformar la percepción social de Japón, donde la crianza de los hijos se considera principalmente responsabilidad de las mujeres y los hombres son vistos como ayudantes, no cuidadores. Es esencial cambiar la mentalidad de los jefes y supervisores, especialmente los hombres de entre 50 y 60 años, que tal vez no hayan participado activamente en la crianza de los niños y subestimen su importancia”.

Además, se deben desarrollar políticas para apoyar a las mujeres de 40 años o más, que criaron a sus hijos en una época en la que el apoyo para la crianza de los hijos era escaso y, por lo tanto, interrumpieron sus carreras y ahora necesitan apoyo para establecer modelos profesionales viables”.

Si bien el caso de Japón es extremo, muchas otras naciones muestran tendencias similares. Los países que siguen actualmente a Japón en proporción de personas de 65 años o más son Italia con un 24,5% y Finlandia con un 23,6%. Y los porcentajes aumentarán significativamente según la ONU para 2050, cuando Hong Kong y Corea del Sur superarán a Japón con cerca de un 40% de personas de 65 años o más, y España ocupará el quinto lugar con más de 36%.

 

(Con información de agencias)

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