26 de noviembre de 2013 18:25 hs

Sol Bauzá camina apresurada. Llega a la cita un poco más que elegantemente tarde. Se acomoda en la silla, pide un café y el discurso comienza con el mismo ajetreo con el que llegó. Entre el claqueteo de platos, conversaciones apagadas y un jazz animado.
Bauzá era periodista hasta que la necesidad la hizo utilizar su voz para ganarse el pan. No sabía nada de música, solo tenía una enorme afición al jazz.

“Ejerzo el periodismo hace 17 años y en 2000 me quedé en seguro de paro. Me había ido a vivir sola, estaba peleándola. Y en esa coyuntura desesperada yo pensaba ‘yo no sé hacer nada’. ‘Cantá’, me dijo quien sería el impulsor de mi carrera y a quien yo debo agradecer”, relata Bauzá. Esa persona fue Gabriel Casacuberta, quien supo acompañarla en los comienzos desde el contrabajo.

De un día para otro, cuenta, se encontró en el Conrad, cantando con un piano de cola frente a Paul Anka. “Yo venía de la nada, no tenía formación. Solo tenía la intuición y un gran amor”, explica.

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Como su apariencia –cabellera rubia, labios rojos, modales histriónicos– el gusto por el jazz nació gracias al fanatismo por Marilyn Monroe.

“Haber participado en el programa Martini pregunta me acercó mucho al jazz. Lo digo honestamente”, dice Bauzá. A partir del programa tuvo un mayor acercamiento a la vida y obra de la figura del cine y conoció el jazz a través de sus películas. Conoció de su boca varios standards de jazz e investigando sus orígenes llegó a las que llama “diosas de ébano”: Ella Fitzgerald y Billie Holliday.

Sin embargo, antes que ellas está Marilyn. “Es una artista que yo defiendo y la adoro mucho más allá del ícono sexual. Como artista, como ejemplo de búsqueda, desarrollo y crecimiento personal en un entorno hostil como es Hollywood que te frivoliza”, sostiene.

Esa misma frivolización que existe hoy en la cultura popular – “se habla mucho de gente que no hace nada. ¿Por qué sabemos de memoria nombres de vedettes?”, se pregunta– es la que combate en las redes sociales, donde se la puede leer comentando desde el último video de Miley Cyrus o defendiendo su trabajo.

Jazz Oriental, su primer disco, es la concreción de su trabajo desde aquel verano en el Conrad. Fue editado el año pasado y hoy realiza su gran presentación en la Sala Zitarrosa.

Este disco es el punto final de un ciclo, que comenzó luego de que Bauzá emigrara luego de la crisis hacia Islas Canarias –de donde llegaron los primeros habitantes de Montevideo– para, desde allí, encontrarse con canciones que conforman la personalidad musical uruguaya.

“Lo que hago es tomar un cancionero popular desde la perspectiva del jazz, que es el género que amo, que además es un lenguaje y una manera de entender el mundo”, define.

Jazz Oriental comienza con una oda al oficio –El músico, de Hernán Klang– y pasa por Eduardo Mateo, Eduardo Darnauchans y Fernando Cabrera. Pero no sin antes dejar un tema de su autoría: La muy fiel, un swing “optimista y naïve” sobre Montevideo y en especial, la Ciudad Vieja.

Gracias a esas canciones, Bauzá halló su voz más uruguaya. “Yo encontré mi voz de mujer y mi voz de jazzista”, afirma.

Hoy se presentará con La Banda Oriental, el grupo de músicos que la acompañan desde la grabación de este disco: Daniel Rodons en guitarra, Maximiliano Nathan en vibráfono, Andrés Pigatto en contrabajo, Lucas Soria en batería y percusión, y Federico Nathan en piano.

Entusiasmada por su show, Bauzá termina su café y rápido como llegó, se va taconeando por Bacacay, hacia el lugar donde inspiró su canción.

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