Así cuando llegó el momento de la corrección anual, el Índice Medio de Salarios Nominal (IMSN) marcó un ajuste de 9,82% para jubilados y pensionistas. Pero tras descontar el adelanto a cuenta de 3%, el aumento se situó en 6,62%.
Ahora, la medida comunicada días atrás por el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, despertó críticas desde sectores del Frente Amplio y también de organizaciones de jubilados, como Onajpu. Los cuestionamientos apuntan a que se trata de un adelanto que se descontará en el cálculo de enero, y no de un aumento extra para las jubilaciones mínimas.
El ministro de Trabajo y Seguridad Pablo Mieres, realizó el anuncio del adelanto la semana pasada en el Parlamento.
La historia de los aumentos diferenciales
Desde 2007, los gobiernos de la época priorizaron el aumento de las prestaciones que cobraban los afiliados de menores recursos. Por ese entonces, además del ajuste anual por IMSN, se comenzaron a hacer de manera paulatina aumentos diferenciales de los mínimos jubilatorios.
El punto de partida se fijó en una Base de Prestación y Contribución (BPC), hasta llegar a un mínimo equivalente a 3,05 BPC que se fijó en julio de 2020 y que permanece sin cambios.
En varios años, aún cuando en decretos se mencionaba, como ahora, la palabra “adelanto a cuenta”, el anticipo no se descontaba posteriormente. Con ello las pasividades más bajas tenían incrementos extras. Esos incrementos se incluían en el monto base, sobre los que se sumaban luego los nuevos ajustes en enero.
Pero en 2022 el Poder Ejecutivo tomó en cuenta para calcular el aumento anual que corresponde por ley, el ajuste de $ 243 (1,64%) que a mitad de 2021 ya le había otorgado a las pasividades mínimas como anticipo. Esto por decisión del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
¿Qué pasó en la práctica? Hasta diciembre de 2021 ese grupo de jubilados había cobrado $ 15.097 (3,1 BPC). En enero de 2022 cuando se actualizaron las prestaciones se aplicó un ajuste de 4,44%, y no el 6,16% que marcaba el IMSN como aumento general. De esa manera, lo que antes se consideraba como “diferencial” se tomó como parte del aumento, y no como piso.
"Achatamiento de la pirámide"
El MEF no dio mayores explicaciones públicas sobre la eliminación de la suspensión de los aumentos extras. Esa vez, el ministro Mieres declaró a La Diaria que hay una percepción en el gobierno respecto a que "a medida que se siguen dando aumentos diferenciales, se va generando un achatamiento de la pirámide de las jubilaciones, que tampoco parece ser lo más conveniente".
En ese sentido, explicó que eso lleva a que "las jubilaciones mínimas aumentan más que las otras y puede ocurrir que alguna (de un monto superior) quede por debajo de las mínimas".
Vale mencionar que en 2021 a quienes percibían jubilaciones mínimas se les otorgó dos canastas de alimentos por el equivalente a $ 5.000 extras.
El último aumento extra fue en la pandemia
En 2020 y durante la administración de Luis Lacalle Pou, las jubilaciones y pensiones mínimas aumentaron $ 226 -equivalente a 0,05 BPC-. Así la jubilación mínima se fijó en 3,05 BPC, referencia que sigue vigente. Ese ajuste diferencial aplicado en medio de la pandemia fue el último, y siguió el criterio que venía aplicando el Poder Ejecutivo sobre las prestaciones mínimas desde 2007.
¿Qué pasó en ocasiones anteriores? Por ejemplo, a mediados de 2019, durante el último año de gobierno del Frente Amplio la jubilación mínima era de $ 12.150 (2,925 BPC) y el aumento fue de 0,075 BPC hasta $ 12.462 (3 BPC), es decir una mejora de $ 312. También hubo incrementos similares en julio de 2018 y 2017.
Los famosos $ 200 de Astori con plata de Philip Morris
El ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori durante una conferencia en julio de 2016.
En 2016 hubo dos ajustes del monto mínimo. El primero fue en julio, y luego le siguió otro en agosto, pero que originalmente no estaba previsto dada las condiciones por las que atravesaban las cuentas públicas y la economía del país, recuerdan crónicas de esos años.
Ese aumento de $ 209 fue un adelanto del ajuste que luego correspondía otorgar por ley en enero de 2017. Con ello la prestación quedó cercana a $ 9.000. Esa vez el Poder Ejecutivo destinó US$ 7 millones, una parte de lo que había ganado en un juicio a la compañía Philip Morris.
"El gobierno toma decisiones en función de las posibilidades que tiene. En este caso las posibilidades fiscales y financieras. En la medida en que se tuvo este resultado positivo y como consecuencia de los resultados del juicio, nos pareció a todos, a propuesta del presidente (Tabaré Vázquez) y por unanimidad que este podía ser el destino más positivo", dijo Astori el día del anuncio.
Pero lo que el gobierno intentó transmitir como una buena noticia, la mayoría de quienes la escucharon le encontraron gusto a poco, quizás por la manera en que se comunicó. El anuncio no tuvo contexto sobre la mejoría notoria que había tenido en los años previos ese tipo de pasividades.
La medida desató la bronca de los pasivos, al tiempo que la oposición aprovechó para hacer fuertes críticas, como solía hacerlo cada vez que se conocía una medida de este tipo. Particularmente en 2016 la noticia coincidió con la millonaria capitalización de Ancap que se había aprobado pocos meses antes.
Otro ejemplo. En julio de 2015 durante el primer año del segundo gobierno del presidente Vázquez, el aumento extra llevó estas prestaciones a $ 8.011 (2,625 BPC), con una suba diferencial de $ 381. Pero también hubo años en que el gobierno del Frente Amplio usó el mismo criterio que el actual gobierno. Por ejemplo, en 2009 el adelanto no se revaluó y por tanto se perdió.
En todas esas oportunidades Onajpu reconoció la importancia de los ajustes diferenciales, aunque las consideró insuficientes y alejados de sus aspiraciones. El pedido era muy similar al que sigue vigente: igualar las prestaciones mínimas con el Salario Mínimo Nacional (hoy en $ 21.107).
“Estamos reclamando que este adelanto se transforme realmente en un aumento, porque hemos venido perdiendo poder adquisitivo”, dijo el dirigente de Onajpu Sixto Amaro la semana pasada. La jubilación mínima aumentará unos $ 520, y pasará de $ 17.317 a $ 17.837