Fútbol > GOLEADORA HISTÓRICA DE LA AUF

Juliana Castro, la goleadora, profe y DT, que reclama más apoyo para la selección femenina

Además de goleadora, la delantera de Defensor Sporting es licenciada en Educación Física, entrenadora y especialista en recuperación de lesiones

Juliana durante un clásico de la temporada 2020

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30 de abril de 2021 a las 05:03

Juliana Castro tiene un nombre propio y bien ganado en el fútbol. Es la máxima goleadora en la historia de la Liga Femenina de Uruguay en el período 1996-2020 con 296 goles, de acuerdo a las estadísticas del periodista Gabriel López. Marcó 105 goles con la camiseta de Nacional, equipo con el que se coronó campeona uruguaya en 2020. Jugó en la selección uruguaya y es crítica del proceso que lleva adelante la AUF. Este año, con 29 de edad, pasó a Defensor Sporting. De su carrera, de su pasaje por la celeste, de su futuro como entrenadora, habló con Referí.

Los fines de semana, y mientras no haya fútbol por el coronavirus, es cuando Juliana encuentra un espacio para hablar con tranquilidad. Por esa razón la charla fue pactada para un sábado. El resto de los días trabaja de mañana y de tarde en la clínica de su hermano Chory Castro (junto a Alvaro Arsuaga y Daniel Calimares), y por la noche entrena.

“Hice la carrera de Educación Física y cursos de kinesiología, prevención de lesiones, rehabilitación. Me especialicé en eso”, contó.

Los entrenamientos con Defensor Sporting son tres veces por semana a través de Zoom y después a conciencia, explica. “La profe nos manda la planificación de todos los días y cada una entrena a conciencia. Mi espacio es después de trabajar, a última hora, es el horario que me dejé este año para entrenar”.

Entrenar en estos tiempos de covid-19 no es simple. “Desmotiva un poco porque lo que me gusta es hacerlo colectivamente. Al hacerlo individualmente cuesta porque es a conciencia de cada una y se hace pesado. Hay altibajos, tenemos charlas con psicólogo que nos nutre mucho, aunque no es fácil para hablar cómo nos sentimos, entrenar solas nos condiciona. Es un obstáculo más que tenemos que pasar. La vamos llevando a los golpes” expresó.

El fútbol femenino es una de las expresiones deportivas que no tiene permitido entrenar en grupo debido a las medidas impuestas por el gobierno para frenar el contagio de covid-19. 

Adiós a Nacional

En enero de 2021 Juliana tomó la decisión de irse de Nacional después de muchos años siendo figura. “Nada mejor que cerrar un ciclo en Nacional con el Campeonato Uruguayo, que era algo que anhelaba y buscaba hacía años. Por suerte se nos dio cerrar de la mejor forma. Me quedo con el lindo recuerdo de las compañeras, que es lo que deja el fútbol, muy orgullosa de haber estado en Nacional en ese momento. Sentí que tenía que terminar un ciclo y empezar otro, y por suerte Defensor me abrió sus puertas”.

En febrero se sumó al plantel de Defensor Sporting. "Es una institución que tiene mucho para crecer. A pesar de lo que pasó en el masculino (descendió a Segunda división), no interfirió en el femenino, tenemos el mismo apoyo desde inicio de año. Tiene todo para ser un equipo que pelee campeonatos por la infraestructura del club, porque cada categoría tiene cuerpo técnico formado, que son cosas pequeñas pero importantes. En Primera dan viáticos a las jugadoras y eso es importante, es un plus. Esas condiciones básicas Defensor las está brindando y tiene un futuro tremendo”.

Se fue de Nacional con la Copa Uruguaya

Tras salir de los tricolores, donde debutó en 2012, buscó una institución que tuviera similares condiciones para continuar jugando. “La única diferencia es que Nacional tiene contratos económicos, pero tampoco es de gran cosa, sí que empezó a tener un vínculo contractual con las jugadoras. Yo pienso que en el futuro Defensor va a apostar por eso, pero en cuanto a infraestructura, forma de trabajo, Defensor está a la par que Nacional y Peñarol que son dos clubes que apuestan por el femenino”.

El espacio de las mujeres en los violetas es el mismo que el de los hombres, señaló: “Nos brindan el gimnasio, la cancha es nueva, de primer nivel, y esas cosas harán que el fútbol femenino en Defensor crezca. A nivel de Uruguay también porque cuantos más equipos puedan brindar las condiciones de trabajo hará que cada vez haya más y mejores jugadoras”.

¿Muñeca o pelota?

Si bien la pandemia frenó el crecimiento del femenino a nivel local, Juliana entiende que en Uruguay “se va por buen camino, aunque lento”. Hay clubes “muy interesados en apostar realmente por el femenino, no en tenerlo por obligación, y eso motiva. Motiva que las niñas que vienen de abajo, que cada vez son más chicas, tengan a futuro infraestructura, cuerpos técnicos formados y una remuneración acorde a las exigencias que tienen las jugadoras para desarrollarse en el deporte. Cuando me retire como jugadora quiero seguir relacionada al fútbol femenino”.

Juliana Castro nació el 28 de junio de 1991 en Flores. Jugó en Inau, River Plate, Sportivo Artigas del Sauce, Rampla Juniors, Missouri Valley College, Nacional, River Plate y actualmente en Defensor Sporting.

La delantera recordó que cuando ella empezó en el baby fútbol de Porongos de Flores, “en todo el Uruguay éramos 50 niñas jugando” y en la actualidad “hay más de 6.000 a nivel de Onfi”. Esto se debe a que “la conciencia de la cultura uruguaya relacionada con el fútbol femenino va cambiando la imagen y eso incentiva a todas las niñas. Hoy en día los padres le dan a elegir y no es que le dan solamente la muñeca; hoy le dan la pelota y la muñeca, para que ella elija”.

En el caso de Juliana, eso nunca fue un dilema. “Mi familia era de ir al fútbol todos los fines de semana, todos los días, ya el amor por el fútbol me nació. Por suerte ellos me lo mantuvieron, porque si mi familia no me hubiese apoyado no estaría en Montevideo jugando al fútbol, porque en el interior es más cerrada la cabeza. Si el club Porongos no me hubiese abierto las puertas yo no podía haber competido desde niña y ahí fue donde adquirí la parte sensible, la motricidad, la coordinación, la técnica. Estoy muy agradecida a Porongos porque si no capaz que recién a los 18 años estaría aprendiendo a jugar al fútbol. He tenido muchas compañeras que recién a los 17 o 18 años tuvieron la elección de poder elegir porque los padres no las llevaban y solas no podían ir”.

Hace cinco años concurrió a un curso de FIFA donde se proyectó que en 2030 habrá más mujeres que hombres jugando al fútbol y que en 10 años la calidad será similar. “En el último mundial de mayores en 2019 el nivel fue muy competitivo, cada vez mejor, las jugadoras a nivel mundial se asemejan a lo que es el masculino como espectáculo”.

Juliana y la pelota, dos buenas amigas

Juliana hizo el curso de entrenadora y le gustó: “Me hizo ver el fútbol desde otro lugar, que como jugadora no lo ves. Esa información, esa teoría que nos brinda el curso. A cada compañera jugadora le digo que lo haga porque me hizo ver el fútbol desde otro lugar y está bueno tener muchas compañeras con ese conocimiento. Ese plus te da el curso y te deja una herramienta de trabajo de futuro para tenerla ahí. Un jugador no lo analiza igual que un técnico”.

Renunció a la selección

Un tema urticante para Juliana es el de la selección y tiene una opinión crítica con respecto al proceso que se lleva adelante: “El tema de la selección es muy delicado porque todavía no se le está dando el apoyo que realmente necesita. En su momento tuve que renunciar porque no me servía ir a entrenar con la selección; lo hacían en plena tarde y a esa hora estaba trabajando. Los horarios no se ajustaban a las jugadoras mayores, que la mayoría trabaja y estudia. Sumale a eso que los clubes entrenan a primera hora de mañana o a última hora de tarde. Cuando te llamaban para la selección se te descoordinaba todo", indicó.

Integró planteles en sub 17, sub 20 y mayores, pero "después de tener esa experiencia, ese esfuerzo que hacía en el último período no me salió hacerlo porque me independicé y tenía que trabajar. La selección no nos daba más que un viático de $ 100 para ir a entrenar. Estás representando a tu país en el máximo nivel y te das cuenta que estamos a años luz, porque otras selecciones apoyan a las jugadoras".

La goleadora en acción con la camiseta tricolor

Agregó que "a nivel internacional las jugadoras están en sus clubes y las llaman solamente para las competencias o fechas FIFA, acá en Uruguay estamos atrasados en eso también, porque la selección tiene una visión que todavía los clubes no pueden tener a las jugadoras a un 100%. Capaz que Nacional, Peñarol y Defensor sí, pero no todos, y por eso hace esos procesos largos. Veo que todavía estamos a años luz de representar a Uruguay en el máximo nivel como un mundial a nivel mayor y competir, que es lo que le va a costar a Uruguay por la diferencia que tenemos de apoyo. El cuerpo técnico hoy tiene que conocer mucho el fútbol femenino, conocer a las jugadoras y capaz que ese es un debe que veo y a futuro tiene que mejorar".

Sin embargo, Ariel Longo hace más de cinco años que está al frente de la selección. “Hace años que está, pero no se ha logrado nada a nivel mayor, que es lo que cuesta. Digo yo que a futuro se va apostar en Uruguay por la selección. Se está haciendo a nivel juvenil, pero a nivel mayor veo un debe tremendo", subrayó y aclaró si actualmente no integra la selección es "por una decisión técnica".

La sanidad, otro debe del fútbol uruguayo

En 2012 sufrió una grave lesión. Se rompió el ligamento cruzado y eso hizo un clic en su mente.

"Hice la rehabilitación con Walter (Ferreira) y Daniel (Calimares) y desde entonces el tema de la prevención de lesiones, la rehabilitación, fueron dos pilares que quise seguir. Me formé, me especialicé y me sigo formando. Esa lesión me hizo ver otra faceta del fútbol que no conocía. Muchos jugadores no la conocen y también de los profesionales que trabajan para el fútbol, de la conciencia que hay que tener para preparar a ese jugador en las mejores condiciones. Las lesiones son un tema muy delicado en los deportistas. Hay que estar alerta al trabajo preventivo y la capacitación, para que cada vez sean menos los jugadores que se lesionen".

En 2015 hizo el gol 1000 de Nacional en la liga femenina

Señaló que es otra de las deudas que tiene fútbol uruguayo, ya no solo femenino, sino en general. "El tema de rehabilitación y la sanidad en Uruguay es un debe grande. En todos los clubes y a nivel masculino, que lo vemos porque con nosotros se vienen a atender jugadores de Primera porque las condiciones de sus lugares no les da para rehabilitarse. Te das cuenta que en Uruguay a nivel de masculino falta, imaginate en el femenino. En Europa las condiciones son extremadamente en otro nivel y acá en Uruguay estamos muy lejos. Muy pocos clubes tiene esa infraestructura y esos profesionales con conocimiento para que el jugador esté mejor que cuando se lesionó".

El descenso de Defensor Sporting no permitió que compartiera club nuevamente con su hermano Gonzalo, pero no lo descarta más adelante: "Capaz que en el futuro terminamos retirándonos en el mismo club", expresó Juliana.

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