Solo durante el pasado 2013, unos 11 millones de armas manufacturadas en Estados Unidos fueron vendidas en el mercado local. De esa cantidad, apenas 440 mil fueron exportadas. En ese mismo año, se importaron 5,5 millones, lo que da un total de 16,1 millones de armas disponibles dentro del territorio estadounidense.
La producción de rifles de asalto y armas de mano en Estados Unidos se mantiene estable, tanto como la cantidad de víctimas dentro de episodios de este tipo.
Estados Unidos se encuentra en el lugar 12 del mundo en cuanto a muertes por armas de fuego cada 100.000 personas, con 10,5, según una clasificación de la Sydney School of Public Health. Colombia está primero con 59,3 víctimas por cada 100.000 habitantes. En esa clasificación, Uruguay está sexto, con 13, 6.
Pero lo que llama la atención del estudio de Wired es cómo Estados Unidos puede compararse con los países en desarrollo: sus vecinos de Canadá cuentan apenas dos muertes por armas de fuego cada 100.000 habitantes, mientras que Japón tiene una cifra de la que enorgullecerse: 0,0.
Además se da una alta disparidad entre estados; Massachusetts, donde impera un alto control de armas, tiene solo 3 muertes cada 100.000 habitantes. Pero en otros sitios con legislación más laxa, como Alaska, la cifra asciende a 20 cada 100.000, con 2015 como el año pico de sucesos.
La clave sigue siendo ver cómo se comienza a resolver el problema, aunque en Estados Unidos el asunto más bien es que no hay voluntad política suficiente para ello; ni siquiera ha aumentado el apoyo ciudadano a las medidas de control, según los últimos sondeos del Pew Research Center.