Como reseñamos en el número anterior, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, se reunió el lunes 24 de febrero pasado con las cuatro principales gremiales ruralistas y dos gremiales lecheras.
Fue el encuentro de comienzo de año, que Aguerre repite desde que asumió en marzo de 2010 y que en esta oportunidad acaparó el tema de la megaminería ante la inminencia de que la minera Aratirí comience a trabajar en el país sobre unas 15 mil hectáreas dedicadas hoy mayormente a la ganadería en el noreste del país.
Dejamos para este artículo la consideración de otros aspectos que forman parte de la agenda del ministro para el último año de gestión y que fueron mencionados por Aguerre en algún momento de la reunión que duró más de tres horas.
Uno de ellos fue el tema de la capacitación, que es motivo de conversación apenas se juntan dos personas en el campo y que preocupa al ministro. No es solo por la migración constante del campo a las ciudades, sino que también se necesitan nuevos conocimientos y habilidades ante el avance de la tecnología –los tractores ya no son como el que manejaba mi abuelo–.
El tema preocupa también al empresario agropecuario y las gremiales ruralistas lo tienen entre sus prioridades. El rubro ovino está trabajando fuerte en ello, al igual que los agricultores y los tamberos, por mencionar solo tres sectores fuertes.
La realidad es que falta mano de obra calificada en el sector agropecuario y un primer paso debería ser discutir qué herramientas existen y cómo usarlas para que den mejores frutos.
El tema sanitario también está en la agenda del ministro, con especial preocupación en la lucha contra la brucelosis y la tuberculosis. Un proyecto de ley, que unificará los esfuerzos y recursos, está en marcha.
Nadie duda que el estatus sanitario que tiene el país, que se refleja en la apertura de mercados para la carne, la leche, los cítricos y otros productos, se logró con el paso del tiempo y el esfuerzo de todos, pero se puede perder en un minuto.
Otro tema planteado por el ministro fue el de la exportación de ganado en pie, que ha sido una piedra en el zapato por motivos externos e internos, y una de las pocas fuentes de discordia entre las gremiales y el ministro.
Basta recordar el episodio de 2010 cuando se conoció que Turquía aplicaba mínimos aranceles al ganado en pie uruguayo y sumamente altos a las compras de carne, favoreciendo así a su industria en la compra de materia prima y gravando con más de 200% la carne importada.
La industria nacional también necesitaba ese ganado, que se iba para Turquía, porque el país salía de una caída en la producción de terneros por la sequía.
En la reunión de la semana pasada, Aguerre recordó que la exportación de ganado en pie es libre y que el Ministerio lo único que hace es manejar permisos para realizar las concentraciones de ganado.
Por último, nos gustaría mencionar el tema del riego. El ministro comentó que se está trabajando fuerte en dos represas multiprediales, una en la cuenca del río Arapey y otra en el río San Salvador.
Muchas veces ha repetido Aguerre que es ministro en parte por sus conocimientos de riego y también ha reiterado que esa tecnología le puede dar un segundo piso a la producción agropecuaria, en alusión al incremento de la productividad.
Ojalá que, superado su problema de salud –se va a operar en las próximas semanas de una enfermedad diverticular–, Aguerre vuelva a su despacho y al terminar su mandato el 28 de febrero de 2015, pueda haber concretado algún proyecto de riego. Algo que no es nada fácil en este país.