Opinión > TRIBUNA

La angurria impositiva

La angurria impositiva: escribe Luis Calabria.
Tiempo de lectura: -'
01 de noviembre de 2023 a las 05:02

Gabriel Oddone, quien suena como posible Ministro de Economía en caso que el Frente Amplio ganara la próxima elección, ha expresado hace unos días en una entrevista en el programa “Punto de Encuentro” en Radio Universal, que “el próximo gobierno va a tener que introducir correcciones fiscales”. Esa señalada “corrección” es la vieja y conocida receta que aplicó el Frente Amplio siendo gobierno: subir impuestos.

Más allá de las declaraciones del reconocido economista, es el propio borrador de las bases programáticas del Frente Amplio, en su página 24, en los numerales 903 y 904, que establece que pretenden avanzar en la “transformación del sistema tributario”, y agrega, luego de decir que se buscará reducir la imposición al consumo, que se irá “fortaleciendo la imposición a la renta y el patrimonio”. La florida frase y la promesa de “transformación” del sistema tributario y el “fortalecimiento de la imposición a la renta y al patrimonio” no es otra cosa que la confesión de la histórica y congénita predisposición hacia la voracidad fiscal de la coalición de izquierda.

El Frente Amplio, en su tiempo de gobierno dejó en claro sus rasgos identitarios: colonizar el Estado; aumento del gasto; subsidio de la pobreza y no el estímulo del trabajo; impulso del consumo y no de la producción; desconfianza en la iniciativa privada; prenderle velas al socialismo y una visión de carácter colectivista que no pone en el centro al individuo. Esa visión -y acción durante 15 años- vuelve a emerger. Y vuelve a emerger la vocación por poner impuestos.

 Por tanto, está declarado y escrito: en caso de ganar el Frente Amplio, volverá a aplicar el rigor impositivo sobre la clase media uruguaya, volverá a recaer el mazazo fiscal sobre el trabajo de los uruguayos.

En cambio, esta Administración, por primera vez en varias décadas, concretó una baja de impuestos -de 194 millones de dólares por año-. Y hubo una rebaja de impuestos que se corresponde con objetivos claros: aumentar el ingreso disponible de las personas, con énfasis en quienes tienen menores ingresos, y la continuidad de apoyo a las micro y pequeñas empresas.

Este gobierno bajó impuestos. Este gobierno está construyendo obras en todo el país, ordenó las cuentas públicas, generó una nueva institucionalidad fiscal, bajó la inflación al menor registro en 18 años, está llevando adelante una transformación educativa e hizo una reforma a la seguridad social. Este gobierno ha mejorado sustancialmente el salario de policías y militares. Este gobierno no sólo viene concretando su programa, sino que lo viene haciendo cumpliendo su compromiso electoral de bajar impuestos.

Los impuestos tienen un sentido: permitir al Estado cumplir sus cometidos y funciones. No es un objetivo en sí mismo, ni lo puede ser el aumento del gasto público como si ello garantizara una mejora de las respuestas públicas. Como decía Jorge Larrañaga, el Frente Amplio cree que los problemas se arreglan poniendo plata. Y no. Los problemas se solucionan con gestión y en concreto con una gestión eficiente y responsable. Claro que se necesitan recursos para las políticas públicas, pero también eficacia y responsabilidad.

Esta ha sido una Administración eficiente y responsable, que respeta el dinero de los contribuyentes; que sabe que los recursos que llegan a sociedad mediante las políticas públicas implementadas por el Estado, también salen de la sociedad.

Por lo dicho -y sobre todo por lo hecho- queda demostrado que la sensibilidad social no es patrimonio de la izquierda, pero la gestión con responsabilidad sí es patrimonio del gobierno de Coalición.

Y queda claro además, en negro sobre blanco y a viva voz, que la próxima elección es entre quienes bajaron impuestos y quienes, nuevamente, prometen aumentarlos. Si volviera a gobernar el Frente Amplio, habría, nuevamente un festival, un emporio de impuestos.

En la película “El secreto de sus ojos”, de Juan José Campanella, hay una escena emblemática, protagonizada por Ricardo Darín y Guillermo Francella, en la que el personaje de éste le dice a su interlocutor: “Te das cuenta Benjamín, el tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de pasión”. Y aquí sucede algo de eso. El Frente Amplio quizás intente un lavaje de cara, pero no puede abandonar su pasión por los impuestos.

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 345 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 345 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 345 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...