En esta primera nota quiero enfocar dos conceptos. El primero de ellos es que la genética debe ser vista como el primer eslabón de la cadena de la carne, y por tanto debe formar parte de lo que se analiza, se planifica, se discute y se paga y cobra en cada estamento de ella. Ciertamente que para que el ganadero invierta en genética, esta mejora debe tener como contrapartida un mejor precio que debe ser traccionado desde la industria, no puede ser de otra manera.
La calidad de la carne (I)
Columna de análisis en El Observador Agropecuario