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La cantidad de matrimonios sigue cayendo, pero los divorcios también

El Parlamento analiza un proyecto de divorcios exprés.

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16 de enero de 2019 a las 05:02

El Parlamento discute un proyecto de ley de divorcios exprés, que ha sido cuestionado por los abogados, pero las últimas cifras revelan una caída en la cantidad de separaciones legalizadas. 

Según las cifras divulgadas en el Anuario Estadístico 2018 del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2017 volvió a caer la cantidad de divorcios. Fueron 3.219 los registrados en el año 2017: en concreto 404 menos que en 2016 y 506 menos que en 2015.

La cantidad de matrimonios registrados en Uruguay también descendió en 2017. Hubo 302 casos menos que en 2016, según los datos del INE.

En 2017 fueron registrados 9.518 casamientos por la Dirección General del Registro de Estado Civil. En el interior hubo más casos que en la capital: 4.098 en Montevideo ante 5.420 en el resto del país.

Este descenso en el índice de matrimonios muestra un regreso a los datos presentados en 2015 (9.501), antes del incremento ocurrido en 2016 (9.820). En 2014 se concretaron 10.226 matrimonios.

En realidad este último dato es una aproximación, según indicaron expertos, porque se cuentan los "asuntos iniciados correspondientes a divorcios" en la Oficina de Recepción y Distribución de Asuntos del Poder Judicial y no las sentencias finales. Pero la variación es mínima.

Divorcio exprés

Para agilizar el proceso de divorcio -que requiere la comparecencia de una o las dos partes ante un juzgado, declaraciones, abogados y meses de espera- en noviembre de 2015 el diputado nacionalista Alejo Umpiérrez presentó un proyecto de ley que habilita el divorcio convencional administrativo y que implica que el trámite pueda realizarse ante el Registro Civil, tal como se consagra el matrimonio.

De aprobarse el proyecto, que será tratado primeramente por la Comisión de Constitución y Legislación de Diputados luego del receso parlamentario, ya no será necesario ir a un juzgado de Familia y el tiempo de demora será de unos 60 días aproximadamente.

La norma cuenta con el visto bueno de parte de la oposición y el oficialismo y está pensada para personas casadas hace un mínimo de dos años, pero no dispone un mínimo de tiempo de separación. En caso de tener hijos menores de edad o mayores pero con dependencia, deberán haber resuelto previamente la tenencia, pensión alimentaria y régimen de visitas ante un juzgado de Familia. A su vez, las mujeres deberán acreditar que no están embarazadas y, en caso de estarlo, también haber resuelto la tenencia del hijo cuando nazca.

Para divorciarse será necesario completar un formulario que deberá tener la acreditación de un abogado, la fotocopia de la cédula de ambos, la partida de matrimonio con un máximo de 30 días de expedida y la declaración jurada que acredite que no tienen hijos o que está resuelta la tenencia.

Ambos se deberán presentar ante el Registro Civil –o juez de paz en caso de ser en el interior- y dentro de los 60 días siguientes a ingresada la solicitud se los volverá a citar para que ratifiquen su intención de divorciarse. Si cualquiera de los dos falta a esa citación y justifica su ausencia, serán citados a una nueva audiencia en un plazo de 15 días, pero por única vez.

Contexto histórico

Si bien en estos últimos años los casamientos se han mantenido en cifras similares, la celebración de matrimonios viene descendiendo desde hace tres décadas. Entre 1985 y 2015 cayó 57%, según informó en octubre del 2017 el semanario Búsqueda.

Los cambios en la estructura de los hogares y la familia en Uruguay, un estudio realizado por el sociólogo y actual director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior, Gustavo Leal, revela que a en las últimas décadas se ha dado una reducción en la duración de los matrimonios. En la década del 50 una unión de este estilo era de 35 años promedio. En los años 90 ya no pasaba los ocho años.

En el mismo período analizado por el investigador, la tasa de divorcio era del 18,5% en 1985 y pasó al 39,2% tres décadas más tarde.

De acuerdo a datos del Censo 2011, entre los jóvenes la unión libre representa el 80% de las opciones de formación de pareja mientras que el matrimonio es solo el 20%. Otro dato que arrojó ese censo es que la cantidad de hogares unipersonales creció de forma notoria. En 1963, uno de cada 10 hogares era unipersonal. En 2011, los hogares de una sola persona se aproximan a uno de cada cuatro.

Según el informe de Leal publicado en 2017, en los últimos 20 años la familia uruguaya ha experimentado "profundas transformaciones". "Hay tres tendencias que se destacan: el fuerte aumento de los hogares unipersonales, el aumento de los hogares monoparentales y la importante reducción de los hogares extendidos", asegura el texto.

Otra tendencia que menciona el informe es que en el período señalado ha existido un "aumento sistemático de la participación de la mujer en el mercado de trabajo" lo que generó "múltiples cambios en las definiciones de los arreglos familiares".

En una entrevista con el Boletín Salesiano en 2017, Leal dijo que “la mayor parte de la gente vive en arreglos familiares que no son el ‘tradicional’, aunque a esta altura habría que llamarles arreglos familiares ‘excepcionales’, porque el matrimonio y la familia constituida por una pareja que tiene hijos y conviven todos juntos es una minoría en la sociedad”.

Según el trabajo Cambio familiar y bienestar de las mujeres y los niños de la Universidad de la República en conjunto con Unicef que tuvo su primera edición en 2015,  "los hogares unipersonales y de parejas solas se incrementaron como consecuencia del aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento demográfico. Asimismo, el alza de las rupturas conyugales y la generalización del divorcio han derivado en el aumento de los hogares monoparentales y reconstituidos".

En este sentido, la investigación "registra un incremento de la jefatura femenina de hogar en el país, que actualmente se ubica en un tercio de los hogares uruguayos, y una reducción del tamaño medio de los hogares, que pasó de 3,4 personas por hogar en 1975 a 3,0 en 2004".

Cabe destacar, de todas formas, que "el crecimiento de las uniones consensuales en el país y en gran parte del mundo alejó la explicación que se basaba en factores de estricta índole local, para colocar el fenómeno en el marco más amplio de los cambios globales que afectan la formación de uniones", según un informe sobre la evolución de las uniones consensuales realizado por Wanda Cabella y Mariana Fernández para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

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