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La coalición se sacó la foto y Lacalle Pou pintó el blanco para ponerse multicolor

En un acto conjunto en el Molino de Pérez los integrantes del eventual gobierno de coalición compartieron escenario, salvo Novick, que estaba en el exterior

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11 de noviembre de 2019 a las 05:04

Uno a uno los integrantes de la coalición opositora fueron subiendo al escenario donde los esperaba el candidato Luis Lacalle Pou. Lo que hasta hacía unos minutos había sido un acto con la fórmula blanca como única protagonista dio paso a la primera foto del eventual gobierno de coalición. 

Después de varios días de críticas del Frente Amplio (FA) –que aprovechó la falta de una foto conjunta para machacar sobre la “gobernabilidad” de la “coalición de cúpulas”–, los partidos Nacional, Colorado, Cabildo Abierto y Partido Independiente zanjaron el tema con un acto conjunto en el que estuvieron Ernesto Talvi, Guido Manini Ríos y Pablo Mieres. 

Edgardo Novick, que también firmó en representación del Partido de la Gente el documento “Compromiso por el país”, estaba en Paraguay, visitando a uno de sus hijos futbolistas. Y aunque el diputado Daniel Peña fue en su lugar, no fue invitado a subir al escenario. 

Los tres excandidatos presidenciales posaron junto a Lacalle y la candidata a vicepresidenta Beatriz Argimón. “Esta puede ser la famosa foto que algunos querían”, dijo el presidenciable blanco, una vez que tuvo a todos sus socios arriba del escenario. 

La procesión

Antes de que empezara el acto, cada uno de los miembros de la coalición esperó por su lado, junto a sus militantes y banderas. Algunos, como Manini y Mieres, prefirieron estar más cerca del escenario, a la espera de ser convocados. Talvi, en tanto, se mantuvo alejado, a la sombra y rodeado de dirigentes de Ciudadanos.  

La espera estuvo acompañada por saludos entre dirigentes y fotos con militantes de otros partidos. El senador Álvaro Delgado fue uno de los blancos que se acercó a saludar a Manini. “¡Esperá, Álvaro!”, le gritó un militante, mientras sacaba el celular para registrar el momento. Delgado saludó, intercambió unas palabras con el general retirado y se volvió hacia atrás. “¡No hubo beso!”, le recriminó –con ironía– el militante que grabó el momento.  

Talvi fue al primero al que llamó Lacalle. El economista que se lanzó oficialmente a la política en agosto de 2018 consiguió, poco más de un año después, el respaldo en las urnas de 12,3% de los uruguayos. Al economista el dirigente blanco lo conoció en 2013, cuando lo visitó en el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres). 

“Tuvimos algún matiz en la campaña. Pero no importan los matices, sino cómo se resuelven. Y siempre una llamada en la noche, una en la mañana, un abrazo de por medio… Allí estuvo el camino común con Ernesto Talvi, candidato del Partido Colorado”, dijo el blanco en la introducción. 

Con los ojos entrecerrados por la fuerza de la sonrisa, Talvi subió, saludó al candidato y le dijo por lo bajo: “Gracias, Luis”. Acto seguido hizo lo mismo con Argimón y dio un paso atrás para para dejar a Lacalle en primera línea. 

Cuando llegó el turno de Manini, el candidato blanco apeló al vínculo que lo une con la familia política del general retirado. Irene Moreira, esposa de Manini, es hija de Roque Moreira, fundador en Artigas de la agrupación nacionalista “Tres árboles”.  Para Lacalle, Manini tuvo un “éxito electoral inusitado” el domingo 27 cuando 11,04% de la ciudadanía dio un “mensaje muy claro”. 

“Siempre le reconocí que fue un general de los soldados. Siempre preocupado por su tropa, su gente”, sostuvo el líder blanco. 

Algo rígido, con su característica media sonrisa, el general retirado subió al estrado y le extendió la mano a su socio opositor. Después de un abrazo forzado, se dirigió a Argimón y antes de ubicarse en el otro extremo del escenario le pasó por delante a Talvi, sin saludarlo. 

“¡Grande, Manini! La unión hace la fuerza”, gritaron algunos en medio del silencio. Otros apelaron a la frase “se terminó el recreo” que usó el excomandante en jefe del Ejército cuando lanzó su campaña en mayo, en Artigas, donde afirmó que ejercería toda la autoridad frente a “los malandras”. 

Lacalle le recordó –entre risas– que esa frase también es de él, ya que a lo largo de 2018 avisó que en un gobierno del Partido Nacional a la delincuencia le pasaría lo mismo. 

Siguiendo el orden dado por los votos, el último en subir al escenario fue Mieres, quien, según develó Julio María Sanguinetti, fue quien se opuso a una “foto de familia”. 

En las rondas bilaterales que mantuvo Lacalle antes de firmar el documento, Mieres le transmitió que era “mejor” no sacarse una foto todos juntos.  Pero eso quedó atrás el domingo, cuando el líder del Partido Independiente fue llamado a subir al estrado. 

“Con el Partido Independiente adentro creíamos que estaba más representado el ser nacional. Y esa fue una vocación de todo este proceso”, manifestó Lacalle, al tiempo que agregó que a Mieres lo une una “relación de respeto y afecto muy fuerte”.

El líder de los independientes subió, abrazó a Lacalle Pou, saludó al público y se ubicó al lado de Argimón. Le dio un beso en la mejilla a la candidata a vicepresidenta y le estrechó la mano a Talvi. Con Manini no cruzaron miradas arriba del escenario. Tal como quedaron las piezas, Talvi, Argimón y Mieres se ubicaron por un lado y Manini, solo, en  el otro extremo. 

Lacalle, que se dio cuenta del vacío que se abría, le dijo a Talvi: “Correte un poquito para ahí”. Así, el colorado se movió unos centímetros y quedó algo más cerca de Manini. 

El “primer obstáculo”

“Si esto fuera un compromiso para ganar la elección estamos fritos”, advirtió el candidato blanco, ya escoltado por todos sus socios. Para el nacionalista el balotaje del 24 de noviembre que disputará con el frenteamplista Daniel Martínez es “el primer obstáculo”, ya que la convocatoria es para “gobernar los próximos cinco años”. 

La transición, tal como la imagina Lacalle, será “republicana”, porque confía en que el 25 de noviembre el “presidente saliente” Tabaré Vázquez quien lo recibirá en la Torre Ejecutiva. 

“Estoy ansioso”, reconoció el nacionalista, porque consideró que hay un gobierno que ya “desensilló”.  Sin embargo, advirtió que “no hay nada ganado”. “Guambia con el triunfalismo. Cuidado con creernos que ya está todo el pescado vendido”, pidió. 

Auditorías a nivel nacional, pero no “cacerías de brujas”
En el marco de la “transición”, Lacalle Pou dijo que imagina que el 25 de noviembre el gobierno “abra toda la información” y que “diga todo lo que ha pasado en estos tiempos”. Cuando terminó la frase, los abucheos se sucedieron y alguien del público gritó: “¡Está difícil!”. Ante el reclamo, el blanco pidió no hacer lo que critica y continuó su discurso afirmando que confía en que la información se entregará. “El gobierno que viene no puede iniciarse si no hacemos auditorías a lo largo y ancho del país. A no confundir, que esto no es cacería de brujas. No tenemos tiempo, no queremos perseguir”, aclaró y anunció que si se detectan problemas irán a la Justicia. “Nosotros queremos hacer auditorías para decirle al pueblo cuál es el estado de su gobierno, instituciones y organismos”, agregó. Manini fue uno de los que más hincapié hizo en la necesidad de auditar al Estado en 2020. Esa medida estaba en su programa de gobierno y fue incluida en el primer capítulo del acuerdo “Compromiso por el país”, que en los últimos días firmaron los integrantes de la coalición. 
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