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Menos ollas populares, pero aún son miles los que necesitan un plato de comida cada noche

Un relevamiento realizado por el Mides en junio estimó que había 330 ollas populares, pero consideran ese número descendió a cerca de 200

El grupo Sembradores reparte comida todos los días en el Centro de Montevideo

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31 de agosto de 2020 a las 05:03

Ester esperaba en la ventana de una casa antigua de Palermo su plato de comida. Tatiana Fernández, con guantes y tapaboca, le alcanzó primero un recipiente con yerba y luego un táper con el menú del día, que adentro preparaban seis voluntarios: cuscús de vegetales con cerdo agridulce. A sus 50 y pico de años –prefirió no decir cincuenta y cuántos–, esta era una de las primeras veces de la mujer en una olla popular.

Adentro de la casa –ubicada en Cebollatí y Carnelli, a una cuadra de la rambla– los jóvenes cocinaban desde las cuatro de la tarde y en la noche seguían revolviendo las ollas y organizando los platos que servían. “Hoy no dimos abasto y salimos a cocinar más de apuro”, comentó Esteban Corrales, uno de los voluntarios.

La olla popular Palermo está en Cebollatí y Carnelli y recibe donaciones al 099 595 188

La olla trabaja lunes, jueves y viernes y las viandas que preparan diariamente aumentaron con el paso de los meses: este lunes sirvieron 185 y el jueves 134. 

Ester, que vive cerca del Parque Rodó, nunca pensó estar en esta situación. “Me da cosa. Nunca se me había cruzado por la cabeza tener que recurrir a esto, pero veo gente que está peor que yo. El único plato calentito que tienen es este y son impecables para cocinar”, comentó.

La mujer dijo que trabajó en tiendas y en boutiques durante su vida, y le gustaría volver a ese trabajo. Y pidió: “Que nos den laburo, que nos dejen trabajar, que abran puertas para gente veterana; tenemos experiencia y no tenemos que estar viviendo así”.

Ester contó que ella se había anotado para ser voluntaria de una olla popular, pero que ahora va cada 15 o 20 días, cuando está “media cortita” de plata. La mujer se dedica a cuidar personas para tener un ingreso y tiene tres hijos, dos que estudian y una que busca trabajo pero no consigue.

Esta olla popular funcionó primero en el Club Atenas y luego se trasladó a esta casa, que está en reformas. Como las obras se detuvieron, el propietario la cedió para que pueda funcionar allí. Sin embargo, es probable que en setiembre se retomen los trabajos que se hacían allí. “Lo más urgente es tener un lugar”, señala Fernández.

Coordinadas

En los estantes de la casa hay kilos y kilos de fideos y otros cuantos de arroz que fueron donados. Esta olla popular de Palermo está abastecida: “Nos llegan muchas donaciones en comparación a otras ollas periféricas que realmente están en el horno con ese tema”, dijo Fernández.

Un relevamiento que realizó el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en junio, estimó que en Montevideo y zona metropolitana había 330 ollas populares. Si bien el estudio no está actualizado, en la cartera consideran que ese número actualmente está cerca de 200. 

La plataforma SolidaridadUY se encarga de centralizar la información de las iniciativas solidarias. Según los datos de este grupo, alrededor de 40.000 personas comen en unas 220 ollas populares, informó el semanario Búsqueda.

A su vez, hay otras formas de organización y de colaboración mutua que tienen las ollas populares. La olla Palermo, por ejemplo, primero formó una red en el barrio y luego se sumaron a otras iniciativas solidarias. En un primer encuentro de ollas hubo 150 colectivos representados, dijo Corrales.

El Mides publicó en Twitter un hilo en el que se destacan la “política de apoyo alimentario”. En el interior, el Sistema Nacional de Comedores asiste a más de 18.500 personas todos los días, 10.700 más de las que recibía. En Montevideo la atención diaria pasó de 1.700 a 2.700 personas.

El Ejército Nacional prepara 6.500 platos de comida por día y se entregan 85.000 viandas por mes. A su vez, un “refugio móvil” distribuyó más de 116.000 viandas a personas que viven en la calle.

Este viernes, en tanto, se superaron las 800.000 partidas de $1.200 entregadas a quienes no tienen empleo o están en la informalidad, informó a El Observador el director general de Secretaría, Nicolás Martinelli.

"Seguramente bajó la cantidad de ollas debido" a las medidas que tomó el Mides, expresó el jerarca.

La cantidad de ollas populares también tiene repercusiones políticas. El Partido Socialista (PS) publicó una declaración en la que se refiere a estas iniciativas. “Ya son docenas de miles las y los uruguayos que comen en ollas populares y la solidaridad de nuestro pueblo no es suficiente para atender este drama”, dice la publicación en la que se reclama una “respuesta rápida y eficaz” del gobierno.

El secretario general del PS, Gonzalo Civila, consideró que el gobierno dio una “respuesta parcial” al incrementar “algunas prestaciones sociales puntuales”, pero “sin atender el problema de fondo”.

“Las organizaciones que sostienen las ollas también se ven afectadas por la crisis. Pretender que esta situación se resuelva con el esfuerzo de la sociedad organizada sin un aporte sustantivo del Estado, es una mirada equivocada”, dijo Civila a El Observador.

El director general del Mides expresó que “es probable que el Estado no haya llegado a cubrir la necesidad como debería hacerlo”. Martinelli destacó que con las partidas de $1.200 se llegó a 300.000 personas, que “de otra forma no se llegaba”.

“El Estado trata de dar respuestas con el alcance que puede a todas las diferentes problemáticas que van surgiendo, sobre todo en un contexto de emergencia sanitaria. Muchas veces el brazo del Estado no es tan largo como la solidaridad de la gente y necesita en algunos casos de la solidaridad espontánea, que en definitiva es lo que es la olla popular”.

Entre el 31 de marzo y el 18 de agosto, el Mides recibió 640.720 postulaciones al cupón de $1.200 que entrega a desempleados y trabajadores informales y cerca de 377.300 fueron aceptadas, según los datos de la Dirección Nacional de Evaluación y Monitoreo. El pico de las solicitudes se dio el 1° de abril con un total más de 69.000. El 18 de agosto, 118 personas se presentaron. 

El Mides ha definido junto al Ministerio de Economía extender estas partidas mes a mes. Por lo tanto, el beneficio finaliza este lunes, aunque la cartera proyecta extenderlo hasta diciembre. “No quiero generar falsas expectativas porque la realidad va cambiando”, aclaró Martinelli.

La espera por la comida

Faltaban más de 20 minutos para la hora 21 y en la Plaza de los Bomberos, sobre 18 de Julio, decenas de personas comenzaron a formar una fila esperando que llegara Sembradores, el grupo que reúne a religiosos de distintas parroquias de Montevideo y que sale a repartir comida todas las noches.

El grupo católico llegó y quienes estaban en la plaza se sumaron a la fila. Antes de comenzar con el reparto, Gabriel Muscarelli –o Chespi, como lo saludaban– tomó el micrófono y anunció que era el primer día de la novena por la Madre Teresa de Calcuta.

Decenas de personas se reúnen en la Plaza de los Bomberos a la espera de que lleguen los voluntarios

En una mesa, unas adolescentes sirvieron vasos de agua y entregaban bandejas con empanadas y alfajores a los niños. En la caja de una camioneta había una olla grande de la que Muscarelo sacaba el guiso que ponía en las bandejas y en los recipientes.

Para Sembradores, este invierno fue distinto por la pandemia del coronavirus. El grupo pasó de entregar entre 200 y 300 platos por noche a entre 1.200 y 1.300. Muscarelo precisó que en el primer mes de la pandemia repartían entre 300 y 400 platos y que hace cerca de cuatro meses que están en más de 1.000.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Viernes 28/8

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“Fue un trabajo muy duro que se aumentó mucho y se trató de cubrir la necesidad de salud y de alimentación de las personas involucradas en todo esto”, comentó Muscarelo, que hace 20 años está involucrado con esta movida solidaria.

“Chepi, un día más limpio”, le dijo un hombre que caminaba por 18 de Julio y le chocó los puños. “Me dice un día más limpio porque hace un día más que no se droga.  Festeja cada día conmigo como un logro”, acotó Muscarelo.

Otro hombre caminaba por la vereda de enfrente y, desde lejos, un voluntario de Sembradores le ofreció un plato de comida. Uno de los jóvenes cruzó con la bandeja y luego el grupo siguió rumbo a la Plaza Cagancha para continuar repartiendo comida. 

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