Solo porque todo el mundo crea que algo es verdad, no significa que lo sea, enseñaba hace 175 años Hans Christian Andersen, cuando escribió El traje nuevo del emperador.
La compañía de títeres La Ovidio retomó para vacaciones de julio esta vieja moraleja en una renovada puesta del clásico cuento de hadas danés.
En la versión de Fernández, un rey condiciona la boda de su hija a la obtención de una tela especial para la confección de su traje. Así es que todo el pueblo participa en la búsqueda, sin encontrar tejido que lo conforme. El rey se topa con dos conocidos pillos que se ofrecen a tejer una tela mágica, con la propiedad de que no será vista ni por los tontos ni por aquellos que no amen al rey. Pero en realidad, el rey es víctima de un engaño y se presenta desnudo a la boda. Por temor a ser castigados, todos los presentes le siguen la corriente, exceptuando un niño que se anima a decir la verdad: ¡El rey está desnudo!
La pieza con gran ritmo, colorido vestuario y un fuerte componente de humor se desarrolla con técnicas de sombras y títeres de mesa de poco menos de un metro de alto.
A su vez, tiene el aderezo de contar con canciones en vivo interpretadas por los propios títeres y por la cantante Mariana Padrón.
Otro de los atractivos de la puesta es la presentación de varias historias y personajes secundarios que permiten diversas miradas, evitando caer en simplicidades comunicativas bastante frecuentes en otras puestas para niños.