Los nuevos drones navales desarrollados por la empresa rusa KMZ.

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La guerra en Ucrania le da un vertiginoso impulso al desarrollo bélico de Rusia

La industria de guerra de Moscú introduce ajustes en tiempo real para enfrentar los problemas y desafíos que le presenta la operación militar
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28 de noviembre de 2023 a las 05:00

Esta semana, el director de la empresa rusa KMZ hizo público que comenzó la producción de drones navales, lo que marca un paso más en el desarrollo de la industria bélica rusa, potenciada a partir del inicio de la guerra en Ucrania.

"Acometimos ya la producción: se ensamblaron los primeros hidrojets para drones marinos en nuestras instalaciones industriales", dijo Mijaíl Danilenko a la agencia de noticias Sputnik.

En lo que queda de este año, agregó el ejecutivo, la compañía entregará una partida piloto de 10 unidades al Ministerio de Defensa de Rusia que, a su vez, probará las características de nuevos drones navales en el transcurso de la operación militar en Ucrania.

"Si la prueba es un éxito, planeamos lanzar la producción en serie en 2024", afirmó el director de KMZ.

Situada en la ciudad de San Petersburgo, la planta KMZ se especializa en la producción de lanchas para los cuerpos de seguridad rusos.

Danilenko definió el nuevo producto como "una lancha desechable, plana y de poco calado, que emerge de la superficie al mínimo para pasar desapercibida". Además, podrá usarse como arma antidrones o plataforma de vehículos aéreos no tripulados.

"Su velocidad es del orden de los 80 kilómetros por hora; la autonomía, de más de 200 kilómetros, y la carga útil –trilita, medios logísticos, de inteligencia especiales–, de unos 600 kilos", precisó el director.

No es la única novedad en la industria bélica rusa, que introduce ajustes en tiempo real en el contexto de la operación militar de Rusia en Ucrania.

Armas de artillería

Por ejemplo, una nueva modificación del sistema de armas de artillería guiada por láser Krasnopol está ya en servicio activo con el Ejército ruso en la zona de operación especial. Como señala el consorcio Complejos de Alta Precisión, el Krasnopol se desarrolló con la experiencia de la primera línea del frente. En total, ya se probaron cientos de armas en el campo de batalla.

Las unidades de artillería que recibieron proyectiles Krasnopol de 152 milímetros desempeñan ahora el papel de francotiradores. Esta munición está especialmente diseñada para destruir objetivos con el primer disparo. Una eficacia tan impecable es a veces difícil de conseguir, pero el costo de este tipo de munición es mucho menor en comparación con los proyectiles convencionales de alto poder explosivo. El Krasnopol tiene un alcance de 25 kilómetros. Esto es más que suficiente para contrarrestar los obuses M777 ucranianos.

La munición tiene una ojiva semiactiva guiada por láser. Se dirige automáticamente a un punto iluminado por un designador láser, normalmente operado por un dron o un observador de artillería en tierra. Los timones aerodinámicos corrigen su trayectoria.

Los artilleros rusos están utilizando activamente la nueva modificación Krasnopol-M desde el comienzo del conflicto. Es compatible con varios sistemas de artillería rusos, como el D-20, el 2S3 Akatsia, el 2S19 Msta-S, el 2A65 Msta-B y el 2A36 Giatsint-B.

Estas armas demostraron ser potentes y fiables, con un único inconveniente: su escasa precisión con nubosidad a baja altitud. Sin embargo, una versión más reciente utiliza el sistema de navegación por satélite GLONASS (una alternativa rusa al GPS) en lugar de láseres convencionales, lo que la hace resistente a cualquier imprevisto meteorológico.

La batalla en el aire

A finales de octubre, el Ministerio de Defensa ruso informó de la rápida destrucción de 24 aviones ucranianos en apenas cinco días, atribuyendo ese resultado a un novedoso enfoque táctico. La estrategia consistía en desplegar el sistema de misiles S-400 Triumf junto con el avión de alerta temprana y control aerotransportado Beriev A-50.

Las fuerzas rusas incorporaron el uso de los misiles guiados antiaéreos 40H6E, con capacidad para apuntar a objetivos a una distancia de 380 kilómetros. En este escenario específico, los A-50 funcionan como los ojos de reconocimiento del sistema de defensa aérea.

Aprovechando sus capacidades de radar y estar volando a una altitud que les permite ver más allá del horizonte, estos aviones pueden detectar objetivos hasta 650 kilómetros de distancia y transmitir esta información al puesto de mando de la batería de misiles antiaéreos, permitiendo la preparación para lanzamientos a máximo alcance. En esencia, los S-400 Triumf pueden afirmar el control aéreo sobre Járkov desde lugares estratégicos como Vorónezh o Lípetsk.

Tanto el avión A-50 como los misiles 40H6E forman parte del arsenal del ejército ruso desde hace mucho tiempo. La pregunta que se plantea es: ¿por qué se está produciendo semejante despliegue de destreza militar en este momento concreto? Es concebible que el mando ruso haya optado por preservar estos valiosos activos y evitar arriesgar su despliegue cerca de la línea del frente, donde las defensas aéreas de Kiev aún no habían sido neutralizadas por completo.

Los drones kamikazes

Los drones kamikazes Lancet, desarrollados por ZALA Aero Group, parte de la Corporación Kaláshnikov, también experimentaron notables avances durante la operación militar, durante la cual mostraron su eficacia contra vehículos blindados, artillería y fortificaciones de campaña. Las municiones merodeadoras se convirtieron en un arma formidable.

A principios de noviembre de este año, una recopilación de aproximadamente 750 videos mostraba numerosos casos de equipos ucranianos y occidentales que habían sufrido reveses. Entre ellos, el 53,9% fueron declarados dañados y el 30,6% completamente destruidos. Desde el punto de vista estadístico, la artillería y los morteros son los objetivos principales.

Inicialmente, sólo había dos variantes de drones Lancet: la versión básica con una carga útil de 3 kilogramos y la versión reducida con una carga útil de 1 kilogramo. Sin embargo, el lanzamiento continuo de nuevas y mejoradas iteraciones por parte de ZALA complica la evaluación precisa de sus distintas características de rendimiento.

Una mejora notable incluye el aumento del alcance del tipo básico de 40 a 70 kilómetros, lo que permite a los operadores de drones rusos apuntar con eficacia a los codiciados sistemas HIMARS ucranianos. Además, una innovación destacable en las capacidades de los Lancet es su capacidad para funcionar en masa, operando bajo el concepto de enjambre de drones.

Nuevas 'viejas' bombas

En los primeros meses del conflicto, la Fuerza Aérea rusa se enfrentó a limitaciones, ya que aún no era plenamente operativa. Presumiblemente, el mando ruso dudó en arriesgar su costoso equipamiento mientras las defensas aéreas de Kiev permanecieran intactas.

La introducción del Módulo Universal de Planificación y Corrección (UMPK, por sus siglas en ruso) por parte de Asociación de Investigación y Producción Bazalt, una destacada empresa rusa de fabricación de armamento, supuso un cambio fundamental. El UMPK, concebido a principios de la década de 2000, se generalizó.

Funcionalmente equivalente a los kits JDAM creados por Estados Unidos, el UMPK sirve como kit de guía que transforma las bombas no guiadas en municiones planeadoras de precisión. Al igual que el JDAM, que utiliza coordenadas GPS/GLONASS, el UMPK permite que las bombas planeen y alcancen objetivos a una distancia de hasta 80 kilómetros del punto de lanzamiento. Por consiguiente, los bombarderos tienen la capacidad de penetrar profundamente en territorio ucraniano sin entrar en zonas cubiertas por las defensas aéreas de Ucrania.

Los UMPK se utilizan en el espacio aéreo ruso en combinación con bombas FAB-500 de 500 kilogramos, que superan en letalidad a otros proyectiles y son comparables a los imponentes misiles balísticos Iskander-M.

Estas municiones demostraron su eficacia en el desmantelamiento de fortificaciones ucranianas. Además, los expertos observaron el uso de bombas FAB-1500 en el frente, con un alcance más limitado que las FAB-500, pero con una formidable tonelada y media de carga explosiva: un factor influyente, sobre todo teniendo en cuenta la abundancia de bombas de caída libre en los almacenes del ejército ruso a la espera de su despliegue.

 

(Con información de agencias)

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