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La historia del entrenador tailandés que quedó encerrado con su equipo en una cueva

Era el único adulto del grupo y fue el último en ser rescatado porque así lo pidió

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10 de julio de 2018 a las 14:55

Ekapol Chanthawong es el nombre del entrenador de fútbol que quedó atrapado con 12 niños en una cueva de Tailandia el pasado 23 de junio. Luego de más de dos semanas bajo tierra, las labores de rescate del equipo terminaron este martes, con la salida de Ekapol cerca de las 19 horas.

Desde que se conoció la noticia Ekapol estuvo en la mira del mundo: se lo acusaba de ser responsable de lo ocurrido y de no haber tenido el debido cuidado con los jóvenes.

La versión de sus familiares y la de los padres de los niños a su cargo son completamente opuestas a las críticas que recibió. "Si él no hubiera estado con ellos, ¿qué le habría sucedido a mi hijo?", dijo la madre de uno de los chicos a un canal de televisión local.

A sus 25 años, cuando quedaron encerrados era la primera vez que Ekapol se hacía cargo del grupo por su cuenta. Él es ayudante del técnico principal del equipo, pero ese día su jefe no podía asistir al entrenamiento por lo que le pidió al joven que ocupara su lugar.

Ekapol, que quedó huérfano a los diez años, luego de perder a sus padres y a su único hermano debido a una epidemia respiratoria, comenzó a trabajar en el equipo Moo Pa (Jabalíes salvajes) en 2015. Desde la muerte de sus padres en 2003 y hasta entonces, el joven había vivido en un monasterio y estudiado para convertirse en monje budista.

Meditación en la oscuridad

Los conocimientos de meditación que adquirió durante esa etapa de su vida le fueron de gran utilidad para hacerle frente a la situación que le tocó vivir estas semanas. Ekapol enseñó a los niños a meditar mientras estaban dentro de la cueva, para que pudieran mantener la calma y no desperdiciaran energías.

En una carta que les escribió a su tía y a su abuela cuando todavía estaban atrapados, Ekapol pide disculpas a los padres porque se siente responsable de lo que les ha tocado vivir a sus hijos y les promete que se ocupará de ellos "de la mejor forma que pueda". Los padres le dijeron que no debía preocuparse, que estaban agradecidos por el trabajo que hizo con sus hijos y que es un héroe por mantenerlos con vida durante tanto tiempo.

Ekapol perdió mucho peso y se encuentra débil ya que durante el encierro decidió racionar su comida y su agua entre los niños. Su tía, Thamma Kantawong, en entrevista con CNN, sostiene que el joven "es muy buena persona, ama a los niños y los cuida" y que "las mamás de los niños confían en sus cuidados porque saben que los quiere".

Tras el rescate, tanto la familia de Ekapol como las de los niños están preocupadas por su salud mental. Esperan que no se le siga culpando por lo sucedido.
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