Iba a ser una batalla dura. ¿Quien lo iba a dudar? Pasaron 90 minutos, de locales y sin goles. Para peor, errando muchas claras. No fue como se podía esperar en un principio, y no apareció el gol salvador de Darío. Pero, tras el empate 0-0 en la ida en el Centenario, Peñarol sigue vivo, y en igualdad de condiciones. Como siempre, habrá que ir a buscar una hazaña en San Pablo. ¿No lo marca así la historia?
Por eso, en los últimos minutos de la primera parte ambos retrasaron líneas, y ya no enviaron tanto a sus laterales a campo rival. Los delanteros de Peñarol tuvieron entonces una labor doble, de pivot y definidor, y por eso fueron superados con claridad por la zaga brasileña. Del otro lado, Santos apenas si tuvo un poco más la pelota, aunque la defensa aurinegra supo mantenerlo lejos del área.
En el segundo tiempo Peñarol empezó cumpliendo con la táctica de Aguirre en toda la copa: cuidar el arco propio, para mantener a Santos lejos del arco, incluso con la ayuda de Sosa en un par de atajadas en el arranque del complemento.
Pero luego se empezó a soltar. Como viendo que los brasileños no eran tanto en ataque, y que además empezaban a conformarse con el empate-. Entonces apareció Corujo por la banda –con doble trabajo para remontar un flojo encuentro de Mier por izquierda.
Entonces Aguirre Se la jugó entera. Mandó a la cancha a Estoyanoff en lugar de Mier, y cuando Corujo vio la amarilla, puso al Tony Pacheco, que volvió a tener su oportunidad en la Libertadores. Perdió toda la marca que podía tener por las bandas, apostando a definirlo en casa, como si allí se le fueran todos los boletos.
Pudo sufrirla, porque Santos aprovechó y empezó a llegar por las bandas, hasta tener una clarísima de Ze Eduardo de cabeza a los 26.
Pero también lo pudo liquidar. Porque con dos pases al vacío, Pacheco mostró que la decisión de ponerlo no era antojadiza. Solo que primero Martinuccio falló al definir en el corner, y luego fue Olivera, que le sacó del buche el tiro a Aguiar.
Ahí estuvo el gran pecado de Peñarol. A diferencia de toda la copa, no pudo marcar de local, cuando tuvo las chances claras para hacerlo. Incluso la del final, cuando todo el Centenario se levantó para festejar el gold e Alonso, que el línea anuló bien por offside. El final fue todo intento del carbonero, a puro corazón, pero sin el peligro de la transición del contragolpe que durante toda la copa le trajo resultados.
La historia está abierta. La historia ha suido sufrir, una y otra vez. Es más: es como Peñarol se siente más cómodo. Habrá que ir a buscar la hazaña en San Pablo, para estar a la altura de la historia.
Peñarol: Sebastián Sosa; Alejandro González, Carlos Valdez, Guillermo Rodríguez, Darío Rodríguez; Matías Corujo (m.67 Antonio Pacheco), Luis Aguiar, Nicolás Freitas, Matias Mier (m.55 Fabian Estoyanoff); Alejandro Martinuccio y Juan Manuel Olivera (m.82 Diego Alonso). Entrenador: Diego Aguirre.
Santos: Rafael; Pará, Bruno Rodrigo, Durval, Alex Sandro; Adriano, Danilo, Arouca, Elano (m.78 Alan Patrick); Neymar y Zé Eduardo (m.89 Bruno Aguiar). Entrenador: Muricy Ramalho
Árbitro: el paraguayo Carlos Amarilla amonestó a Martinuccio, Corujo, González, Neymar y Arouca.