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La historia lésbica que puede llevar a la cárcel a la primera keniata que compite en Cannes

Rafiki, de la cineasta Wanuri Kahiu, presenta una historia que fue prohibida en su país, donde la homosexualidad equivale a prisión

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14 de mayo de 2018 a las 21:10

Estaba muy claro. Si hacía la película, Wanuri Kahiu (38) corría el riesgo de afrontar la censura de su país. En Kenia, "la práctica de la homosexualidad" está penada por la ley hasta por 14 años de cárcel y el comité de clasificación de películas de ese país señaló a Rafiki, la segunda película de Kahiu como directora, por "legitimar la homosexualidad". Pero a pesar de que su país la prohibió, la directora oriunda de Nairobi siguió adelante. Tan adelante, que su película llegó a Cannes y se convirtió en la primera película keniata seleccionada en la historia del certamen. Pero ahora, la directora corre el riesgo de terminar encarcelada.

Según publicó El País de Madrid este domingo, la joven cineasta se arriesga, con la promoción de su largometraje, a la detención. "De momento, me estoy arriesgando a que me detengan. Dicen que mandamos un guion falso al comité de clasificación (de manera de sortear la prueba), lo que no es cierto. En cualquier caso, tendré que ir a juicio para demostrarlo", explicó a ese medio.

A pesar de la controversia generada en su país, Rafiki no es una historia original, sino que se basa en un libro previamente publicado: Jambula Tree, de Monica Arac de Nyeko. "Solo adaptábamos un libro que ya contaba esta historia", comentó Kahiu a la prensa. Rafiki es una reinterpretación moderna de Romeo y Julieta, y funciona recambiando personajes y lugares: se desarrolla en África y el conflicto está pautado en Kena y Ziki dos mujeres que se enamoran pero que tienen a sus familias enfrentadas en elecciones de su localidad.

"Me parece importante contar historias de amor que tengan lugar en África, porque no tenemos costumbre de ver a africanos que se enamoran en el cine", dijo la directora. "Nos oponemos a esos estereotipos que nos definen como un continente deprimido y enfermo. También somos modernos, cosmopolitas y estamos llenos de amor. El mundo tiene una imagen distorsionada de los africanos", agregó.

A pesar de la controversia generada en su país, Rafiki no es una historia original, sino que se basa en un libro previamente publicado: Jambula Tree, de Monica Arac de Nyeko

A pesar de la prohibición actual que pesa sobre el filme, al principio las repercusiones fueron benevolentes. Cuando se anunció que la película iría a Cannes, desde el gobierno se felicitó a su autora, a quien definieron como una de las personalidades más importantes del arte keniata. Las represalias surgieron diez días después, cuando Kahiu se negó a cambiar el final –las autoridades pretendían que las mujeres recapacitaran y se casaran con hombres–.

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La película, además, llegó cuando el país atraviesa un fuerte debate judicial sobre la despenalización de la homosexualidad. "Gracias a esta película estamos hablando de homosexualidad en Kenia, pero también de los derechos del artista y la libertad de expresión".

Sin embargo, la directora ahora se enfrenta a un dilema, ya que aunque se siente satisfecha con lo que ha conseguido Rafiki, tampoco quiere caer presa y dejar a sus hijas sin sus cuidados. Para ello, el equipo de la película está realizando una campaña para evitar que la gente, en Kenia, vea el filme. "Pido que nadie la piratee. Que nadie la vea en streaming. Que nadie se procure un enlace, porque haría peligrar mi libertad y mi vida".

A pesar de estos problemas, Wanuri Kahiu tiene bien claro que no se arrepiente: "No puedo lamentar haber rodado esta película, porque honra la esperanza y el amor".

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