Cuando se negocian salarios a futuro, la inflación y sus expectativas juegan un papel fundamental. Porque más allá del número final que surja del tire y afloje entre las partes, lo que efectivamente termine pasando con el poder de compra de los trabajadores –lo que verdaderamente importa al final del día, en especial a los asalariados– va a depender en buena medida de la evolución efectiva de los precios.
La inflación cede y hace más fácil la negociación de salarios
El dato del último mes deja atrás la tendencia a la aceleración que preocupaba a asalariados