17 de abril de 2014 11:41 hs

Todo indicaba que sería una operación normal. Alexandra Bythell, de 36 años, ingresó al quirófano del hospital Royal Blackburn, en Inglaterra, donde la prepararon para extraerle el apéndice. Lo que no sabía es que se encaminaba a vivir la experiencia más traumática de su vida, y a convertirse en uno de los casos más raros de pacientes en relación a la anestesia.

Según informó BBC Mundo, a Bythell le proporcionaron la anestesia, pero volvió a despertar justo antes de que comenzara la operación. Cuando volvió a estar consciente, se encontró a sí misma con un tubo en la garganta, los ojos tapados y el cuerpo paralizado por el efecto de los fármacos. No tenía forma de avisarle a los médicos que estaba despierta y temió por su vida. Fue entonces cuando sintió que le tocaban el abdomen y la pinchaban para abrirla.

Justo en ese momento, recibió una dosis de morfina que la volvió a dejar inconsciente, y la operación siguió su curso sin otras complicaciones. Sin embargo, dejó importantes secuelas psicológicas en la paciente, que dijo sufrir de estrés post traumático, flashbacks, pesadillas y ataques de pánico, publicó el medio inglés Mirror.

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"Todo el asunto fue aterrador. Yo estaba histérica de pánico pero completamente incapacitada de hacer o decir algo", dijo la mujer, que estaba convencida de que "iba a morir".

Según contó, al despertar nuevamente intentó explicarle al personal lo que había pasado, pero sintió que le daban "información errada constantemente". "Primero me dijeron que eran alucinaciones y después que hubo un problema con una de las máquinas", dijo la mujer, que se desempeña como enfermera psiquiátrica.

Finalmente, el hospital admitió que no se habían revisado los niveles de gas de las máquinas que suministran la anestesia, y llegó a un acuerdo con la paciente para indemnizarla por el daño psicológico causado. A su vez, la institución aseguró que implementará nuevos protocolos de procedimiento para que el accidente no se repita.

Un caso muy extraño

Según BBC, el caso de Bythell no es en aboluto común. Se calcula que la probabilidad de tener un incidente de cualquier tipo en relación a la anestesia general es menor al 1%. De hecho, despertarse es uno de los casos más raros.

Según los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, recoge BBC, los otros riesgos poco comunes son confusión mental temporal, infección pulmonar, ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, daño en las cuerdas vocales, e incluso la muerte.

Aunque se da en casos muy raros, una pequeña minoría de pacientes no llega a quedar completamente inconscientes luego de recibir la anestesia. Están despiertos durante la cirugía y, tal como le sucedió a Bythell, sienten la impotencia de no poder hacer nada al respecto.

Según el medio británico, se calcula que solo una de cada 15.000 personas experimenta "consciencia accidental" durante una cirugía; recuerdan aspectos de la operación al despertar y cerca de un tercio llega a sentir dolor.

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