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7 de enero 2023 - 5:03hs

La serpenteante carretera que conduce a Nusantara, en Indonesia, está rodeada de una densa selva y esporádicos cultivos. Situada en el este de Borneo, la tercera isla más grande del mundo, la ciudad de Nusantara deberá reemplazar hacia fines de 2024 a la cada vez más contaminada y superpoblada ciudad de Yakarta como centro político delpaís.

El trasladode la capital,presente durante décadas en el discurso de los mandatarios indonesios, está cerca de convertirse en realidad, luego de que en enero del año pasado el Parlamento aprobara la ley que habilita el traslado desdela isla de Java a un área de la jungla de Kalimantan, en Borneo, la isla que Indonesia comparte con Malasia y Brunéi.

Según los ambientalistas, el trayecto de unas dos horas por la ruta que conduce desde la ciudad de Balikpapan hacia las verdes extensiones del "punto cero" de Nusantaraya revela el potencial impacto de la nueva capital en la biodiversidad de la zona, hogar de miles de especies de animales y plantas.

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Los ecologistas advierten que la construcción acelerará la deforestación de uno de los bosques tropicales más grandes y viejos del mundo, con una edad estimada en 100 millones de años.

"Va a ser un enorme desastre ecológico", dijo a la agencia de noticias AFP Uli Arta Siagian, activista del grupo medioambiental Walhi. La isla de Borneo y el archipiélago que la circunda, que los indonesios llaman "los pulmones del mundo", es el hábitat de miles de especies, entre ellos orangutanes, monos narigudos, panteras nebulosas, macacos de cola de cerdo y de los rinocerontes más pequeños del planeta.

El ambicioso y multimillonario proyecto, estimado en unos 466 billones de rupias –unos US$ 28.400 millones–prevé que en 2045 la nueva capital tenga 1,9 millones de residentes y lleve una ola de actividad humana e industrial al corazón de Borneo.El proyecto, de unos 2.560 kilómetros cuadrados, sigue el ejemplo de otros países que desplazaron su capital, como Brasil con Brasilia, o Birmania con la ciudad fantasma de Naipyidó.

Pese a estar concebida como un territorio bajo en emisiones de carbono, que impulsará a los sectores farmacéutico, médico y tecnológico y promoverá un crecimiento sostenible más allá de la isla de Java, la más poblada de las 17.000 que componen el archipiélago, los ambientalistas advierten sobre cambios drásticos en la topografía.“Los desastres causados por el hombre serán graves y mucho más difíciles de mitigar que los desastres naturales", dice Siagian.

Indonesia presenta ya una de las mayores tasas de deforestación mundiales vinculada a la minería, la agricultura y la tala, y sus sucesivos gobiernos fueron acusados de permitir en Borneo la actividad de compañías multinacionales y locales sin supervisión. Las autoridades del país, sin embargo, justifican el trasladado en la necesidad de repartir el desarrollo económico, concentrado durante mucho tiempo en la densamente poblada isla de Java, como así también en la urgencia que genera el hundimiento de 25 centímetros anuales de Yakarta por la excesiva extracción de aguas subterráneas.

“El objetivo es construir una ciudad inteligente, una urbe competitiva a nivel internacional, que sea la nueva locomotora que transforme nuestro país. Será el punto de partida para una Indonesia basada en la economía ecológica, a través de la innovación y la tecnología”, afirmó el ministro de Planificación, SuharsoMonoarfa, cuando elpoder legislativo aprobó el proyecto.

Para los ambientalistas, el presidente indonesio JokoWidodo vendió una visión utópica de una ciudad "verde", con cuatro veces la superficie de Yakarta, en la que los residentes podrán moverse en autobuses eléctricos. La principal autoridad de la nueva ciudad, BambangSusantono, prometió al presentar el plan inicial que Nusantara será la primera ciudad forestal sostenible del planeta y alcanzará la neutralidad de carbono en 2045.

El arquitecto Sofian Sibarani, a cargo de crear el plan maestro de la nueva urbe, diseñando desde el mapa de calles hasta el sistema de tráfico, insiste en que su proyecto prevé "cambios mínimos en el medioambiente". Sibarani habla de una metrópolis que emerge de la jungla, en vez de sustituirla. "Intentamos crear una ciudad que trabaje con la naturaleza, no contra ella", asegura.

Los bocetos iniciales incluyen el parlamento, casas para los obreros, una represa, una gran mezquita y un palacio presidencial con la forma del pájaro mítico Garuda. No obstante, los expertos, incluido Sibarani, advierten a las autoridades contra una construcción acelerada. "Mi preocupación es que si nos precipitamos, ponemos en peligro la región de Kalimantan, casi cuatro veces más grande que Yakarta", admitió.

Quienes se oponen al proyecto o tienen reparos señalan que la construcción de Nusantara, además,provocaráel desplazamiento de comunidades indígenas que llevan varias generaciones asentadas en el milenario boque.

Sentado en su casa de madera, ubicada dentro del perímetro de la futura ciudad, Sibukdin, el líder de la tribu balik, expresó a AFP su miedo a que su pueblo termine expulsado.

Como numerosos grupos indígenas de Borneo, miles de miembros de los balik dependen del bosque para satisfacer sus necesidades diarias. “Más del 90% del bosque que usábamos para cazar y recolectar comida se perdió desde 1970 por la actividad comercial”, dice Sibukdin. Incluso un cementerio tribal fue demolido para preparar el terreno para la construcción de la futura presa hidroeléctrica. "Borraron nuestros vestigios", se lamenta el líder balik.

El gobierno, por su parte, prometió respetar los derechos indígenas y compensar sus pérdidas. Sin embargo, las autoridades provinciales advirtieron que verificarán todos los reclamos y que sólo aceptarán aquellos que puedan ser justificados con “pruebas de propiedad”. Una condición que reduce las posibilidades de los pueblos originarios de ser resarcidos debido a que no todas las zonas tribales están formalmente reconocidas.

Aunque la primera fase del proyecto debería estar terminada el año próximo, la ciudad tardará décadas en completarse. Según el gobierno, la construcción de nueva capital sefinanciará en un 20% con fondos públicos y el resto con inversiones por parte del sector privado, que Yakarta espera seducir con ventajas fiscales, entre ellos los provenientes de empresas de China y Arabia Saudita.De momento, consiguió el respaldo de tres promotores inmobiliarios para financiar casas por valor de 41 billones de rupias –unos US$ 2.600 millones–, según indicó a la agencia AFP el secretario de la autoridad de Nusantara, Achmad Adiwijaya.

SegúnEkaPermanasari, profesora de urbanismo en la Universidad Monash de Indonesia, aunque todavía quedan pendientes muchas tareas, las obras en marcha ya comenzaron a cambiar para peor el hábitat de muchos animales, entre ellos la de unos 120 orangutanes que habitandentrode futuro perímetro de Nusantara, en donde, además, se intensificaronlas incursiones ilegales luego de la aprobacióndel proyecto.

"Mineros y especuladores se infiltran en nuestro lugar", dice JamartinSihite, jefe ejecutivo de la fundación Borneo OrangutanSurvival (BOSF). De hecho, según denuncia la Ong, un 40% de las 1.800 hectáreas del santuario que fueron reforestadas sufrieron daños en los últimos años, entre otras cuestiones por la instalación de una mina ilegal. Dinámica que amenaza tanto la flora como la fauna de la selva.

Agus Bei, que gestiona una reserva de manglares, asegura que destruir estas áreas verdes dejará una huella imborrable. "La próxima generación solo podrá escuchar sus historias", dijo.

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