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La nueva era

El sucesor de Julio Bocca en el Ballet Nacional del Sodre se lució en su debut en la compañía de danza

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16 de marzo de 2018 a las 20:00

Fue la primera función del Ballet Nacional del Sodre (BNS) sin Julio Bocca como director artístico. Fue, también, la primera función de Igor Yebra como responsable de la compañía estatal. Era jueves y unos minutos antes de las ocho de la noche el Auditorio Nacional Adela Reta estaba en plena ebullición. Ágatha Ruiz de la Prada se sacaba selfies con los espectadores. Los vendedores en boletería repetían una y otra vez que quedaban poquísimas invitaciones, que las localidades para el estreno estaban agotadas. El equipo de gestión del BNS llevaba como accesorio unos prendedores o tocados que funcionaban como guiñada al vestuario que la diseñadora española creó especialmente para la producción nacional de La bella durmiente. La obra, además, se presenta por primera vez en la nueva era del ballet en Uruguay con esta nueva dirección de la compañía, y será el único estreno de la temporada 2018.

Era, es bastante evidente, una noche particular. Para Yebra y Bocca que vieron a pocas butacas de distancia el espectáculo (ambos vestidos con trajes diseñados por Ruiz de la Prada y traídos desde España). Para María Riccetto y Gustavo Carvalho que, por primera vez, se ponían en la piel de Aurora y Dessiré. Para Hugo Millán y todo el equipo de los talleres que estrenaban una nueva escenografía que, además, tenía el desafío de no competir con la explosión de colores y formas del vestuario de Ruiz de la Prada. Y, claro, para todos los espectadores que sacaron las entradas con anticipación y ansiedad, lo que demostró que el BNS tiene el sello Bocca pero también vuela con alas propias.
La bella durmiente se presenta por primera vez en la nueva era del ballet en Uruguay con Yebra debutando en la dirección de la compañía, y será el único estreno de la temporada 2018
En las líneas que Yebra escribió para el programa el mensaje es muy claro. El nuevo director artístico de la compañía habla de la pieza, de la fidelidad y el respeto a la coreografía de Marius Petipa y el trabajo extraordinario de Mario Galizzi –responsable de la puesta en escena–, pero se ocupa de resaltar el trabajo de los técnicos. El español dice los siguiente: "Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer personalmente a todos ellos y a vosotros la posibilidad de ser parte de este proyecto, por hacer que el BNS siga creciendo, siendo un referente cultural y social en Uruguay, Latinoamérica, ¿y por qué no?, en el mundo entero". Y concluye así: "De parte de todo el equipo, nos comprometemos a continuar trabajando para que el sueño siga haciéndose realidad y que el Hada de las Lilas triunfe siempre sobre el Hada Carabosse".

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Por si muchos no habían leído sus palabras, Yebra se ocupó de ser todavía más claro sobre el escenario. Cuando bajó el telón, después de los aplausos rabiosos y entusiastas de las más de mil personas que llenaron la sala, después de las flores y las reverencias, empezaron a aparecer sobre el escenario los técnicos. La decisión forma parte de esta nueva dirección. No era habitual en la era Bocca. Al final y sin moverse del costado derecho de la escena, Yebra –traje claro, remera negra– salió a saludar.

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Así terminó la primera función de las 15 que se presentarán de La bella durmiente, una exquisita pieza clásica que la compañía interpretó, como ya es habitual, con gracia y altura. Al destacadísimo trabajo de Riccetto y Carvalho (cada vez más increíble) se le suman el hermoso pas de trois a cargo de Nina Queiroz, Kauan Soares y Paula Penachio, el pájaro azul con los delicados pasos de Ariele Gomes, Joyce Alves –grácil y bella– en el Hada de las Lilas y la siempre soberbia Vanessa Fleita en el papel de la maligna Carabosse.

Quedan poquísimas entradas. Si se agotan, La bella durmiente pasará a la historia como la producción más taquillera de la nueva era del Ballet del Sodre. Será, tal vez, el primer mérito de Yebra. Y el último de Bocca. Porque, nadie lo duda, esta puesta también tiene mucho que ver con su legado.




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