Si de discos pop se trata, dos de las grandes divas del momento, Lady Gaga y Katy Perry, prometían grandes discos para volver al ruedo. Sin embargo, no esperaban que tuvieran que combatir cuerpo a cuerpo. Sus singles, Applause y Roar, debieron apresurar su salida al mercado por haber sido objeto de filtraciones. Durante una semana la prensa debatió cuál de los dos singles lograría más ventas. La batalla la ganó Katy Perry, pero la guerra fue empatada: el disco Prism de Perry vendió 286 mil copias en su primera semana, una cifra que superó a su éxito Teenage Dream. Por su parte, Gaga y su Artpop vendieron 258 mil, muy por debajo del millón que colocó con Born this Way.
Si bien ambos discos vienen de artistas muy diferentes, tienen una gran semejanza: tanto Prism como Artpop son apuestas seguras luego de discos que supieron tener enorme éxito.
Teenage Dream fue para Katy Perry una reafirmación de una artista cuya personalidad destila aroma dulzón. Ese disco contiene cinco singles número uno. Thriller había sido el primero y hasta el momento el único en conseguirlo.
Tanto California Gurls, como Firework o Teenage Dream fueron temas que sonaron hasta el hartazgo. Por eso Roar, su más reciente hit, tenía que cumplir unas expectativas muy altas.
Sin embargo, tanto Roar como Prism en su totalidad no son un paso adelante, sino un paso al costado.
Perry encontró su pequeño nicho en la esfera del pop: la canción inspiradora. Lo logró con creces con Firework y con Roar trata de explotar esa fórmula cantando sobre creer en sí mismo y ser su propio héroe.
El resto de las canciones de Prism contienen un mensaje con el que cualquiera se puede relacionar y ser capaz de cantar en la tercera o cuarta escucha. Baladas de amor, canciones divertidas con alusiones sutiles –o no tanto– al sexo, canciones para salir de fiesta.
Pero, si se trata de mensaje, Lady Gaga vaya si tiene el suyo. Gaga no hace nada con bajo perfil. Si bien Born this Way –un disco con mensaje si los hay– fue exitosísimo en ventas, resultó muy dispar para la prensa. De hecho, su mezcla de rock y electrónica alienó a algunos de sus escuchas que esperaban un digno seguidor de The Fame.
Con su nuevo disco, Artpop, prometió la unión de la música pop con la alta cultura. Se alió con Jeff Koons y Marina Abramovic, todo para legitimar su mensaje: esto ya no es mero pop sino arte. El hecho es que Artpop es una celebración a su carrera, del personaje “Lady Gaga”, de mostrarles el dedo medio a los críticos y, ante todo, la relación de dependencia hacia los fans. El epítome de ese mensaje es Applause: un single que decepcionó al principio pero que, en el contexto del trabajo total, es de las mejores canciones del disco.
Pero el problema de estos discos no son sus letras –nunca lo son–, sino el poco riesgo musical que toman.
Katy Perry no es sinónimo de vanguardia. Pero tampoco lo es de aburrido; sin embargo, eso es lo que es Prism.
Si este año estuvieron de moda los sonidos del pop de 1980 y la electrónica de 1990, el trap –una vertiente reciente de la electrónica, ejemplificada con el Harlem Shake– y las baladas épicas, Perry tiene todo eso. Tampoco muestra nada nuevo de la artista, que parece no poder sacarse de encima el pegote del pop dulce, si es que acaso está intentando hacerlo.
Por otro lado, Lady Gaga ha sabido hacer excelentes canciones pop basadas en su rareza y su gusto por amalgamar cientos de referencias desde 1980 en adelante. Pero Artpop, pretencioso por demás, se reafirma sobre tendencias ya existentes y explotadas: el R&B visto desde una óptica más moderna –vease la hermana de Beyoncé, Solange, o el productor francés Kavinsky–, canciones electrónicas con reminiscencias dubstep –ya vieja historia–, una tétrica canción producida por la dupla Will.i.am y David Guetta, una balada desgarradora producida por el minimalista Rick Rubin, ya explotado este año por Kanye West y Eminem.
Estos discos suenan como deberían sonar, pero eso no es un halago sino una falla. De las divas esperamos que sorprendan, y que, con las herramientas que el mainstream ofrece y los sonidos que las tendencias disponen, logren innovar. Pero, como en los ranking, ninguna logró vencer en su propio juego.