14 de enero 2015 - 18:35hs

El liceo militar General Artigas, centro de bachillerato, es una rareza dentro del sistema educativo público. Sus resultados contrastan con los del resto del sistema de Secundaria. Los índices de repetición se equiparan casi a cero y la deserción no existe, según adelantó a El Observador el director de la institución, el coronel Gustavo Volonté.

En 2013 el índice de no aprobación en el LMGA llegó a 1,5% y en 2014 cayó a 0,8%. “En el año 2013 repitieron cinco alumnos de 400 y este año están en condiciones de repetir tres. Si en febrero salvan alguno de los exámenes que les quedan, estarían en condiciones de pasar de año”, informó Volonté. En cuanto a la desvinculación, el coronel señaló: “El alumno que se va a de acá siempre pide pase para otro liceo. Por lo tanto, no está desertando, está cambiando de liceo”.

Los datos oficiales sobre Bachillerato del Consejo de Educación Secundaria (CES) señalan que en 2013 la no aprobación entre los alumnos de sexto año de Montevideo se disparó a 67% y entre los alumnos de cuarto año se ubicó en 42%. De ese 67% que no aprobó, el 46% no volvió a matricularse.

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En tanto, en liceos con un número similar de estudiantes, las tasas de repetición son sensiblemente superiores. Por ejemplo, en el liceo Nº 9, en 2013, repitió cuarto año el 39,6%. En el liceo Nº 36, en tanto, en cuarto año repitió más de la mitad (56,8%) de los alumnos.

El Liceo Militar es un instituto de educación media superior de Secundaria y como tal se rige bajo las normas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) en todo lo que tiene que ver con la enseñanza. En quinto y sexto año, los alumnos pueden elegir entre la orientación biológica, científica y humanística, como en cualquier otro liceo. Además de la formación curricular que dispone Secundaria reciben instrucción premilitar. La institución se financia con recursos del Ministerio de Defensa Nacional. Los alumnos que asisten a él, lo hacen totalmente gratis.

De los 400 estudiantes que tiene el liceo, la mitad son alumnos internos, que viven allí de lunes a viernes, y la otra mitad son externos, es decir, van a la institución todos los días.

Exigencia y personalización
Cada año se acercan al liceo unos 300 jóvenes (hombres y mujeres) con ganas de cursar bachillerato, sin embargo, los cupos de la institución solo permiten atender a unos 120 alumnos por generación aproximadamente. Para seleccionarlos, el liceo les impone una prueba que evalúa varios aspectos: lo físico, lo psicológico y lo cultural (Idioma Español y Matemática). Los únicos jóvenes que tienen pase directo son los que tienen tercer año aprobado con más de 10, y no se pueden inscribir aquellos que hayan repetido el año.

“Cada año cuando se realizan las pruebas de admisión, unos 120 padres se van contentos porque su hijo quedó seleccionado y unos 180 se van angustiados porque sus hijos no consiguieron lo que querían”, manifestó Volonté.

Para el director del Liceo Militar la atracción de la institución es la disciplina y el rendimiento académico. “Yo creo que hoy los gurises que vienen acá, vienen a buscar límites. Acá los límites están claros tanto para los alumnos como para los profesores. Entonces, ninguno de los dos se puede pasar de la raya”.

Pero la exigencia, aclaró Volonté, está acompañada de lo que en el lenguaje militar se denomina “espíritu de cuerpo”, es decir, compañerismo y contención. “La educación es muy personalizada. Cada uno de los oficiales tiene 40 alumnos a su cargo, que sigue a cada uno en lo que es la instrucción militar, sus obligaciones, sus notas, su situación personal (...). Acá no pasan desapercibidos (como puede pasar en un liceo común), acá se los sigue de cerca”, comentó el coronel.

“El “espíritu de cuerpo” también se vive entre los propios estudiantes. Según comentó Volonté, “los alumnos más aventajados empujan al resto a que estudien”. Por lo tanto, todos “están motivados” y se hace “más ameno estudiar”.

Clases de apoyo y sin paros
Entre las ventajas con las que cuenta el liceo, Volonté también mencionó las clases de apoyo para los alumnos que tienen malas notas. Incluso, señaló que algunas materias tienen una carga horaria mayor a la prevista por Secundaria (una hora más) para que los alumnos puedan evacuar sus dudas. “Los padres esto lo ven con buenos ojos porque llega diciembre y sus hijos no tienen problemas y no tienen que estar pagando profesores particulares”, aseguró.

El director también destacó la actitud de los profesores del liceo, que están comprometidos con la institución. “Acá generalmente no existe el paro. Ha habido períodos en los que se ha retrasado el pago y los profesores vienen igual”, señaló.

Por último, el coronel reconoció que el hecho de que la mitad de los alumnos sean internos también es una ventaja. “Acá el alumno viene a estudiar. Nosotros le damos dónde dormir y de comer. En otros casos, el alumno tiene que salir a trabajar además de estudiar para poderse mantener”, manifestó.

El 40% no sigue carrera militar

Las cifras del Liceo Militar dan cuenta de que en promedio más del 40% de los alumnos de sexto año al egresar no continúa la carrera militar. Entre los años 2001 y 2015, 2003 fue el año que tuvo más egresados (68,2%) que optaron por estudiar otra carrera. En tanto, 2015 es el año en el que más egresados se inclinan por seguir la carrera militar y solamente el 27,5% iniciará otra opción. Volonté manifestó que ese es parte del trabajo que tiene la institución: “Ser una gran aspiradora y que todos sigan la carrera”. No obstante, manifestó que las cifras lo dejan conforme. Aclaró que por un tema de cupos en las escuelas militares (escuela militar, escuela naval y escuela militar aeronáutica), tampoco sería posible que todos los egresados siguieran la carrera. A su vez, señaló que el sacrificio y la baja remuneración que implica la carrera militar son dos de los factores que más influyen para que los alumnos opten por otra salida laboral.

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