El miércoles 27 hacía frío y llovía. Juan, Martina y Santino dormían en hilera cada uno en su cama dentro de la misma pieza El mayor de los tres hermanos estaba feliz porque no tenía escuela y podría ver el partido de Uruguay Brasil por la Copa de las Confederaciones. Un día antes los gremialistas de la educación –que al mejor estilo estalinista expulsaron de sus filas a dirigentes históricos por haber ocupado cargos de gobierno- habían rechazado por insuficiente un aumento de salarios y en la mismísima Torre Ejecutiva advirtieron (amenazaron?) a dos ministros de gobierno que de de no ser tenidas en cuentas sus demandas podría gestarse una revuelta social como la que desde hace días tiene en jaque a Brasil con violencia y muertos
Pese a los reclamos sindicales de aumentos, el gobierno está cumpliendo en todos sus términos, e incluso con adelantos, un convenio salarial que fue acordado en 2010 por el poder político y los sindicatos de la educación cuyos docentes recibieron en promedio un aumento de salario de 60% desde que en 2005 el Frente Amplio asumió el gobierno y los recursos para la educación alcanzaron el mentado equivalente a 4,5% del PBI. Por 20 horas de trabajo semanal (4 horas por día) los maestros ganan entre $ 17104 y $ 24.160 según los años de ejercicio, mientras que los profesores perciben entre $16.970 y $ 24.087 (varía según ciclo y años de ejercicio.
Con las dos semanas de vacaciones de invierno que empiezan este lunes los alumnos del sistema público habrán pasado cuatro semanas sin clases. Y no solo eso sino que 70 mil niños se quedaron sin comer en la escuela, según reveló el maestro Hector Florit, fundador del gremio del que fue expulsado
Al final de cuentas la verdadera rendición no es la que este domingo ingresó al Parlamento bajo la forma de proyecto de ley, y los niños que no tienen sindicatos que los defiendan seguirán siendo los únicos perdedores.