Desde el 2 de julio, las jornadas laborales de María Sapriza empiezan a las 4.30 de la madrugada y terminan a las 12.30 horas. A partir hoy, el horario comienza media hora antes y se extiende hasta las 16. “La rutina cambió y seguirá cambiando”, afirma la uruguaya de 31 años, que vive en Londres con su marido y sus dos hijas, y donde trabaja para la empresa de seguridad G4S, que trabaja para los Juegos Olímpicos.
Sapriza integra un grupo de seis personas que maneja hasta a 500 guardias de seguridad por día, encargándose de su check in/out (registro de entrada y salida), scheduling (programación) y meal vouchers (vales de comida), entre otras tareas.
Intentando equilibrar las jornadas agitadas de trabajo y la familia, Sapriza explicó a El Observador cómo llegó a este puesto, dio detalles de la seguridad de los juegos y contó cómo vive esta experiencia privilegiada.
Usted trabaja para G4S, la empresa que se ocupa de la seguridad de los Juegos Olímpicos, ¿cuál es la estrategia que los guía?
Tener unos Juegos Olímpicos seguros. Tanto, que el lema de G4S para el evento es Be safe: tratar de que nuestros clientes, las personas que van a los Juegos Olímpicos, se sientan seguros.
¿Cómo accedió a este puesto?
Fue una gran oportunidad que se presentó hace un mes. Me llegó un correo electrónico de una web de trabajos en la que solicitaban coordinadores de eventos, me postulé y fui seleccionada. Es un trabajo por tres meses, la duración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Fue todo muy rápido dado que la entrevista fue un lunes y a la semana siguiente ya estaba trabajando.
¿Cómo lo logró?
Hay que pasar por un screening (investigación de antecedentes) muy grande que consiste en el estudio de los 5 años anteriores para obtener la acreditación que te da “permisos” para poder estar en el área de los juegos.
¿Cuáles fueron sus trabajos previos?
Hace varios años que estoy en el rubro de la coordinación de eventos, básicamente de conferencias, congresos y reuniones en torno a la Oncología. Trabajé tres años en Bélgica, donde inicialmente nos radicamos con mi marido, en la Estro (European Society for Therapeutic Radiology and Oncology). Realizábamos conferencias en toda Europa, con más de 5.000 participantes. Después, cuando nos mudamos a Londres con mi familia, organicé la conferencia anual en Liverpool de una organización sin fines de lucro.
¿Qué destaca de trabajar en los Juegos Olímpicos?
Es una experiencia que no se vive todos los días. Tener la suerte de que sucedan a tu alrededor y poder ser parte de este gran evento, es único.
¿Qué particularidades tiene la seguridad de este evento?
Estos Juegos Olímpicos tienen muchas restricciones. En lo preferible recomiendan no llevar ni carteras ni bolsos. Es una seguridad muy estricta. La verdad, es una tarea muy difícil para los guardias, porque tienen que estar pendientes del mínimo detalle, sobre todo, teniendo en cuenta las nuevas normas de seguridad. La gente que fue contratada para estos puestos está altamente entrenada en diferentes especialidades como rayos X, CCTV (Circuito Cerrado de Televisión), etc. Son entrenamientos que la empresa les brindó para que pudieran formar parte de este gran evento.
¿Cómo se organizan seis personas para ocuparse de aproximadamente 500 guardias por día?
Trabajamos en turnos que van de las 4.30 de la mañana hasta las 13 y de las 12.30 hasta las 21.30, seis días a la semana con uno libre. A partir de hoy los horarios se alargan un poquito: estaremos haciendo turnos de 12 horas. Es mucho trabajo, pero muy gratificante. Mis compañeros son fantásticos. El apoyo de mi marido y el aguante de mis dos hijas son fundamentales para enfrentar esta travesía.
¿Usted también es controlada por la seguridad?
Paso por un proceso de seguridad cada vez que voy al baño. Nuestra “oficina” es como una gran carpa de casamiento. Queda en el perímetro del estadio Excel, por lo tanto cada vez que tenemos que ir al baño, comer o hacer algo dentro del perímetro, pasamos por rayos X, nos hacen sacar el reloj y todo lo que tengamos en los bolsillos. Es muy estricto: no nos dejan entrar con líquidos ni alimentos.
¿Cómo se transmiten las reglas a los espectadores?
Cuando les mandan los tiques, también va una guía de las cosas que están prohibidas y aclaran que todo se debe comprar dentro del local.
¿Qué destacaría de esta experiencia?
Se trata del intercambio cultural más grande que he visto. Compartir el día a día con gente de diferentes nacionalidades y con culturas distintas es fascinante.
¿Qué es lo mejor y lo peor de este trabajo?
Lo más lindo es que es muy dinámico. Todos los días tenemos un desafío nuevo. Y a veces lo peor es cuando te acostás tarde y sabés que solo te quedan dos horas para levantarte y que no has podido descansar mucho.
¿Su puesto le permite estar en contacto con los atletas
uruguayos?
Lamentablemente no tenemos acceso a los juegos, pero tampoco nos daría el tiempo. Tengo dos días libres en los que vamos a Cardiff a ver el partido Uruguay - Inglaterra.