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Gonzalo Souza

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La supercabaña donde se crían los caballos Criollos más rústicos del país

Con sangres que vienen de los caballos de la revolución, El Rumbo volvió a ganar la Marcha Funcional, una prueba de selección donde se impone el más resistente 

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13 de junio de 2022 a las 05:00

Si hubiese que seleccionar una cabaña de Criollos para señalarla como la que cría y prepara a los mejores caballos de la raza, sobre todo a los más rústicos, El Rumbo tiene todo para recibir esa distinción. Acaba de ganar la Marcha Funcional –la exigente prueba organizada por la Sociedad de Criadores de Caballos Criollos del Uruguay (SCCCU)–, que la había obtenido el año pasado y además venía de imponerse en la marcha internacional en Brasil.

El domingo 22 la cabaña que dirige Gonzalo Souza se impuso en la marcha realizada en Florida con Payasa Rumbeadora. El año pasado había ganado en Salto con Roseta Rumbeadora. Y en la marcha  internacional de 2019, en Yaguarón, el triunfo lo alcanzó con Trampa Rumbeadora.

Hay otro dato trascendente –publicar la lista de logros que arrancó en 1982 demandaría mucho espacio–: hace 15 años consecutivos que un animal de El Rumbo está en el podio de las marchas.

Ganó en tres años y con tres yeguas diferentes. Eso tiene un por qué. “Cambiamos porque como criadores la idea es preparar un caballo, que participe de la marcha y luego vaya a la manada a producir, tenemos muchos animales, preferimos buscar ganar con yeguas diferentes a repetir con una”, indicó. Esa estrategia permite una mayor visibilidad del potencial de la cabaña, no es que se gane un con “super caballo”.

Cualquiera podría suponer, es lo que a veces sucede, que un ejemplar de tal destaque, como el que gana una marcha, despierta interés en inversores. En el caso de El Rumbo, “la idea es que los animales luego de la marcha pasen a trabajar en la manada, no se ensillan más y si bien dicen que para todo hay un precio, en principio no somos vendedores de esos animales”. La genética de la cabaña, de la mano de otros ejemplares, se ha demandado desde todo el país y desde los países vecinos.

Los marca víbora

El Rumbo está en Constancia, en la costa del Queguay Grande y a 36 kms de la capital de Paysandú.

Allí Gonzalo, además de todo lo relacionado con la cabaña de Criollos, es productor ganadero, en los rubros vacuno y ovino.

Somos una de las cabañas más viejas de Criollos, en unos montes entre el Queguay Chico y el Queguay Grande quedaron escondidos mucho tiempo los pocos caballos Criollos de la época de la revolución y mis antecesores tomaron esas sangres, comenzaron con los caballos base en 1860 y más adelante se fue cruzando con caballos de La Invernada, de Gallinal, siempre con sangres netamente uruguayas para llegar a un caballo criado a nuestro ojo, un caballo que antes que nada es rústico”, contó.

La marca que usa El Rumbo para identificar a sus caballos tiene la imagen de una víbora, por eso Gonzalo se refiere a sus Criollos como “los marca víbora”.

“Son caballos de trabajo, en la estancia los usamos para las tareas con el ganado, están preparados para todo y son una herramienta y a la vez animales muy queridos, disfrutamos dándoles de comer, cepillándolos, montándolos, son nuestra vida, son parte de la familia”, expresó.

La manada tiene 43 yeguas, pero además hay una escalera grande de potras y caballos viejos que Gonzalo tampoco vende, se los queda, no le gusta que terminen sus vidas en otro lugar. En total tiene 160 Criollos.

El trabajo diario con Criollos es para Gonzalo el mejor entrenamiento como jinete. Es el cabañero y el jinete en un equipo multidisciplinario que trabaja en la preparación de los animales que se seleccionan para competir.

Si bien no hay un costo único, estima que preparar del modo adecuado a un animal para la marcha puede demandar una inversión de US$ 300 al mes, durante unos dos a tres años, se arranca de a poco y el gasto va subiendo conforme llega el momento de ir a competir. Y el premio que se logra tiene su mayor valor en lo que el trofeo representa, dado que no hay un premio en dinero.

Payasa, la nueva estrella

Payasa Rumbeadora, de pelo rosillo, nació el 26 de agosto de 2009. Es hija de Iracundo La Invernada en Yayita. Se impuso en la marcha con 65 horas, 52 minutos y 29 segundos para recorrer los 750 kms en dos semanas.

Segunda a 2’48” se ubicó Sino La Calavera, de cabaña La Calavera y con la monta de Washington Rodríguez; tercera a 3’29” de la ganadora arribó Tava Rumbeadora, de cabaña El Gaucho, con Sebastián Ramírez como jinete.

El récord de la prueba también lo tiene El Rumbo, cuando el año pasado triunfó con Roseta Rumbeadora –con 65:45’55”–.

Las protagonistas de este bicampeonato local en la marcha, Payasa y Roseta, son hijas por parte de padre.

Gonzalo Souza

Este año la marcha se realizó del domingo 22 de mayo al 5 de junio. Fue la edición N° 51, se denominó “Matilde Gallinal” y contó con la participación de 67 ejemplares.

Está acostumbrado a que le vaya bien, pero siempre llegar primero es una satisfacción inigualable, admitió. “Era una marcha difícil, se venía de ganar en otras dos y la verdad no se pensaba en una tercera. La yegua iba bien preparada, pero tampoco tenía mucha antigüedad en entrenamiento, durante dos años solo fue con mi hijo a un enduro en Paysandú, pero llegó bien a la marcha y la corrió muy  bien”, contó.

La marcha se definió sobre el final. El jueves Gonzalo alternó en el segundo y tercer puesto. El viernes ya quedó primera pero la ventaja era de unos pocos segundos, no más de 20 sobre la segunda. “El domingo salí a correr cuidándome de la que estaba segunda, porque la tercera era una yegua de acá, que la vendimos, así que no me iba a preocupar tanto si esa era la que ganaba”, explicó.

“El domingo salí a hacer mi carrera y pude sacar más ventaja para llegar bien al final”, añadió. “La marcha es muy rústica, muy difícil, pero más allá de ganar o no te permite en tu trabajo como cabañero ir seleccionando a los mejores animales, para lograr una progenie cada vez mejor”.

Cuando se le señaló que el Rumbo podría recibir el apodo de “supercabaña”, Gonzalo, pese a tener muchos motivos para responder que sí, solo dijo: “He tenido suerte”. Y lejos está de sentirse conforme: ya está preparando otras “rumbeadoras”. Son esas yeguas a las que todos buscarán ganarle cuando haya revancha, en la marcha de 2023.

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