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La Universidad Politécnica: el bastión opositor nicaragüense

Más de 500 estudiantes están atrincherados en la Upoli respondiendo a los ataques policiales

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26 de abril de 2018 a las 05:00

Los enfrentamientos desatados en los últimos ocho días en Nicaragua tienen como bastión opositor un recinto universitario que ha sido sede de marchas y enfrentamientos con más de un estudiante muerto: la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Según cuenta el diario local La Prensa más de 500 estudiantes se encuentran actualmente atrincherados pidiendo que se acabe la represión -que ya ha cobrado 34 víctimas, entre ellas dos policías y un periodista- y la renuncia del presidente Daniel Ortega y de los mandos asociados a la represión.

"Nosotros queremos paz, pero queremos un cambio. Y es que se vaya Daniel Ortega y Rosario Murillo del poder", dijo uno de los universitarios en conferencia de prensa desde la universidad realizada este lunes.

Hace unos días, los pocos jóvenes que se encontraban en la universidad se manifestaban con carteles contra las reformas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, sin embargo, con los enfrentamientos entre policías y manifestantes suscitados este domingo por la noche en la Upoli que culminaron con dos estudiantes muertos y varios heridos y detenidos, la universidad se convirtió en el ícono de la lucha contra Ortega y cientos de estudiantes se quedaron atrincherados.

La marcha de este lunes que movilizo a varios miles de personas, culminó en la universidad, donde leyeron los nombres de los, por entonces, 28 muertos tras enfrentamientos en las calles.

Nadie en la universidad posee un arma de fuego, incluso, en un video divulgado este lunes por El Nuevo Diario un manifestante que se encuentran con la cabeza casi completamente cubierta dijo que la "Upoli no es un cuartel" como se intenta hacer ver y solicitó "apoyo" del pueblo.

"Necesitamos insumos médicos, necesitamos alimentos y agua", dijo el estudiante que luego hizo entrega de un arma que ingresó un infiltrado a un sacerdote explicando que no quieren la guerra. El sacerdote tomó la bolsa con el arma y pidió a las autoridades terminar la represión para con esta "causa justa".

Organización

El Nuevo Diario cuenta que hay una organización muy clara de las tareas, donde nadie se queda quieto y no hay lugar para los momentos de distención.

Muchos de los atrincherados se dedican a la seguridad interna del recinto. La Prensa cuenta que hay tres calles de acceso a la universidad, dos de las cuales están cortadas con barricadas que aún tienen restos de los enfrentamientos con piedras, botellas de vidrio rotas, balas de goma y casquillos de rifles, escopetas.

La tercera entrada es la que se utiliza para ingresar al predio. La reja está custodiada por alrededor de 30 jóvenes de forma permanente que se encargan de revisar los vehículos y la identidad de los visitantes. Más adelante se llega a un segundo control vehicular, donde otros 20 estudiantes revisan más exhaustivamente el cargamento y el motivo de visita de la persona.

Este equipo de seguridad también se encarga de hacer las bombas molotov y los equipamientos que se usan para defenderse de la policía.

Un buen número de jóvenes está dedicado a atender un improvisado hospital que abarca cuatro salones. Aquí también ayudan profesionales voluntarios en las cuatro secciones: observación, medicina general, emergencia y suministro. Las personas heridas no se quedan en el hospital, sino que son trasladados por la Cruz Roja a un hospital, según informa La Prensa.

Otro grupo de estudiantes se dedica a la revisión, distribución y elaboración de los alimentos. Algunos cargan y mueven las cajas, otros inspeccionan que los alimentos no estén intoxicados -según los propios universitarios han recibido agua y comida en ese estado- y otros están encargados de cocinar. Incluso hay madres de universitarios trabajando en la improvisada cocina.

Por último, hay un grupo de estudiantes y scouts voluntarios dedicado a la limpieza del establecimiento. Las bolsas de basura se colocan en las barricadas de las calles.

El funcionamiento del recinto se hace por turnos. Cada 24 horas se realizan relevos, los jóvenes parten a sus casas a descansar y otros jóvenes entran a la universidad para no dejar ningún puesto desguarnecido.

Algunos duermen en los cuartos del campus y otros ponen mantas en el suelo de las aulas o duermen en sillas. Si hay agresiones del exterior, todos se despiertan para responder.

Los jóvenes sostienen que entre ellos no hay líderes, que no son financiados por ningún partido político y que su rol es fundamental en la batalla contra el orteguismo.

"Los que estamos en Upoli somos el bastión de esta lucha, si Upoli cae, caemos todo el pueblo de Nicaragua", dijo durante la conferencia del lunes un estudiante con cara cubierta.

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