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Larrañaga salió a alimentar el hambre de militancia en la campaña de recolección de firmas

El líder de Alianza Nacional visitó varios barrios montevideanos, entre apoyos y algún reproche

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24 de julio de 2018 a las 05:00

Jorge Larrañaga caminaba rápido, tanto que por momentos era difícil seguirle el ritmo. Pero su paso acelerado no le impedía entrar a comercios de Paso Molino para conversar con empleados y encargados sobre cómo percibían la seguridad en el barrio. "Esto lo hice yo cansado de que me roben. Más que una reja, es una jaula", le dijo el dueño de un almacén mientras le señalaba los hierros que lo resguardaban de la calle. El líder de Alianza Nacional lo miraba con cara seria y movía la cabeza como en señal de compasión.

En la puerta de su local había un cartel de "Vivir sin miedo", la campaña de recolección de firmas que impulsa una reforma constitucional con cambios a aspectos de la seguridad pública que el senador nacionalista encabeza desde hace algunos meses. El comerciante interrumpió sus anécdotas sobre robos para entregar un manojo de planillas firmadas. El mismo cartel estaba colocado en tres o cuatro puntos más de Paso Molino que Larrañaga visitó este sábado, rodeado de militantes que salieron a la calle antes de que comience la campaña electoral para saciar, como dijo uno de ellos, la "sed de militancia".

Desde que comenzaron a juntar las firmas, el legislador intenta recorrer diferentes lugares en los que se puede firmar para conversar con los militantes pero también con quienes se acercan a firmar. La recorrida del sábado empezó en Pocitos, en la esquina de 21 de Setiembre y Ellauri donde muchos montevideanos iban con carros y chismosas a hacer las compras a la feria de Villa Biarritz. Uno de ellos se acercó junto a su esposa y le estiró la mano a Larrañaga para saludarlo. "Hagan algo, por favor", le dijo el hombre, que parecía haber pasado los 70 años. "Estamos haciendo. Esta es la mejor forma de hacer algo", le respondió mirando hacia el toldo donde dos mujeres tenían las planillas para firmar en sus manos.

"Acá hay alguien que quiere firmar", les dijo Larrañaga minutos después al ver que un hombre treintañero se acercaba. "Por supuesto que firmo", aseguró ya con la lapicera en la mano.

En Villa Biarritz a Larrañaga se le sumó el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Gandini, que lidera la Lista 250 (Movimiento Nacional Por la Patria). Una vez juntos, el recorrido tuvo como segundo destino Paso Molino, con la visita de comercios que organizaron Rosario y Carina, madre e hija militantes aliancistas. Rosario intentaba caminar todo el tiempo al lado de Larrañaga y le indicaba a qué locales entrar.

"De aquí a fin de año vamos a tener que seguir trabajando. Vamos a las ferias, al puerta a puerta, tenemos que ir casa por casa a buscar las firmas", Jorge Gandini, diputado nacionalista

La vuelta organizada por estas dos mujeres tenía como una de sus últimas paradas una feria de ropa, en donde, además de las preguntas y respuestas sobre inseguridad, Larrañaga se llevó un pequeño rezongo, de un hombre que se lo quiso extender a toda la oposición: "Usted no se ofenda. Es cierto que el Frente Amplio no hace nada, pero la oposición tampoco y le están dando de comer en la boca al gobierno". El senador le tomó un hombro y le dijo lo mismo que al señor de Pocitos: para su sector, las firmas son el camino para "hacer algo".

En su caminata ágil, lo pararon más de una vez para alentarlo, pedirle una foto o simplemente un saludo. "¡Vamos, Guapo!", gritaron varios vecinos de Paso Molino, barrio al que se le siguió Colón en la mañana soleada pero helada de sábado. Pese al frío, en una de los puestos de ese barrio ya se habían firmado unas 40 planillas para habilitar la reforma constitucional. El líder de Alianza Nacional ya empezaba a mirar el reloj. Sabía que tenía que estar sobre el mediodía en Nuevo París y no le gusta la impuntualidad.

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Allí lo esperaba otro grupo de militantes del sector de Gandini en la coordinadora de la zona, una casa de familia con un garaje al frente que oficia de base de la Lista 250 pero que esta vez se había convertido en un gran comedor. En el fondo del salón, una cocina a leña calentaba dos enormes ollas prácticamente desbordadas de buseca. Al cocinero responsable lo apodaban "Grafito" y monitoreaba cada movimiento de quien se encargaba de dar las últimas vueltas con la cuchara a la cazuela.

"Estamos acá porque confiamos que la gente con una lapicera haga la más importante de todas las revoluciones, que es la revolución por más seguridad para poder vivir sin miedo", Jorge Larrañaga.

"¡Se nos pasa la buseca!", gritó un blanco que participaba del almuerzo para ordenar la reunión. Mientras, dos mujeres se preparaban para dar un pequeño discurso con el que iban a entregar hojas con firmas de ciudadanos. "Hoy estamos todos reunidos acá en este barrio tan querido, agradecida porque me hayan invitado. Orgullosa de estar aquí presente deseando conseguir las firmas para llamar la atención a mucha gente", dijo una de ellas y al irse al fondo del salón le confesó a otra militante que de los nervios se había olvidado de la mitad de lo que iba a decir. Tal vez esos nervios se debieron a que en un principio Derby Falcón, referente de la zona por la Lista 250, había organizado el evento para unas pocas personas pero luego se amplió hasta el punto de que por momentos era difícil circular dentro del garaje.

El olor a buseca invadía el local pero el apetito tuvo que esperar a que Gandini y Larrañaga dijeran unas palabras. El diputado aliancista agradeció especialmente a la militancia blanca que dijo, "es el verdadero Partido Nacional" y remarcó que la recorrida en busca de firmas para reformar la Constitución es una forma de entrenar "los músculos necesarios para avanzar en la campaña electoral". "La gente quiere firmar pero le tenemos que llegar", afirmó con el pecho un tanto inflado por el hecho de que se llegó a las primeras 10 mil firmas recolectadas por su agrupación.

De todos modos, necesitarán recolectar 269 mil firmas para plebiscitar las propuestas antes de abril del próximo año. Por un lado, la reforma propone introducir en la Constitución el cumplimiento efectivo de las penas para que en casos de delitos graves, los delincuentes no puedan obtener beneficios que les permitan salir antes de tiempo de prisión. A su vez, propone la reclusión permanente revisable a los 30 años en delitos gravísimos como homicidios múltiples o violación y homicidio a menores. Otro punto es permitir los allanamientos nocturnos en lugares donde se sospecha "fundadamente" que se están cometiendo delitos. Por último, la creación de una Guardia Nacional integrada por 2.000 militares especialmente entrenados que trabajen junto con la policía.

"(La situación de inseguridad) se ha convertido en una causa nacional", Pablo Abdala, diputado nacionalista

Al igual que Gandini, Larrañaga agradeció "mucho a los militantes, a los que luchan, los que no salen en las fotos, los que no están en la primera línea de la publicidad pero están en la primera línea de la lucha". Acto seguido, se pasó al rol de mozo y comenzó a servir la buseca.

Pero no hubo mucho tiempo para la digestión, porque el tiempo corría y todavía quedaba visitar el Cerro, junto al diputado Pablo Abdala. El lugar elegido fue el Centro Cultural Uruguay-Lituania. "Estamos acá porque toda la oposición junta hoy no podríamos ni siquiera ponerle el nombre a una escuela. Estamos acá porque confiamos que la gente con una lapicera haga la más importante de todas las revoluciones, que es la revolución por más seguridad para poder vivir sin miedo. Ese es el desafío que tenemos en una reforma que no tiene nombres ni colores políticos", dijo con la lapicera y las hojas en la mano.

Entre barrio y barrio, el líder blanco quiso dejar claro a los vecinos que la firma por el plebiscito "pertenece a la gente" y no a un partido político. Pero pese a los esfuerzos de Larrañaga por separar los comicios de 2019 de la campaña "Vivir sin miedo", entre los militantes se palpaba el ánimo de salir a la calle cuanto antes a buscar ganar las próximas elecciones.

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