El tendal que dejó Pluna está vegetando y nadie se hace cargo. El agujero con deudas de la exaerolínea de bandera, cerrada el cinco de julio por insolvencia financiera, crece calladito en los entretelones de la salida que el gobierno comienza a diseñar con el sindicato de ex trabajadores para construir una nueva compañía.
Parte de esas deudas las traga el Estado, ya que son con la petrolera ANCAP y el Banco de la República (BROU). Las otras, en cambio, son con pasajeros que se quedaron con el boleto en la mano y no pudieron viajar en vacaciones de julio por el cierre de la empresa, con proveedores y otras instituciones.
Las deudas que dejó el cierre de Pluna aguardan un responsable
El gobierno empieza a negociar con el sindicato y deja de lado los pasivos de la compañía