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Las diez razones por las que no encuentra el trabajo de sus sueños

La diferencia entre conseguir empleo y no hacerlo está, en esencia, en la motivación personal para adaptarse, reinventarse y superarse

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24 de junio de 2019 a las 11:18

Por Daniel Colombo - El Cronista

Hay situaciones macro que no ayudan en muchos aspectos para conseguir un empleo. Sin embargo, hay muchas personas que sí lo logran. Entonces, ¿qué marca la diferencia?

Aquí hay diez razones por las que, quizás, no está encontrando trabajo. 

1. Se queja permanentemente

La queja es una mecedora: parece muy cómoda, pero no lleva a ningún lado. Puede estar pasando por dificultades realmente graves, sin embargo, desde el espacio de protestar no logra nada.

Recursos: Abandone la queja. Muévase y cree nuevas realidades a su alrededor. Empiece por lo pequeño, lo inmediato, lo que tiene al alcance de su mano: su hogar, su familia, su barrio, su comunidad. Luego, escale a cosas mayores. No proyecte en otros su frustración ni decepción: esos pensamientos son suyos, no hay ninguna otra persona u organización responsable sobre cómo se siente. Cuando pone afuera lo que es de su exclusiva incumbencia, pierde el poder personal, por eso está sin energía para moverse. Hágase responsable al 100% de todo lo que se pasa y su vida empezará a cambiar paso a paso.

2. Está desactualizado

El mundo, los proyectos y las empresas no se amoldarán a usted. Si no se actualiza en temas básicos –como la tecnología–, no va a conseguir trabajo. En el caso de tareas técnicas, si no toma cursos de actualización, tampoco lo obtendrá, ya que la oferta supera la demanda de posiciones. Conclusión: necesitá moverse y actualizarse.

Recursos: Además de las que sean técnicas y específicas de “aquello que hacía tan bien 20 años atrás”, necesita aprender habilidades complementarias, incluyendo las de comunicación multigeneracional.

3. No vive su pasión

Aquellos sueños de juventud quedaron en el camino. La pasión se apagó a fuerza de las circunstancias desafortunadas de la vida y, enroscado en algo que no logra tener fin, empezó en una caída libre que usted mismo se impuso. Debe ser consciente de que la profundidad de su caída es de su exclusiva responsabilidad: no hay un “otro” que lo empuja a estar más abajo. 

Recursos: Reconecte con aquello que siempre le apasionó, eso en lo que es realmente bueno y lo hace diferente. Aquello donde, más allá de la evolución del mundo, siempre habrá un espacio para su toque personal. Esa será su bandera distintiva. Hoy no alcanza con tener un oficio: se necesita la vocación que deriva en su profesión para tener éxito. Esa es la cadena que debe seguir dentro suyo para posicionarse en este presente de su vida. No se desvíe del objetivo si quiere alcanzarlo. Se trata de que tenga una propuesta de valor y un gran diferencial para ofrecer.

4. Tiene limitaciones que lo dejan afuera

¿Sabía que sus pensamientos son la fuerza más poderosa que tiene? ¿Puede reconocer que en aquello en lo que piensa todo el día es en lo que se convierte? Si no logra dominar sus pensamientos, sus creencias limitantes y los paradigmas que lleva cargando desde hace años, no va a conseguir un nuevo empleo satisfactorio. Es posible que haga trabajos (lo que no significa sentirse a gusto) incluso bien remunerados y con su pasión a flor de piel.

Recursos: Necesita descubrir, trabajar y superar su personaje limitante, el boicoteador interno que le habla solo cosas negativas. Y de tan negativas que son, solo logra que vea el mundo más negro de lo que a veces es. La sugerencia es que se mantengas parado sobre sus fortalezas –y no en sus debilidades– para conquistar eso que quiere.

5. Se victimiza todo el tiempo

El echar la culpa a los demás, al gobierno, a la situación, al mundo, a Bill Gates y la tecnología, y a cuanta cosa anda dando vueltas no le trae la solución que busca. Esto significa que tiene una autoestima por el piso, y que está basada en la comparación con los demás. Allí aparece la envidia y la competencia insana e infructuosa.

Recursos: Es necesario que salga de la posición de víctima (“ellos me hacen”) para dar el salto. Según donde se pare, es el resultado que obtiene: si no le gusta dónde está hoy, muévase. Si tiene energía para quejarse y estar protestando todo el día, también la tiene para darle vuelta en positivo. Solo es cuestión de hacer un clic y no quedarse paralizado, esperando que baje una mano salvadora que lo saque de este momento. En el mundo actual no existen más aquellos que lo van a mantener sin hacer nada: necesita exponer y movilizar sus dones y habilidades. Tome cursos, seminarios y talleres (hay decenas gratuitos); vaya a la biblioteca y lea cuanto libro le haga bien: escuche música animada e inteligente; explore nuevos conocimientos y descubra saberes nuevos; reconecte con algún hobbie que tenía olvidado; converse con personas exitosas.

6. Perdió la confianza en usted mismo

La base de la estima personal es la confianza. Si está viendo el mundo como un gran lobo hambriento, eso es lo que conseguirá. En cambio, si observa el mundo con ojos colaborativos, donde busca y persiste en conseguir su espacio de expresión, eso es lo que obtendrá.

Recursos: Si tiene la autoconfianza devaluada empiece a reconquistarla con pequeñas acciones. Por ejemplo, compartir lo que le pasa con un buen amigo; acudir a un centro de ayuda para analizar cómo puede superarse cada día; nutrise de películas positivas; busque en internet historias de superación personal y disfrútelas. También, trabaje con afirmaciones hacia su meta -y no con fantasías negativas. Ábrase a nuevas experiencias. Sea flexible ante los cambios. Deje atrás las creencias que tenía acerca de todo lo que ya no le es útil. Proyecte su hoy, y luego su futuro, con ojos innovadores, entusiastas, optimistas. Hágalo repetidas veces, aunque no tenga ganas. Limpie su vocabulario de todas las palabras negativas y verá cómo empieza a cambiar sin darse cuenta.

7. Se ancla a los recuerdos del pasado

Sentir cierta nostalgia por lo que fue es sano, pero estar atado a los recuerdos es patológico. Si vive aferrado/a a lo que fue su vida laboral en otras épocas, es posible que esté perdiéndote de vivir el presente, con el maravilloso desafío de crecer, evolucionar, aprender nuevas habilidades y posicionarse de maneras diferentes. El problema es que, si se queda anclado tan solo unos años atrás, o en su último empleo, o en la forma en que lo perdió por el motivo que sea, se desenfoca de lo que quiere lograr. Si este es su caso, necesita proyectar desde hoy, sanando lo que ya no existe. 

Recursos: Trabaje sobre aquellos recuerdos que le rondan obsesivamente, suéltelos y procéselos de tal forma que solo lleguen al presente como agradecimiento por la experiencia que ha alcanzado. Vuelque esa experiencia y los nuevos entrenamientos para actualizarse en sus herramientas de comunicación (como las redes sociales), currículums en portales de búsquedas, entrar en la mira de reclutadores profesionales, distribuir su CV entre contactos estratégicos y excompañeros de trabajo. Haga todo lo que esté a su alcance, plantado en el hoy, no en el ayer. 

8. Critica a los más jóvenes y a los más expertos

No es novedad que los jóvenes están dominando el mercado laboral en muchísimas actividades. Sin embargo, hay muchas personas mayores que siguen vigentes en puestos de conducción, liderando equipos y aportando su experiencia. Muchos se han animado a emprender. Si está mucho tiempo criticando y observando a los que sí están haciendo cosas por sí mismos, es lo que se define como un ‘desvalido emocional’. Desde este lugar de victimización y conmiseración hacia usted no va a evolucionar ni salir del pozo. Le consume la vida y no aporta nada positivo. Entonces, no se queje si no obtiene resultados, puesto que no está 100 % enfocado en resolver su situación: está desperdiciando su energía vital en cosas que no le llevan a ningún lado.

Recursos: Enfóquese en su hacer, en su búsqueda y sus logros, por pequeños que sean. Deje de ser el criticón de los demás (los colegas, las empresas, sus exjefes, los que se arriesgan y se animan). 

9. Quiere un resultado diferente haciendo lo mismo

Lo que resiste, persiste: la resistencia al cambio es una mala costumbre de la gran mayoría de las personas. Se acostumbra tanto que ve como natural estar inmovilizado y hasta sufriendo. Esto es sumamente contraproducente, sobre todo para generar justamente lo contrario.

Recursos: pruebe caminos distintos, invente alternativas. Como dijo Albert Einstein: “Jamás lograrás resolver un problema aplicando la misma lógica que lo generó”. Establezca planes A, B, C y D para cada caso. Practique su próxima entrevista laboral (debe hacerlo al menos cinco veces para sentirse más seguro). Investigue sobre nuevas modalidades de contratación y flexibilidad para trabajar, incluso a distancia o como freelance. Ponga de relieve el valor agregado que puede sumar a quien quiera entrevistarlo: enfóquese en eso.  

10. Se dedicó a una sola cosa toda su vida y tiene miedo al cambio

La inmensa mayoría de las personas piensan en pequeño: no pueden imaginarse haciendo una variedad de cosas que hoy sí necesita el mundo. Pensarse de este modo no construye el camino que quiere, porque este planeta está cambiando cada vez más rápido y dentro de poco la mayoría de los trabajos podrían ser reemplazados por robots. Si siempre hizo lo mismo y de la misma forma, asuma que el cambio es el único camino de salida.

Recursos: Entrénese en otras cosas. Integre sus conocimientos y cree algo completamente nuevo. Sea disruptivo, original, inteligente. Controle sus emociones y guíelas hacia el mejor resultado hacia lo que se necesita hoy. Ya no existen trabajos estables en ningún lugar del mundo, por lo que no hay nada seguro. Los que más se quejan son los que añoran aquella falsa estabilidad. Elija su actitud: es la que determina en qué nivel va a participar de este mundo nuevo que se abre delante suyo.

 

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