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Las joyas de la abuela

"No podemos y no debemos como sociedad ver las estadísticas públicas como las joyas de la abuela”, dijo el vocero del movimiento Un Solo Uruguay

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15 de marzo de 2019 a las 05:04

Por Marcelo Nougué (*), especial para El Observador

Toda familia, institución, etcétera, tiene aquello que popularmente se nombra como las joyas de la abuela, lo que refiere a objetos materiales, creencias, características que no pueden ser criticadas, cuestionadas o interpeladas por nadie ya que son parte de la esencia misma de la organización.

Cualquiera que se atreva a meterse con las joyas de la abuela será expulsado de la familia, de la institución o de cualquier lugar previa desacreditación e incineración en la plaza pública, para que más nadie se anime a hacerlo en el futuro.

Podríamos decir que en Uruguay las joyas de la abuela son las estadísticas públicas, las cuales no pueden ser cuestionadas, analizadas y discutidas por nadie que no pertenezca al sistema político y/o académico, cuyos saberes y opiniones deben ser también indiscutidos.

Los planteos que se realizaron en la primera proclama de Durazno en este sentido pasaron inadvertidos, porque queda más cómodo acusar que quienes se preocupan por los resultados y la eficiencia del gasto del Estado buscan eliminar las políticas sociales, aunque esto diste mucho de la verdad y se haya marcado insistentemente que el aporte de todos debe dar más y mejores resultados para el bien de toda la sociedad.

Desde el 23 de enero pasado, luego de plantear en Durazno la necesidad de mejorar las estadísticas públicas de forma más clara y contundente, el movimiento Un Solo Uruguay ha sido catalogado desde infantil hasta de ir contra las instituciones democráticas por parte de integrantes de casi todos los partidos políticos.

Estos intentos de desacreditar incluyeron obviamente a quienes siendo hoy oficialistas cuestionaron las estadísticas públicas, y los niveles de pobreza en particular, mientras eran oposición, y apenas ganaron las elecciones, recalcularon la pobreza, casi que duplicando el guarismo del gobierno colorado, siendo este nuevo dato oficial el sustento a partir del cual se organizo el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y el plan de emergencia en 2005.

¡Si serán importantes las cifras oficiales!

Su importancia sustancial es que a partir de ellas se definen las políticas públicas y el destino de la plata del presupuesto nacional, por lo tanto de ellas dependen básicamente la efectividad y eficiencia con que el gobierno de turno gasta e invierte el dinero de todos.

Los planteos sobre estas cifras que realiza Un Solo Uruguay nacen desde las diferencias que se perciben entre los datos oficiales y la realidad.

Mientras los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) nos dicen que en el país hay 5% de hogares pobres y solo 3.000 personas indigentes, o lo que es lo mismo decir que el 95% de las familias no son pobres y que el 99,9% de la población logra cubrir sus necesidades alimentarias, lo que todos vemos en la realidad, en la calle, es que estamos lejos de ser un país a nivel de Alemania, Francia, etcétera.

Estos distanciamientos de la realidad no significa que se esté manipulando la información, los cambios en la forma de muestrear la población a partir de 2006 y reorganizado a partir del tan cuestionado Censo de Población y Vivienda de 2011, la incorporación de partidas, más que nada vinculadas a transferencia que hace el Estado en no efectivo a las familias en general, y a las de menores ingreso en particular, probablemente sean parte de los motivos que muchos veamos datos alejados totalmente de la realidad.

Para poder hablar de estos temas, que se puedan cuestionar, discutir y sobre todo aportar para mejorar la relación entre las cifras y lo que vemos en la calle , no podemos y no debemos como sociedad ver las estadísticas públicas como las joyas de la abuela.

Mientras todo el sistema político y académico mire para el costado, mientras argumentemos que la gente tiene derecho a dormir en la calle, que la culpa es de la gente que tira los sillones a la basura o que hoy se duerme en la calle de otra manera, vamos a seguir teniendo una actitud como sociedad casi criminal para con los uruguayos que menos tienen, que más necesitan del Estado.

(*) vocero del movimiento Un Solo Uruguay

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