El mediodía del lunes pasado, todos los que habían concurrido al concierto de Paul McCartney en el Centenario todavía estaban shockeados por lo que habían vivido, por el derroche de música talentosa que les había llenado los oídos unas pocas horas antes. Los medios reproducían en portadas de diarios, radios, televisión e internet los ecos del show, y la gente en la calle solo hablaba del ex beatle.
Las manos que masajearon rock
El kinesiólogo uruguayo Richard López fue el encargado de relajar los músculos de McCartney luego del espectáculo