Cuando tenía unos 15 o 16 años, allá por el año 1968, los jóvenes se polarizaban, se llamaban ‘fachos’ y ‘bolches’, y no había cosas intermedias. Yo, por supuesto, no me sentía ni una cosa ni la otra. Un día, un dirigente mayor condujo a un montón de niños de 12 años, de primero de liceo, a una manifestación. Yo caminé cuatro cuadras a su lado tratando de convencerlo, a él y a otros dirigentes, de que eso era un disparate. En determinado momento, llegó un patrullero y alguien tiró una piedra. Algunos de esos dirigentes se quedaron, otros se pusieron en la vereda de enfrente y yo, que había ido hasta ahí tratando de convencerlos de que no fueran, me quedé. Por supuesto que esa noche terminé en el Clínicas con guardia a la vista. Siento que tal vez soy responsable de no haber podido convencerlos y no quiero adoptar la posición fácil de quedarme en la vereda de enfrente para decirles: ‘Se los dije’”.
Las profecías de Atchugarry
Siendo diputado, en 1991, el exministro alertó de los males que traería el Mercosur