27 de septiembre de 2013 20:58 hs

Tratar de prever lo que pasará en la final de hoy de Breaking Bad no es tarea fácil, teniendo en cuenta que la serie se está despidiendo de forma memorable. Los siete capítulos que se emitieron este año no solo han mantenido un altísimo nivel, sino que ha sorprendido episodio tras episodio tomando decisiones arriesgadas y haciendo transitar a los espectadores por una paleta entera de emociones, pero sin que el asombro implique pérdida de verosimilitud.

Es conveniente hacer primero un repaso a la información disponible, en base al final del penúltimo capítulo de Breaking Bad y a los flashforwards que se han insertado en la temporada. En el episodio emitido el domingo pasado, Granite State, Walter White, el químico que se convierte en narcotraficante luego de descubrir que tiene cáncer de pulmón, se ha convertido esta vez en Mr. Lambert, nombre que ha adoptado desde que se esconde de la Justicia. Walter se encuentra en New Hampshire donde ve un programa de televisión en el que sus exasociados de la empresa tecnológica Gray Matter, Elliot y Gretchen, niegan su importancia en la formación de la compañía. También se entera de que la metanfetamina de color azul, marca registrada de su alias clandestino Heinsenberg, sigue distribuyéndose en EEUU, lo que equivale a que los neo-nazis del tío Jack no han matado a su antiguo compañero Jesse Pinkman.

Otros datos son que el cáncer de Walter ha vuelto, que se ha equipado con una ametralladora y que ha ido en busca de la píldora con ricino que tenía escondida en su casa. Jesse, por su parte, se encuentra preso de los neo-nazis y devastado por el asesinato de Andrea.

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Es misión imposible esbozar una teoría sistemática, no así plantear algunas puntas de lo que puede suceder. Una y otra vez Walter ha repetido que la razón por la que se metió en el negocio de la droga fue una: la de “proveer para su familia” y dejarles dinero una vez que el cáncer lo borrara del mapa. Pero la serie creada por Vince Gilligan se ha encargado de demostrar una y otra vez que el verdadero motivo siempre ha sido otro: su orgullo. Al inicio de Breaking Bad el personaje interpretado por Bryan Cranston no era más que un pobre desgraciado: un químico venido a menos que trabaja de profesor en un colegio y limpiando autos. Fue el orgullo el que le hizo rechazar el ofrecimiento de Elliot y Gretchen de pagar por su tratamiento, el que lo confrontó de tal manera con Gustavo Fring, el que lo hizo matar a Mike y el que lo convirtió, sombrero simbólico mediante, en el gran Heinsenberg. Una final coherente sería que el orgullo fuera el que terminara de hundirlo.

¿De qué forma? Puede que venga de mano del origen de su sentimiento de inferioridad: Gray Matter. Un escenario posible es que Walter trate de vengarse de sus excompañeros, ya sea extorsionándolos para que le den dinero a su familia, asesinándolos (¿será el ricino para ellos?) u obligándolos a reconocer que él fue el cerebro detrás del éxito de la compañía.

Es posible que Walter haya comprado la ametralladora para matar a los neo-nazis. Pero en vistas de lo que le sucedió a Hank y a Steve es improbable que Gilligan escoja un camino al estilo Terminator. También parece difícil que Walter mate a la pandilla del tío Jack y rescate a Jesse por el amor que todavía los une. Ese vínculo ya está roto. Después de su confesión sobre la muerte de Jane y de todo lo que Jesse ha pasado, no hay chances de reconciliación. Una forma de llegar a los neo-nazis puede ser a través de Lydia (en internet se apunta a que el ricino puede terminar en uno de sus té, pero también es posible que ella siga impune subida a sus tacos Louboutin).

Otra posibilidad es que sea Jesse quien se deshaga de los neo-nazis de la única forma que parece factible: usando la química. Podría hacer explotar el lugar autoinmolándose (morir sería casi un final feliz para él) o que sobreviviera y se vengara de Walter. A esta altura matar a “Mr. White” no es suficiente para Jesse. Si bien el personaje interpretado por Aaron Paul siempre ha sido la brújula moral del equipo, quizás el título de Breaking Bad no solo se refiera a Walter. Podría pasar que Jesse asesinara al personaje más puro e inocente: Walter Junior, lo que sería algo así como que el hijo adoptivo matara al hijo biológico del protagonista. Sea que lo mate Jesse o no, es probable que Walter Junior muera, pagando así por los pecados de su padre. También lo es que el “breaking bad” de Jesse sea convertirse en el nuevo Heinsenberg.

Con respecto a Walter, hay quienes apuntan a que Jesse lo matará, pero es factible que su final sea peor y que no muera como el gran Heinsenberg sino como el miserable Walter White. Lo que equivale a que, después de haberlo perdido todo fallezca de cáncer en la cárcel. Hay quienes creen que el ricino es para él, pero a esta altura el veneno también puede ser un Macguffin. ¿O podrá ser que su cuñada, Marie, termine matándolo? ¿O qué vuelva a equivocarse con una estupidez, como lo hizo con el libro de Walt Whitman?
Lo que sí parece evidente es que no habrá un final feliz. Gilligan ya advirtió que el último episodio será “polarizante” y Cranston dijo: “Vamos a ver si alguien sobrevive al holocausto”. O quizás suceda lo que el propio Walter comentó al inicio de la temporada mientras miraba Caracortada: “Todos mueren”.

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