Roberto y Jun pertenecen a mundos muy distintos, pero forman parte de un mismo destino.
Uno de los grandes desafíos del cine y de la literatura es utilizar conceptos de la sabiduría popular de tal manera que no suenen trillados. El éxito de una producción de calidad reside en hacer aparecer grandes verdades bajo una nueva luz, y en este intento se apunta la última película de Sebastián Borenzstein, Un cuento chino. Si se la pudiera condensar en un solo lema, este sería: Todo pasa por algo, y el director argentino logró plasmarlo de forma muy original. Roberto (Ricardo Darín) es un ferretero de Buenos Aires; tiene ojeras y nunca sonríe. Sus vecinos lo quieren porque intuyen su buen corazón, pero él los despacha en cuanto puede librarse de ellos.
Historia del absurdo La historia crece alrededor de este protagonista por la acumulación de hechos absurdos: un chino, Jun, se baja de un taxi que le roba todo lo que lleva. Por casualidad, va a parar casi a los pies de Roberto, que en ese instante observaba los aviones de la pista del aeropuerto. Por otro lado, la prima de quien le trae el diario llega de nuevo a la ciudad, se hace amiga de Jun y le muestra fotos de las vacas que cuida en el campo mientras Roberto reprime su afecto. Él conoce bien lo que es el sinsentido, y guarda un álbum con recortes de prensa para acordarse de que la vida no es más que un conjunto de azares caprichosos. Cada día recibe periódicos de todas partes del mundo y retiene las historias más inverosímiles: “Choque en Rumanía provoca que barbero degolle a cliente”; “Amantes italianos recluidos en coche caen por la banquina en plena pasión”; “Vaca cae sobre novia asiática a punto de casarse”.
ÚLTIMAS DE DARÍN UN CUENTO CHINO (2011) Comedia dramática. De: Sebastián Borenzstein. Con: Ignacio Huang, Muriel Santa Ana. CARANCHO (2010) Drama. De: Pablo Trapero. Con: Martina Gusmán, Darío Valenzuela. EL BAILE DE LA VICTORIA (2009) Drama. De: Fernando Trueba. Con: Abel Ayala, Miranda Bodenhofer EL SECRETO DE SUS OJOS (2009) Drama. De: J. José Campanella Con: Guillermo Francella
Otra cara del absurdo es la incomunicación: Jun no habla una palabra de español, Roberto no sabe expresar sus sentimientos, es incapaz de vincularse afectivamente con las personas a su alrededor, y las anécdotas del álbum pertenecen a países y épocas distintas. No obstante, lo que nadie sabe es que todos ellos están más comunicados de lo que imaginan.
Final no casual Los personajes, grises como el barrio en que todo transcurre, toman color a medida en que transcurre la trama. Al final del filme se comprende que cada uno de los inverosímiles sucesos tejían en realidad una urdimbre en que ningún trazo fue casual: vistos del revés, se estaba delineando un tapiz lleno de sentido. Rodada en Buenos Aires y Alicante (España), esta coproducción argentino-española está a cargo de Pampa Films, Tornasol Films y Telefé, que, dicho sea de paso, dieron un paso adelante en los efectos de filmación y de sonido. Pero sobre todo por su comicidad y la construcción de la trama, Un cuento chino es una película que vale la pena ir a ver.