11 de abril de 2011 19:00 hs

Por Philippe ZYGEL. La izquierda volvió a ganar terreno en América del Sur tras las elecciones en Paraguay, pero los dirigentes de los países latinoamericanos con gobiernos de izquierda están aún lejos de compartir la misma visión política y económica, según expertos interrogados por la AFP.

"Es un poco simplista decir que la región se volcó hacia la izquierda como si hubiera solamente un eje extremo", afirma el especialista en relaciones internacionales Edmondo González Urrutia.

Los defensores de la izquierda extrema han festejado tal vez muy pronto el triunfo del "obispo rojo" en Paraguay como el de un aliado, como lo hizo Chávez al calificar a la región como el "epicentro de los grandes cambios en el mundo".

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Esta es una posición aparentemente ajena a la del nuevo presidente electo paraguayo, quien prefiere el calificativo "progresista" al de "izquierdista" y excluye todo "enfrentamiento" con Washington.

El politólogo Francisco Capli, director del instituto First Análisis en Asunción, destaca que la sociedad paraguaya "en su mayoría no es de izquierda".

Es por este pragmatismo de gobierno que la supuesta unión de la izquierda sudamericana, en el poder en todo el subcontinente salvo en Colombia y Perú, podría darse contra la pared de la realidad económica.

"Para los países del Mercosur, la victoria de Lugo genera ciertos riesgos. Uno de sus lemas de campaña fue que iba a aumentar en tres o cuatro veces el precio de la energía hidroeléctrica que Paraguay proporciona a Brasil y Argentina", explica el analista argentino Rosendo Fraga.

A pesar de ser uno de los primeros en felicitar a su nuevo homólogo, Lula enseguida estableció los límites de la solidaridad al rechazar la renegociación de las tarifas de la represa de Itaipú, que provee más de un quinto del consumo eléctrico de Brasil.

(AFP)

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