Sí, créase o no, al mayor genio que ha dado la humanidad, al autor de La Gioconda y de La última cena, al fantástico inventor de modelos de máquinas y hasta de robots, lo que más le gustaba en la vida era cocinar. Había aprendido bastante del oficio de cocinero con su padrastro, repostero de profesión.
Leonardo Da Vinci quería, más que nada, ser cocinero
Su pasión tuvo mucho que ver con su pintura más renombrada: La última cena