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20 de noviembre de 2011 22:59 hs

Hace poco más de tres meses el tema en Nacional era la pulseada entre los dirigentes tricolores y el empresario Pablo Bentancur por la ficha del juvenil Nicolás López, porque unos no querían perder el diamante en bruto, y otros, que manejaban información acerca de la evolución del futbolista y la forma en la que se había manejado hasta ese momento con el club, pretendían desprenderse rápidamente de la ficha. Además, los defensores de la última posición, sostenían que en la sombra esperaba un pibe llamado Gonzalo Bueno, hijo del técnico de Quinta división, que tenía la cabeza bien puesta y que la iba a romper tanto o más que López, compañeros de generación y amigos de la vida, aunque tomaron por diferente camino a la hora de tomar decisiones. En este vertiginoso mundo del fútbol, donde tres meses parecen una vida, ya nadie habla de Nicolás López y el nombre de Bueno está en las marquesinas, no solo por el gol y la jugada que derivó en el penal que anotó Recoba, sino por la velocidad, el talento y la capacidad
para resolver en los últimos metros.

Fueron Bueno, Álvaro Recoba y Renato César –otro de los juveniles formados en la cantera del club– los factores que permitieron que el escorado Nacional recuperara la línea y llegara a buen puerto. Ese golpe de timón que dio el técnico Marcelo Gallardo para el inicio del complemento fue determinante, porque sacó a Nacional del riesgo constante que sufrió en el primer tiempo, por las fallas del fondo y porque el equipo estuvo partido (Matías Sosa y Alexander Medina aparecieron muy arriba, solos, y sin conexión con el resto de la formación, que necesitaba nutrir a los delanteros) y eso lo dejó endeble, porque los pocas veces que llegó fue a través de pelotas quietas por faltas generadas a más de 35 metros del arco.

En el segundo período, mucho mejor integrado el tricolor –a pesar de que terminó con 10–, más consistente físicamente y con la velocidad de los juveniles gastando los cotados de la cancha, los hinchas aurinegros sufrían la forma en la que su equipo se apagaba y los tricolores disfrutaban el placer de ver la evolución de sus jugadores, en un claro reflejo de la forma en que avanza uno y otro en el Apertura, en el Peñarol ganó solamente uno de los últimos 12 puntos que disputó, y Nacional logró 16 de los últimos 18.

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