Opinión > EDITORIAL

Lo que la música nos dejó

Una pieza militar que causó polémica hace olvidar todos los problemas importantes que el país debe afrontar 

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18 de septiembre de 2018 a las 05:00

La mayoría de los que estaban el sábado en la Exposición Rural del Prado escucharon a la banda del Ejército entonando una de las típicas canciones de su repertorio cuando ingresó marchando al predio central previo al acto de clausura. Al principio, fueron unos pocos los que reconocieron los acordes de la marcha de Tres Árboles hasta que se escucharon algunas vivas al Partido Nacional.
Donde la pieza del repertorio militar no pasó inadvertida fue entre los políticos que se encontraban en el palco. Allí entre las autoridades de la Asociación Rural del Uruguay se destacaba la figura del expresidente Julio María Sanguinetti y la de los ministros del actual gobierno frenteamplista María Julia Muñoz y Víctor Rossi. 

Mientras en el Prado aún sonaban los acordes de la composición creada a fines del siglo XIX, en las redes sociales se incendiaba la pradera con condenas a la elección de la pieza musical identificada con el principal partido de oposición.
En un momento particularmente delicado entre las Fuerzas Armadas y el Frente Amplio por la discusión de la reforma de la caja militar en el Parlamento y ante la inminente llegada del comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, a cumplir un arresto a rigor de 30 días por presunta inconducta, tocar la marcha de Tres Árboles pudo interpretarse como una provocación. O una afrenta. O una torpeza.
Lo cierto es que el episodio no pasó inadvertido y logró, probablemente por primera vez en la historia, que algo vinculado a una banda musical de la Escuela Militar trascienda y se hable de ella.

Wilfredo Paiva, vocero del Ejército, declaró que la decisión de elegir esa pieza del repertorio fue tomada de manera inconsulta a los mandos, indicó que el oficial a cargo sería sancionado y admitió que tocar esa marcha allí no era “ni el momento ni el lugar adecuados”.
Pero, ¿qué deja el episodio que ocupó las conversaciones de todas las mesas de almuerzo del domingo y que nuevamente obligó a los líderes políticos a fijar posición? Deja una sensación amarga y nada agradable, más por la reacción que por la música en sí mismo. 
Por el lado del Frente Amplio y sus actores inmediatamente se tildó el hecho de una provocación. Incluso se argumentó que se trataba del inicio de una escalada donde el Ejército enviaba una señal al gobierno de apoyo al Partido Nacional por la instancia generada en torno a la situación de su comandante en jefe.

Por el lado del Partido Nacional, las primeras reacciones estuvieron más teñidas por la pasión que por la razón. No era algo para comentar a la ligera y hasta con emoticones. A veces el silencio es una virtud y la lectura correcta de la sensibilidad de la coyuntura amerita poner un poco de pienso antes de opinar en Twitter o en cualquier lado. 
La discusión crispó las aguas. Algunos pretendieron apelar al pasado para pretender dividir la población como en la dictadura y poner a uruguayos contra uruguayos. Es un grave error. Por más inoportuno y equivocado que haya sido tocar esta marcha, llegar a dudar de las credenciales democráticas de nuestro sistema político es una locura. 
El país tiene problemas mucho más importantes y a ello deberían dedicar su tiempo y trabajo nuestros gobernantes. 

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